River, entre la falta de audacia y su discurso

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River perdió una gran “chance” de aumentar su distancia en la cima del campeonato, después del ordinario partido construido en cooperación con Gimnasia, en el Único de La Plata. El césped en el reciente inaugurado estadio platense estuvo en condiciones lamentables, pero, a lo sumo, fue un condimento más del poco espectáculo brindado por ambos equipos, y no la entera justificación. El empate de poco le sirvió a Gimnasia, que no supo aprovechar la derrota de Huracán, y tampoco le aportó demasiado más a un River que, si bien sigue con un ojo en el descenso, se encuentra en el ecuador del torneo como líder del Clausura 2011.

Se sabe que River juega con lo justo, que no le sobra nada, y que, más allá de su solidez defensiva, no es un equipo arrollador o que destile fútbol. Sus nueve goles anotados en diez duelos, y los apenas cuatro recibidos en contra. Desborda actitud, entrega, sacrificio, corazón y compromiso. Un torneo pobre, apretado y su discurso cauteloso es lo que lo llevó a la cima. Pero, a esta altura, con el campeonato a tiro y ante un rival que es de lo más flojo del certamen -el equipo de Cappa marcha 17º en la tabla y en descenso directo-, que ni siquiera pudo jugar en el terreno que quería, y que apenas ganó dos partidos, ¿no valía más la audacia de animarse a ir por más en lugar del “si no se puede ganar, no hay que perder” de Jota Jota?

El técnico de River sabe lo que se juega. Cogió un grupo de jugadores que iba rumbo abajo y lo transformó en un equipo que sabe qué hacer para superar la situación del descenso. No juega bonito, como tampoco lo hacía el de Cappa, pero ya no se regala en defensa y sabe cubrirse para dejar de estar en oferta en el fondo, como venía sucediendo no sólo con Cappa, sino también con sus antecesores. El promedio, por más que algunos anden a los gritos diciendo que ya es historia vieja, sigue latente, porque si Olimpo y All Boys enhebran un par de victorias y se alejan de esa zona, River pasaría a estar a tres puntos de la Promoción.

Pero, viendo el panorama, encontrándose arriba de todo en la mitad de la carrera y observando que la competencia anda a tropiezos, ¿no vale desentenderse por un rato del discurso del Promedio y animarse contra uno de los más endebles rivales que tiene en este certamen? Después de todo, la simple unidad sólo le garantizó apenas un paso de ventaja sobre Vélez, que adeuda un partido contra San Lorenzo.

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