Rusia, el enemigo convertido en aliado

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La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), creada tras la Segunda Guerra Mundial con el objeto de constituir un bloque sólido capaz de hacer frente a la amenaza que suponía la política expansionista rusa, ha dado un giro a su política tradicional durante la cumbre celebrada recientemente en Lisboa, al ofrecer al gobierno ruso la posibilidad de participar en la nueva estrategia de defensa acordada por los países miembros.

“Los estadounidenses dentro, los rusos fuera, y los alemanes bajo control”. De esta forma Lord Ismay, el primer secretario general de la OTAN, describía los objetivos de la Alianza en el momento de su creación. Así, Rusia ha pasado de ser el enemigo a convertirse en un aliado en potencia.

Uno de los puntos claves abordados durante la cumbre, fue la invitación de la organización al gobierno ruso a entrar a formar parte de la nueva estrategia defensiva de la Alianza, consistente en la dotación de escudos antimisiles balísticos. El objetivo es proporcionar un mayor grado de defensa al territorio europeo. Para ello se ha aprobado llevar a cabo un análisis conjunto de las amenazas a las que debe dar respuesta este sistema de defensa, aunque todavía no se han perfilado los detalles técnicos. Será en la reunión que los ministros de Defensa de la OTAN y de Rusia celebrarán el próximo mes de junio donde se profundice más en este aspecto.

Con este ofrecimiento queda patente la voluntad de los países miembros de la OTAN de establecer nuevas relaciones con el gobierno de Moscú, y se ha hecho plausible la intención de que las nuevas directrices establecidas en materia rusa sean una antesala de lo que en un futuro podría suponer la adhesión de dicho país a la organización. Por su parte el presidente ruso, Dmitri Medvédev, dando buena cuenta de su prudencia ante la oferta, aceptó la propuesta con la condición de que la colaboración se desarrolle “en pie de igualdad y con transparencia“. De esta forma se reanuda el diálogo entre la OTAN y Rusia después de que las relaciones cayeran en picado en agosto de 2008, cuando se produjo la invasión rusa de Georgia.

También conviene destacar el carácter histórico de la reunión, puesto que de esta forma la OTAN ha terminado por disipar todos los fantasmas de la Guerra Fría. Las expectativas ante la reanudación del diálogo son bastante altas puesto que la Alianza Atlántica ha tendido la mano a Rusia, y aunque ésta no ha llegado a estrecharla, sí la ha tomado.

Fuentes de las imágenes:
http://sp.rian.ru/images/14787/08/147870891.jpg
http://static2.todanoticia.com/tn2/uploads/news_image/2010/11/20/La_OTAN_decide_su_futuro_en_Lisboa.jpg

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