Rumbo a Kadath: el fantástico viaje de Randolph Carter

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Con pasos seguros descendemos setenta escalones e iniciamos el periplo detrás de Randolph Carter en su búsqueda de la dorada y encantadora ciudad de Kadath, acompañados de extrañas criaturas y vigilados por los antiguos dioses.

KDRandolph Carter, el anticuario concebido por H. P. Lovecraft, apareció en el mundo literario a principios del siglo XX con El testimonio de Randolph Carter, un relato de horror inspirado en un sueño del autor. A este mismo ciclo pertenecen otros escritos como el que nos ocupa: La búsqueda en sueños de Kadath la desconocida (también ha sido traducido como La búsqueda onírica de la ignota Kadath, entre otras versiones), que fue culminada en 1927 e inmediatamente abandonada en un cajón. “La verdad es que no es muy buena”, dijo de esta rara novela el propio autor, “pero me sirve de práctica para intentos posteriores y más auténticos de escribir una novela”. Lovecraft no llegó a verla publicada, pues el manuscrito salió a la luz tras su muerte en 1937 -aunque no llegó a publicarse hasta más de una década después-. Y quizá sea la más inclasificable de sus obras, la más desconocida, como Kadath, la misteriosa y etérea ciudad que Randolph Carter -un alter ego poco disimulado del autor- se siente tentado de descubrir después de soñar con ella tres veces, y a la que se dirige atravesando bosques, ríos y arriesgados caminos.

Es necesario señalar la enorme influencia que Lord Dunsay, contemporáneo de Lovecraft, ejerció en la producción de éste -sobre todo en su etapa inicial, en la que buscaría su propio estilo antes de desembocar en los trabajos que le asegurarían un lugar destacado en la literatura fantástica y de terror-, y así, Kadath es el más dunsaniano de sus escritos, como aprecia Javier Calvo en el prólogo de este volumen editado por Alpha Decay. Dunsay fue inventor de una nueva mitología y de extraños universos paralelos a la realidad terrenal y constituyó, junto con otras firmas como Edgar Allan Poe, una inagotable fuente de inspiración para el autor, hecho que queda evidenciado a través de su exploración de la fantasía onírica: un género que abre por completo las puertas a leyes totalmente ajenas a la lógica humana.

Debido a cierta rigidez estilística, este texto tal vez llega a agotar a la larga a los viajeros menos experimentados -carece por completo de diálogos pero se prodiga en barrocas descripciones-; aun así constituye una fantástica inmersión en una dimensión tan inquietante que desdibuja las fronteras de la realidad, y da lugar a una prosa absorbente y delirante. La andadura onírica por los laberintos del subconsciente convierte al lector en un vagabundo atrapado entre espejismos y cataratas de imaginación; para los amantes de los abismos misteriosos y de los descensos a universos góticos, el viaje a Kadath es una peregrinación obligada.

La imagen que acompaña a este artículo es la cubierta de Gervasio Gallardo para The Dream-Quest of Unknown Kadath (Ballantine Books, 1970)

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