Ruidoblanco, nuevo álbum y nuevas reflexiones

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El hombre que habita el mundo, así se llama el segundo y nuevo álbum del grupo barcelonés Ruidoblanco. Un EP que ha visto la luz gracias a la técnica del ‘crowdfunding’ y al apoyo moral y económico de todos sus seguidores. Está formado por cinco temas que, en primer lugar, llaman la atención por la concisión y brevedad de sus títulos, y en segundo lugar, nos hacen prever que no van a ser especialmente facilones y halagüeños. Y es que, Ruidoblanco, tal y como reza el título de este álbum, pone como protagonista a la persona que inevitablemente a base de tropezones va descubriendo el mundo.

El hombre que habita el mundo, de RuidoblancoEsto es lo que inicialmente salta a la vista, pero si nos paramos a escuchar atentamente cada unos de los temas podemos corroborarlo. Nos encontramos ante canciones apacibles, suaves, que entran como la seda por los oídos y que sin darte cuenta te hacen reflexionar. Dramas endulzados, sobresaltos domesticados. Temas que tienen quizá la maestría de utilizar la naturalidad y la sutileza como la máscara de algo profundo, a veces hasta punzante y doloroso.

Recursos”, el primero de los cinco temas del EP, ya nos lanza un estribillo atractivo y prometedor: “solo quiero un poco de tiempo mental, un interruptor que consiga apagar mi cabeza en un segundo para dejar de pensar”. La evasión que tanta falta se necesita en ciertos momentos de la vida o incluso del día. Un tema potente, que perfectamente podría situarse también en primer lugar en cualquier directo para caldear el ambiente.

Pero si este primer tema ya tiene gancho, no se puede decir menos del segundo: “Frágiles”. “Ya llevamos dos cientos mil años de vida inteligente y aún no somos suficientemente hábiles para entender lo frágiles que somos cuando atacan desde dentro y revientan los cimientos en segundos”. Un reproche al propio ser humano que aunque se crea invencible con todos sus avances y adelantos, recibe ataques a lo más profundo que no se pueden esquivar.

La madurez que ya presentaba el anterior álbum, que apareció en 2011, continúa y se acentúa en este nuevo trabajo, en el que los cinco componentes son capaces de generar un estado musical en el que cada pieza es absolutamente necesaria, y el que instrumentos y voces (masculina de Salva y femenina de Cris) forman un cóctel deliciosamente melódico, en el que guitarras y bajos impetuosos se contrarrestan con la suavidad del piano. En “Depredación”, descubrimos que pese a los problemas, vicisitudes, radiaciones y todo lo que caído del cielo nos toca superar, somos nosotros con nuestras decisiones los que tenemos en la mano el regulador de esa tormenta.”Tienes lo que te mereces, me dices, haber elegido mejor tus raíces”.

Por último “Semanas” y “Desaparecer” son otros dos intentos de comprender la crudeza de la existencia pero ante todo de cómo luchar por no caer en picado por retener esos gritos que “se amontonan retenidos como esclavos esperando una señal”. Y como la portada de un disco debe ser el resumen visual de su contenido, en este caso, Ruidoblanco ha utilizado la obra de Bonnie Monteleone “The Plastic Ocean”, basada en “La Gran Ola” de Hokusai Kanagawa. La fuerza de una ola que arrastra, destruye y obliga a una reparación de lo devastado. Como la vida misma. 

Valoración: 7/10.
Título: El hombre que habita el mundo.
Género: Pop.
Discográfica: Precipicio Editorial.
Fecha de publicación: 9 de abril de 2013.

Imágenes cedidas por Promociones sin Fronteras

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