Ricardo Jonás González: “El valor como narrador vale más que el currículo o los masters que tengas”

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Un proyecto ambicioso, diferente, nacido en un bar. Una revista sin páginas y en blanco y negro que es leída por más de dos millones de personas al mes. Conjugando diferentes gustos, ideologías, cabezas y plumas, Jotdown se ha convertido en uno de los referentes periodísticos de España en menos de dos años de existencia.

Sin el apoyo de grupos mediáticos ni financieros, entre sus fundadores está un Filólogo apasionado (claro está) de la lectura y del buen periodismo. Reuniendo todo el “talento malgastado” que hay por Internet, el equipo de Jotdown ha creado un nuevo modelo periodístico y cultural que desafía las supuestas leyes de la web con éxito. Una revista cuya identidad son las entrevistas en profundidad, uno de los pilares del nuevo periodismo. La Huella Digital charló con Ricardo Jonás González, uno de sus creadores. 

Ricardo
Ricardo Jonás González.

P.: ¿Cómo se consiguió tal éxito en la web con artículos de aproximadamente 12.000 palabras?
R.: Llevamos la idea del papel a Internet. La idea en un primer momento era hacer una revista, pero alguien con más de dos dedos de frente nos dijo que hacer una revista en las situaciones por las que estamos pasando era una locura.

Los artículos ocupan lo que tienen que ocupar; si no hay límites de páginas, ¿por qué vamos a cortar algo que pueda ser interesante? Dejamos de escribir cuando el artículo no da para más, no cuando se acaba el espacio. Es Internet, no hay límite de páginas. Y así descubrimos que hay un público dispuesto a perder (o mejor dicho, invertir) cuarenta minutos de su tiempo leyendo una entrevista. 

P.: ¿Por qué el estilo minimalista y el blanco y negro?
R.: EL primer motivo es porque queríamos trasladar la idea del papel al Internet. En la web recomiendan que las cosas sean cortas porque se supone que el lector es muy rápido y está en cuatro cosas a la vez, además que leer en pantalla es más incómodo. Por ello, buscamos un diseño sencillo que no agotara. Mientras menos distracciones y fotos, mejor.

El estilo minimalista lo decidimos más por gustos personales y porque pensamos que es más universal. El blanco y negro y la sencillez es más universal que lo recargado y puede unir más temas. El minimalismo y el blanco y negro es intemporal. Puedes hacer algo actual en blanco y negro o en color, pero no vas a encontrar una foto de un bluesman del Mississippi de los años 30 en color. Es una manera de igualar y normalizar.

P.: En una entrevista aseguró usted: “La gente no busca algo en concreto, quiere lo que tú le des”. Esa afirmación tumbaría los argumentos de la telebasura, la infobasura, etc. Si es así, ¿por qué estos géneros siguen teniendo tanto éxito?
R.: Pues no lo sé. Yo creo que cuando llegas a casa, tras ocho horas de un trabajo horrible, cansado, pones lo que te eche la televisión. Eliges eso porque la oferta es poca. Y por supuesto, a ellos les cuesta muy barato producir ese material porque no necesita esfuerzo ni nada, la telebasura es un formato muy barato y sencillo de hacer.

Nosotros tenemos un mandamiento único que es respetar al lector como a nosotros mismos y pensamos que si al lector le ofreces algo que a ti te gusta, a él también le va a gustar. Y nosotros en Jotdown  siempre hemos querido hacer algo que nos guste y que nos divierta.

P.: ¿Por qué el género de la entrevista?
R.: La entrevista es una de las marcas de la casa. Creemos que es interesante porque acerca a personas que a priori pueden no interesarte y hasta repelerte. Intentamos mostrar un perfil más personal con entrevistas largas y profundas y así descubrir nuevas facetas de un personaje que en un principio te podía parecer muy positivo o muy negativo. En una conversación larga se pueden sacar puntos negativos y positivos, llegar a una imagen más real.

P.: ¿Hasta qué punto se aleja Jotdown y la cultura en general de la política y de las ideologías?
R.: Nosotros como editorial nos alejamos de las ideologías aunque tengamos cada uno un posicionamiento personal. A la hora de elegir entrevistados esto no influye en absoluto. Entrevistamos gente que nos puede caer muy bien o muy mal. Creemos que todos tienen derecho a expresar su opinión. Lo que tenga que decir el gran Wyoming, por poner un ejemplo de izquierda mediática, es tan interesante como la de Alfonso Ussía

De política sólo hablamos en los artículos de opinión y lo expresado allí corre a cargo de cada columnista, no de Jotdown. Tenemos columnistas de izquierda social-demócrata como Enric González y otros más conservadores. Tenemos un poco de todo, a diferencia de la mayoría de medios españoles que tienen sus líneas editoriales muy sesgadas.

P.: ¿Qué opinas de los nuevos medios online que están surgiendo como El Diario, Mongolia o La Marea?
R.: Nos parece muy interesante y por eso nos hemos unido con algunos de ellos. No los consideramos como competencia, sino todo lo contrario. En la circunstancia en la que vivimos, lo importante es crear un mercado de información digital (o en papel) independiente. Todos estos medios son más o menos independientes por el hecho de no tener un banco o un grupo mediático detrás, ellos mismos se han autofinanciado mediante sus fundadores.

Por ello, la revista Five ha funcionado muy bien, porque somos medios que nos complementamos. Los lectores de Naukas, Diario Kafka o Politikon que no conocían Jotdown, gracias a esta publicación anual ahora lo han descubierto.

P.: ¿Va entonces el futuro del periodismo por estas vías, la de la independencia de los poderes?
R.: Pensamos que sí. El modelo de grandes medios está en decadencia. Van perdiendo lectores y ventas. Y nosotros, los nuevos medios, estamos ganando cada vez más espacio en el espectro mediático.

logo jotdown

P.: ¿Qué opina de la salud del modelo periodístico actual, más allá de los modelos económicos y de negocio?
R.: Yo creo que estos modelos están agotados. En España están demasiado ideologizados y sesgados y no ofrecen demasiadas alternativas. El lector de un medio progresista (si es que hay medios progresistas) es un lector determinado que siempre va a leer eso, y pasa lo mismo con un conservador.

El futuro está en los medios plurales, independientes. Siempre se ha pensado que el lector español busca una publicación que reafirme su posición, que le dé la razón, pero siempre hay un lector abierto, que con una ideología determinada, siempre está dispuesto a escuchar lo que el otro tiene que decir.

P.: Teresa Aranguren afirmó en un artículo en Infolibre sobre el asunto palestino: “La realidad no es sólo cuestión de versiones, porque hay versiones construidas precisamente para ocultarla”. Si esa declaración es cierta y las declaraciones no te acercan a la verdad, ¿cuál es la función periodística de la entrevista?
R.: Sirven para que el lector juzgue lo que dice el entrevistado. Nosotros nos planteamos la entrevista como una charla para dar pie al entrevistado para que diga lo que considere oportuno sin debatir con él. No consideramos que el periodista deba debatir con el entrevistado ni convencerle de nada. Él debe decir lo que él opine para que el lector juzgue si es lógico o no.

A nosotros siempre se nos dice que somos muy amables con los entrevistados, excepto cuando tratamos con políticos. Por una razón muy sencilla: un político electo es tu empleado (o al menos debería serlo) y cobra con los impuestos que tú pagas, luego, te debe explicaciones. Sin embargo, en una entrevista a un director de un periódico, por muy importante que sea, no puedes ir a atacarle, porque el producto que ellos venden, tú los compras porque quieres, nadie te obliga. 

Nuestra intención es sacarles lo que opinen sin discutirle, una entrevista amable y distendida. Puede decir cosas que son inciertas, pero ellos no te deben ninguna explicación. Las entrevistas que hacemos a los políticos sí son más incisivas.

P.:¿No cree que se debe ser igual de incisivo con personajes que tienen tanto poder e influencia sin ser funcionarios o políticos?
R.: Pensamos que en nuestro caso, con lo que ellos dicen se autorretratan. No es necesario repreguntar porque ya los conocemos. Y siguiendo esa regla de tres, se puede pensar que un actor o un cantante tienen también cierta influencia social. Cebrián puede tener influencia en los lectores de 25 a 40 años, pero por ejemplo Melendi quizás tenga más importancia entre chavales menores de 25 años. Entonces, qué vas a decirle… ¿que por qué habla de porros? Si los porros están bien o están mal…

Creemos que la gente es tan inteligente como para saber que lo que compra es lo que está comprando. Saben perfectamente de qué pie cogea Cebrián o cualquier otro. De hecho, creo que en una entrevista de dos horas a una persona se le saca bastante más si no le pinchas y  si evitas lo máximo posible la opinión del periodista en las preguntas, para que él diga lo que considere y que luego el lector juzgue.

P.: ¿Qué mensaje le puede mandar a los estudiantes de periodismo que buscan hacer un  periodismo de calidad al salir de la facultad?
R.: Yo les diría que lo que tienen que vender ellos es su valor, más como narradores que como periodistas. Tal y como está la situación, es difícil entrar en una redacción al salir de la Universidad. Creo que tienen que volver a lo que se hacía hace 50 años: salir en busca de las historias y aprender a contarlas de una manera interesante. Que se olviden del típico tono periodístico, de la típica redacción resumen. Que trabajen su prosa, su estilo, su narrativa, que es lo que estamos viendo que funciona.

Hay gente que se lee artículos nuestros que a priori no interesarían a nadie, pero como están escritos de una manera épica o de una manera humorística, la gente los lee. El periodista tiene que trabajar su propia voz, su propio estilo. El valor del escritor está por encima del valor de su cabecera.  Si tú tienes valor como narrador y como contador de historias, que ofrece algo interesante y que sabe de lo que está hablando (no que se ha documentado en la Wikipedia en dos horas), vale mucho más que el currículo que lleves o los masters que hayas hecho.

Imagen cedida por Jotdown/ Begoña Rivas

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