Reválida y premios

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El partido entre el Ceuta y el Barça disputado en el Alfonso Murube dejó varios detalles para ser tenidos en cuenta por Pep Guardiola, que busca quitar la razón a quienes sostienen desde el inicio de temporada que la plantilla azulgrana es tremendamente corta para luchar al máximo nivel por los tres títulos que están en juego. De las múltiples novedades propuestas por el técnico de Santpedor, todos pasaron en mayor o menor medida la reválida a la que estuvieron sometidos de cara a volver a disfrutar de nuevos y mayores retos con la zamarra culé en el futuro.

Empezando por la portería, Pinto sigue demostrando ser un suplente de lujo para Valdés, desterrando de la memoria recientes ejemplos de porteros a los que la portería del Camp Nou se les vino encima demasiado pronto, caso del malogrado Robert Enke o del Tito Bonano. Flanqueando al seguro meta gaditano, dos centrales que ya tienen un nombre propio en las categorías inferiores del club y de la Selección española, Bartra y Fontás, que demuestran semana tras semana que el tope a su progresión sólo se lo pueden poner ellos mismos, y que las futuras ausencias de Puyol y Milito por cuestiones de edad no tienen por qué ser un trauma. Adriano quizá tuvo la prueba más complicada en el lateral derecho (su posición natural es la izquierda por mucho que sea el paradigma de la polivalencia), bien solventada con dos ocasiones de gol, y Maxwell, que pone en serio peligro la titularidad de Abidal, venido a menos tras el desastroso Mundial de la Selección gala.

En la sala de máquinas, Mascherano fue el otro gran examinado. El Jefecito fue esta vez el primer responsable de enlazar la defensa con el ataque, y lo hizo a un gran nivel. Ya no es el perro de presa que deslumbraba en Liverpool, está en proceso de reciclaje para ser un centrocampista total, a imagen y semejanza de Busquets, por eso Guardiola no duda en darle la batuta en partidos como el de Ceuta o, más recientemente, ante el Copenhague. Además, todo resulta más fácil si se tiene al lado a un todoterreno como Keita y a Thiago, el futuro cerebro, el jugador que posee el mejor juego con el exterior con fines constructivos (no en beneficio individual, sino del colectivo) de toda Europa. Jeffrén tuvo que abandonar el examen antes de tiempo debido a una inoportuna lesión en el hombro, pero sus destellos son prometedores para las necesidades que puedan aparecer a lo largo del año; y Bojan, obtuso de cara a gol, regala asistencias, buena señal de la que Pep habrá tomado nota.

En el otro bando, el ceutí, los jugadores de Joao de Deus no sólo agradaron a su afición con una actuación más que notable, sino que tienen pendiente recibir el regalo de sus carreras deportivas: ese partido en el Camp Nou con el que más de uno ha soñado cuando era pequeño. No sería descabellado decir, además, que algunos tienen asegurado un contrato en un equipo de categoría superior, caso de Loe, el centrocampista que supo contener las acometidas blaugranas. La Copa está devaluada, pero sigue teniendo sentido gracias a pequeñas historias de superación y las reválidas que plantean a quienes no ocupan las portadas.


Fuente del texto:
Elaboración propia.

Fuente de la imagen:
Jordi Cotrina en El Periódico de Catalunya.
www.losandes.com.ar.

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