Ritmos brillantes y confirmaciones de altura

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A pesar de la constante amenaza de lluvia durante la tarde, el Low Cost se llenó de color en su segunda jornada. Mika, Delafé y Las Flores Azules, los originales Ok Go o los divertidos FM Belfast  hicieron bailar a la gente. Por otro lado, Vetusta Morla cumplieron con las expectativas como cabeza de cartel con un emocionante concierto.

En la noche del viernes destacaron también el tándem formado por Los Coronas y Arizona Baby, Dos Bandas y un Destino, la banda de soul The Excitements o Catpeople. Decepcionan Sidonie y Crystal Castles.

Todo comenzaba a media tarde. A las seis y media empezaba a sonar la música en el escenario Stereo. Los encargados de romper el hielo fueron Odette, joven banda mallorquina, ganadora del concurso Emerge, que daba derecho a actuar en el festival. Rock alternativo, juvenil, en la onda más melódica de bandas estadounidenses como Foo Fighters, destacando la buena voz de su cantante, Toni Morales, y las ganas de comerse el mundo de sus integrantes. Poco después era el turno de Frank Bango, cantante procedente de Nueva York, que curiosamente contó con una banda de acompañamiento formada por músicos de Alicante, a los que había conocido hace solo dos días. Concierto agradable, ideal para esa hora en la que apenas hay gente dentro del recinto y uno puede permitirse el lujo de sentarte en el césped a disfrutar de la música.

Es realmente curiosa la variedad de bandas y estilos en el cartel de esta tercera edición del Low Cost Festival. Prueba de ello sería el siguiente concierto, a cargo de The Travessy Band, formación navarra y vasca dedicada a rendir tributo a Johnny Cash. El cuarteto, vestido completamente de negro, recreaba con acierto clásicos como “Ring of fire” o “I walk the line” justo antes de llegar a uno de los momentos clave del festival, la apertura del escenario Budweiser, ubicado en el interior del campo de fútbol del Polideportivo Guillermo Amor de Benidorm.

Estrenarían el escenario gigante nada menos que Sidonie, que tras tres meses encerrados en el estudio confeccionando su próximo álbum volvían al directo. La banda catalana empezó perfecta, con una buena actitud y un sonido genial, abriendo con temas como “Costa azul”, “La sombra”, “Fascinado” o rescatando temas antiguos como “Lev”, de su álbum Shell Kids. Por desgracia, el concierto se fue desfondando, enfrascada la banda en experimentos de psicodelia, de los que pudimos escuchar una canción de su próximo disco, “El Bosque”, que dejaría frío al personal a la espera de comprobar en unos meses el resultado final.

Pasadas las nueve de la noche la unión de fuerzas de dos grandes bandas nacionales, Los Coronas y Arizona Baby, llevaban ya prácticamente una hora dinamitando el escenario Azul-LCF. Cabe destacar la gran coordinación y el buen ambiente sobre el escenario, un punto importante si tenemos en cuenta que son ocho músicos permanentemente sobre él. Dos bandas diferentes, con sus roles y costumbres definidas que se han sabido entender a la perfección. Un Javier Vielba desatado y visiblemente fatigado preguntaba en la parte final del concierto cómo de vivos estaba el público, introduciendo así una impresionante versión del “I’m Alive” de Don Fardon, terminando por todo lo alto poco después de haber hecho disfrutar a la gente con temas como “I wish you were here de Pink Floyd” o “Too drunk to fuck” de Dead Kennedys.

Y tras ellos, teníamos una cita de nuevo en el escenario Budweiser, esta vez con los estadounidenses Ok Go, que no decepcionaron. Los componentes de la banda de Chicago saltaron al escenario trajeados de azul, amarillo, azul y verde cuales fichas del parchís, sacando a relucir su lado más original y creativo ofreciendo un concierto en el que, además de su música directa, fresca y divertida, otorgaron cañones de confeti, canciones interpretadas únicamente con el acompañamiento de campanas o un viaje de su cantante Damian Kulash al centro de la pista, donde tocaría entre el público. Así, se puede decir que Ok Go abrieron la caja de Pandora del buen rollo, pues poco después triunfaron Delafé y las Flores Azules con su personal y colorido rap, a pesar de sufrir algunos problemas técnicos al comienzo de su concierto. Derrocharon vitalidad y divirtieron al personal con canciones que llegaron a convertirse en un karaoke colectivo.

Llegaba entonces, sino el mejor momento de la noche, al menos uno de los más esperados en el escenario Budweiser para dejar vacío el resto de escenarios. No vamos a descubrir en pleno verano del año 2011 que Vetusta Morla es ya una banda de las grandes, preparada para liderar cualquier festival de nuestro país. El caso es que los de Tres Cantos no solo han hecho lo posible por quedarse en tierra sino que no dejan de arriesgar. Ellos comenzaron con “Los días raros”, un tema extremadamente delicado al principio y desatado e intenso al final, logrando Pucho y compañía ponernos los pelos de punta nada más comenzar. Se sucedieron así temas principalmente de su segundo álbum, Mapas. Canciones como “En el río” o “Lo que te hace grande”, sin por supuesto dejar de lado las canciones de Un día en el mundo, el disco que les llevó al lugar en el que están instalados en la actualidad.

Todavía quedaba mucha noche y varios platos fuertes por delante. Por un lado pudimos ver a Catpeople, sobria banda barcelonesa que presentaba en el Low Cost su nuevo álbum, Love battle. Por otro, tuvimos sobre el escenario Stereo a Sex Museum, verdaderos clásicos del underground madrileño, veteranos e incombustibles en su apuesta por el hard rock. La banda liderada por los hermanos Pardo se beneficiaría del final del concierto de Vetusta Morla, lo que llevó mucha más gente a su zona, permitiéndoles así lucirse y terminar por todo lo alto. En adelante llegarían otros dos momentos destacables de la noche. Sex Museum dejaron paso a los catalanes The Excitements, que se hicieron rápidamente con el público con su soul clásico. Genial la banda y asombrosa su cantante, la mozambiqueña Koko-Jean Davis. Una pequeña Tina Turner, todo un espectáculo.

Poco después la locura colectiva se desataría de nuevo en en Benidorm. Entrada la madrugada, el artista libano-inglés Mika llegaba al escenario Budweiser para ofrecer un concierto sin tregua a fieles y curiosos, que no dejaron de bailar en ningún momento. Del mismo modo que Ok Go, aunque salvando las distancias estilísticas, Mika ofrecía un espectáculo tanto musical como visual con un concierto repleto de detalles y guiños a España incluidos. El comercial pop de Mika, como era de esperar, logró ser el artista que más público logró convocar.

Tras él, y a diferencia de la primera jornada, el festival fue terreno abonado para la electrónica, donde destacaron unos divertidos FM Belfast y unos eficaces Cut Copy, que supieron dar al público lo que pedía a esas horas. Por su parte, Crystal Castles hicieron las delicias de su público, para dejar al resto de público frío e intrigado acerca de cómo explicarse todo aquello. La voz dulce de Alice Glass luchaba por apenas intuirse ante el sonido atronador de la banda. En ese caso queda la actitud punk, que no perdió durante todo el concierto a pesar de ser algo gélida y tensa para con el gentío. Por no haber, no hubo ni video en las pantallas durante la segunda parte del concierto, centrándose todo de esta manera en el ambiente sombrío y oscuro que ofrecía el grupo desde el escenario.

Hoy sábado se celebrará la tercera y última jornada del Low Cost. Como si de fuegos artificiales se tratara, la traca final es de impresión, con una acumulación entre las que destacan Sexy Sadie, Love of Lesbian, Guadalupe Plata o Atom Rhumba por parte española y Mando Diao, Steve Aoki o Klaxons del lado internacional.

Crónica: Bruno Corrales.
Fotografías: Paloma de la Fuente.

 

1 Comentario

  1. Lo de Sex Museum fue muy grande y la cantante de los Excitements estuvo muy bien, pero el grupo se le queda corto. Podian juntarse Sex Museum con esa tia y convertirse en algo muy grande y con dos cantantes.

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