Rubalcaba y Chacón, siempre en campaña electoral

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La carrera por la secretaría general del PSOE acaba de empezar. Carme Chacón y Alfredo Pérez Rubalcaba ya han recabado sus primeros apoyos, que de momento hacen que el candidato cántabro parta con cierta ventaja sobre su rival catalana. A sólo dos semanas del 38º Congreso General que se celebrará en Sevilla, once barones socialistas han expresado su apoyo a Rubalcaba y cuatro lo han hecho por Chacón, mientras que otros cuatro aún no se han pronunciado.

Echando un vistazo a las posiciones de los barones del partido, todo hace indicar que Rubalcaba tiene más opciones que Chacón para ser el próximo secretario general del Partido Socialista. Once contra cuatro. De ahí que llame más la atención que Chacón renunciara tan rápido a la posibilidad de un debate con su contrincante. Tomás Gómez lanzó esta propuesta que fue desestimada de inmediato por el partido, representado en la figura de Marcelino Iglesias. “Dos no debaten si Marcelino no quiere”, llegó a decir Gómez. A no ser que en el equipo de Chacón tengan más datos que ofrecer a la opinión pública, no se entiende que la catalana renunciara tan rápido a la que podría ser una gran vía para cosechar votos entre los delegados socialistas.

Juan Carlos Rodríguez Ibarra echó más leña a este fuego diciendo que le daba vergüenza ver discutir a los candidatos, aunque no fuese cara a cara. Los debates, bien entendidos, siempre son positivos para la salud democrática de cualquier institución. Además, una confrontación dialéctica no tiene porque minar las relaciones entre contendientes. Basten como ejemplo los debates protagonizados por Barack Obama y Hillary Clinton en Estados Unidos, que no impidieron que la segunda forme parte actualmente del equipo gubernamental.

Rubalcaba se ha presentado como “más útil” para el partido, mientras que Chacón ha afirmado que no se debe tener miedo a hacer el partido más democrático. Esta afirmación parece ser un dardo hacia el cántabro, que ya torpedeó las opciones de Chacón a presentarse como candidata a la presidencia del Gobierno hace unos meses. La política catalana quiere explotar la vía de la democratización y trata de hacer ver que Rubalcaba no está del todo de acuerdo con esta idea. En lo que sí coinciden ambos es en asumir el legado de Zapatero, aunque con cierta autocrítica. “No implica flagelarse, sino comprender y levantarse”, dijo la candidata en un acto el pasado fin de semana.

Sin embargo, lo que parece más destacado de esta campaña es el giro radical de Carme Chacón con respecto a su postura de hace tan sólo unas semanas. Ya reconoció en una entrevista en la SER que el PSOE “se ha equivocado al primar el discurso territorial sobre el social”. Es un avance, pero habrá que ver si lo dice en serio.

Sobre Chacón, que hoy aspira a presidir un partido nacional y a ser algún día presidenta del Gobierno, pesan algunas actitudes que pueden no gustar a un amplio grupo de españoles. La más recordada de todas puede ser el “Todos somos Rubianes”, en apoyo al actor que soltó aquello de “puta España”. Un aspirante a presidente no puede permitirse apoyar a alguien que realiza estas manifestaciones, por lo que Chacón está tratando de lavar su imagen y quitarse  de encima el sello de catalanista.

Chacón eligió un pueblo de Almería donde nació su padre para hacer visible este cambio de postura. Fue la primera vez que la cabeza de lista del PSC en las pasadas elecciones se vinculó a Andalucía. Hay que recordar que el PSC se ha caracterizado por colocarse en posiciones claramente nacionalistas. Por otra parte, Andalucía es la Federación que más votos aporta en el Congreso de Sevilla, por lo que puede ser clave a la hora de elegir al nuevo secretario general. Chacón ha dejado de ser Carme para ser Carmen. Quizás con un poco de retraso, pero más vale tarde que nunca.

Fotografía: Ervin Sarkisov

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