Rosell ataca a los desempleados

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El presidente de la patronal, Juan Rosell, ha hecho otra de sus ya acostumbradas declaraciones, criticando esta vez a los parados, quienes, en su opinión, no comienzan a buscar trabajo hasta uno o dos meses antes de que se les termine el subsidio. Sin embargo, parece no tener en cuenta que los empresarios han sido la parte más beneficiada de la recién aprobada reforma laboral, con la que se ha abaratado todavía más el despido.


Después de proponer que se revisara el derecho constitucional a la huelga, Rosell la ha tomado con los desempleados. El presidente de la CEOE aseguró que, “según las estadísticas”, la gente encuentra trabajo “milagrosamente” justo cuando se le va a terminar la prestación del paro, que dura 24 meses. Por lo visto no han llegado a oídos de Rosell otras estadísticas, diferentes y demostrables, que muestran que sólo en 2011, el número de parados sin subsidio creció en más de 400.000 personas. Al cerrar el año, de los 4,4 millones de personas en paro, 1,49 ya no recibían ningún tipo de ingreso del Estado. Este es el “milagro” del que habla Rosell.

Pero lo más grave del asunto es que el presidente de la patronal ose hacer este comentario en uno de los momentos más duros de la crisis económica. Se trata de una burla a los ciudadanos, máxime cuando a principios de diciembre se supo que 300.000 personas en España habían perdido el acceso a la Sanidad Pública por distintos motivos, ya sea el agotamiento del subsidio o por falta de cotización, aunque después el Ministerio de Trabajo salió al paso aclarando que era una información falsa.

No obstante, son datos que Rosell debería tener en cuenta antes de lanzarse a hacer conjeturas que no tienen más finalidad que mofarse de los trabajadores. Es la única razón que se puede deducir después de que, a mediados de febrero, justo antes de la rueda de prensa en la que se informó sobre la reforma laboral, un micrófono abierto le pillara advirtiendo a Jesús Terciado, presidente de Cepyme, que debían estar “serios, muy serios, que si no…”. Y todo mientras ambos se reían descaradamente.

Lo más preocupante no son las declaraciones de Rosell en sí mismas, sino las propuestas que el presidente de la patronal lleva a la mesa. Después de criticar a los parados, ha propuesto retirar el subsidio a quienes rechacen un empleo, sea del tipo que sea, y peor aún, sea donde sea. Esto es un ataque contra el derecho de las personas a vivir, ya que supedita su ritmo y estilo de vida a su condición profesional. Bajo la perspectiva de Rosell, si a un ciudadano de Madrid se le ofrece un trabajo en Cádiz en un sector distinto al que domina, debería aceptarlo en caso de que no quiera perder la prestación.

Todas las perlas que salen de la boca de Rosell están aún menos justificadas desde que se aprobó la reforma laboral, que beneficia mucho más al empresario que al trabajador. Se ha abaratado el despido, pero muy caro no podía estar cuando ha sido posible alcanzar los cinco millones de parados. Con todo, el presidente de la CEOE parece no tener suficiente con la reforma y con sus embestidas contra los desempleados. Además quiere modificar el derecho de huelga, para que los descontentos no puedan ni quejarse, al menos de forma legal.

Fuente de la fotografía: No man’s land

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