Ruido del bueno

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Pop&Dance siguen bendiciéndonos con un sinfín de buenos conciertos a lo largo de los meses. En esta ocasión, y como viene siendo habitual, en la sala Rock Kitchen de Madrid nos esperaban sobre el escenario un triple concierto: Franc3s, Klaus&Kinski y Triángulo de Amor Bizarro.

Cerca de las nueve de la noche dio comienzo la primera de las tres actuaciones. Los gallegos Franc3s, se encontraban rodeados de amigos, ya que Marina –componente de Klaus&Kinski– y Triángulo de Amor Bizarro les han apoyado en su debut. Amantes del ruido, pero del bueno, dieron un pequeño recital en el que pudimos ver que el trío formado por Patricia, Alberto y María es muy potente y gusta a la gente, ya que a pesar de ser los primeros, tuvieron muchos adeptos en la pista de baile. Ocho fueron las canciones que tocaron entre las que cabe destacar “Me gustaría verte sangrar” y “Su sombrero señor, es un viaje muy corto”. Son mucho más potentes en su directo que en disco y Alberto tiene una voz muy inusual que llega a marcar una tendencia ligada al post punk.

El segundo grupo fue el de Alejandro y Marina, es decir, Klaus&Kinski. Los murcianos consiguen cada vez más afluencia de gente en sus conciertos y esta vez no era para menos. Su segundo disco, Tierra, trágalos (2010), sin duda es una verdadera joya que cuenta con la variedad de bases con las que juegan, desde un bolero, un pasodoble, un tono más roquero o incluso la bossa nova.

En esta ocasión, y pese a algún acople de sonido y algún fallo o descuido de algún miembro, el concierto fue bastante bueno. Marina cada vez mejora su voz y consigue superar los primeros directos en los que el sonido quedaba muy por encima de su voz. La verdad es que muchos fueron los que les aplaudieron y sobre todo con esa conexión que tienen con el público. Marina, como siempre, es toda una maestra de ceremonias con ese gracejo al contar historias. Se debe destacar también a los músicos que siempre les acompañan: Paco al bajo, Leandro a los teclados y Pilar al violín eléctrico. Además, es genial escuchar de vez en cuando la inserción del ukelele, el xilófono y la melódica que ayudan a que la puesta en escena, coordinada por el gran Alejandro, sea muy buena.

En cuanto al repertorio, el grupo de levante abre sus conciertos con la primera canción del último disco, “Ya estaba así cuando llegue”. Después pudimos escuchar canciones tan buenas como “Brilla como una estrella”, “Forma, sentido y realidad”, “Mamá, no quiero ir al colegio”, el single “Ley y moral”, y la divertida “Carne de Bakunin” entre las que más destacaron del primer disco. Pero hubo tiempo para los ‘remembers’ del gran disco Tu hoguera está ardiendo (2008), como son “Nunca estás a la altura” y “Flashback al revés” con las que cerraron su concierto.

Los últimos en subir al escenario fueron otros gallegos, en este caso Triángulo de Amor Bizarro. Los más esperados y los más aplaudidos. La pista de baile se convirtió en un auténtico pogo dónde muchos no dejaron de saltar y gritar las letras de las canciones de este cuarteto.

Con Isabel y Rodrigo como voces y guitarras, junto a la batería y los teclados hicieron las delicias de sus fans. Mucho y buen ruido, frases oscuras y mucha actitud es lo que hace que Triángulo de Amor Bizarro tenga un gran directo. Su último álbum, Año santo, fue uno de los mejores discos del año 2010 y les permitió ser abanderados de una nueva vertiente musical del norte. Sus canciones más coreadas fueron “Amigos del género humano, “Año santo”, “¿Quiénes son los curanderos?”, “El fantasma de la transición” y “De la monarquía  a la criptonita”, algo que deja ver que tanto su disco anterior, Triángulo de amor bizarro (2009), como el nuevo han sido muy bien acogidos.

Aunque muchos dudaban del cartel por su rara conexión, sobre todo, por Klaus&Kinski con los otros dos grupos, la conclusión es que es una clara muestra de la variedad que veremos este verano a lo largo de todos los festivales españoles, y que nos deja vislumbrar que la maquinaria de música independiente nacional esta mejor que nunca. El que no baile está muerto.

Crónica y fotografías: Elena Matías.

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