Rise Against, casi decepción

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Los teloneros Thursday fueron lo más positivo de la noche.
A una hora del concierto, los jardines que rodean la sala La Riviera ya estaban repletos de jóvenes impacientes por ver a uno de los grupos a los que más se les ha echado de menos en estos últimos años. Muchos aficionados al “hardcore” nunca habían asistido a uno de sus conciertos y eso hizo que en la cola de entrada hubiera una mezcla de impaciencia y expectación.
Esta sensación pudo ser una de las razones por la que la acogida a los “Thursday” fuera tan positiva, a pesar de no ser un grupo especialmente afín a “Rise Against”. El sonido de la sala no les acompañó, pero la banda liderada por Geoff Rickly supo dar la talla y hacer que el público vibrase con esa mezcla de gritos desgarradores y estribillos melódicos. No tocaron más de 40 minutos pero los aprovecharon al máximo, esperemos que en el 2010 podamos disfrutar
de una actuación completa.

Pasaban ya más de veinte minutos desde que “Thursday” se habían despedido y Tim McIlrath y los suyos seguían jugando con nuestra ansiedad, aunque empezamos a gastar algunas energías con un especial de “Rage Against the Machine” cortesía de La Riviera. Se apagan las luces y un riff de Zach Blair hace despertar a las masas, a partir de aquí: división de opiniones.

Durante la primera mitad del concierto “Paper Wings” fue el único tema no perteneciente a su último trabajo “Appeal to Reason”, el cual parece haber entusiasmado al público más joven, mayoría en la cita madrileña, pero que no cumple para nada las expectativas de los “viejos rockeros”. Por lo que, para asombro de algunos, la respuesta a un “set list” tan sesgado estaba siendo positiva, de hecho el inicio con “Collapse” o “Long Forgotten sons” hicieron las delicias de muchos de los allí presentes.

En la segunda parte del “bolo” sí que aparecieron tracks de trabajos anteriores como “The Sufferer & The Witness” (2006) o “Siren Song Of The Counter-Culture” (2004). De hecho la fuerza de “Ready to Fall” o el carácter de “Anywhere But Here” nos hicieron recordar porqué amamos a los de Chicago. Desafortunadamente, cuando nos quisimos dar cuenta Tim había cogido la acústica dispuesto a deleitarnos con “Swing Life Away” para poco después decirnos adiós y prometer que no tardarían tanto en volver a pasarse por nuestro país. Todas las cartas estaban sobre la mesa, pero ninguno teníamos claro quién había sido el ganador.

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