Retrocediendo en el Camino

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Still Walking (Caminando), es la nueva película del director de cine japonés, Hirokazu Kore-Eda, que se ha estrenado hace poco en nuestros cines (aunque su año de estreno haya sido 2008); y que relata,  el encuentro, durante un día, de una familia desestructurada tras la muerte del hermano mayor hace 15 años.
Uno se adentra en las tradiciones, en
la cultura y en la comida japonesa de una forma sublime durante la proyección. Se puede llegar a pensar que el protagonista principal es la cocina nipona y que lo secundario es lo que sucede entre plato y plato.
Es lenta, pero apetecible; de colores sobrios pero embellecidos con el color de la comida y de la naturaleza; sosegada, como una buena degustación del plato, que debe masticarse para que se introduzca bien en el estómago y se digiera sin problemas.

En la pantalla se ve reflejada la familia, que a pesar de no tener ya nada en común, sigue ligada por la tradición, que ya huele a falsedad, donde los hijos ya no son aquellos muchachos que admiraban a su padre, ya jubilado, y que dirigen su propio presente. Manchados por la muerte del hijo mayor, que sumió en la tristeza a los progenitores, anulando por completo a los otros dos hijos, que nunca han llegado a ser lo que se propusieron. Queda grabada en la retina el tira y afloja entre una generación y otra, que ya no tienen relación alguna con las tradiciones y que intentan sobrevivir bajo la hipocresía del respeto y la educación.

Fiel reflejo del humor que se esconde bajo diálogos simples, mordaces e irónicos, la película, a veces, se hace un poco pesada, pero enseguida te dejas llevar por la armonía de las luces, los silencios y una bonita canción que enmarca lo que todos llegamos a sentir algún momento, la familia es ese grupo de seres que no eliges pero a los que estás ligado por una fina cuerda que a veces tira pero no ahoga.

El pasado, en este film, llega a marcar el presente, que parece que nunca va a cambiar, hasta que una vez terminado el visionado, te das cuenta que tanto en un país como en otro, siempre existen los mismos problemas, hijos que sienten envidia, padres que exigen, que se aferran a unos ideales, y madres que solo piensas en el bienestar de la familia, incluso sabiendo que todo se sostiene bajo unos cimientos poco estables.

Fuente de la imagen:
http://www.google.com
Fuente del texto:
Elaboración propia

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