“Retratos y encuentros”, la exquisitez de la descripción

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Literatura y periodismo han caminado, siempre, muy estrechamente unidos. Como si de un álbum de fotografías se tratase, estas páginas de Gay Talese se abren para iniciar un desfile de personajes y  personas a las que el periodista –y, sobre todo, escritor de no ficción- inmortalizó mediante la escritura. Un compendio de fogonazos de tinta basados en el afán de una descripción preciosista que se publicó en 1996 y que constituye una deliciosa opción para enamorados del periodismo, pero también, y por encima de todo lo demás, de la literatura.

retratos-y-encuentros-gay-talese-trabalibrosTalese, nacido en 1932, es uno de los padres del llamado Nuevo Periodismo. Junto con Tom Wolfe (La hoguera de las vanidades, La palabra pintada) contribuyó sobremanera a la forja de este concepto que supuso la reinvención de la libertad estilística en cuanto a redacción profesional dentro del universo del reportero, constreñido tradicionalmente por las rígidas fórmulas (como las 5 W’s, o la asunción común de que los temas importantes eran los fijados por los redactores jefe). En el último capítulo de este libro –que supone un espléndido cierre-, Orígenes de un escritor de no ficción (homónimo del subtítulo), Talese narra su curiosa trayectoria como escritor, que partió de una precoz curiosidad infantil y finalmente desembocó en el periodismo: una profesión que, cuando se combina con la vocación más pura, puede regalar al mundo de las letras las mejores plumas. Así, Talese es ante todo un artista de la descripción, preocupado por insuflar verdadera calidad comunicativa y por transformar el periodismo de oficina en una especie de animal vivo, en un vehículo que no sólo arroja datos técnicos a los lectores de periódicos, sino que acerca a cualquier lector a un espacio más lúdico, desde el que puede comprender la historia y la sociología.

Asomados a los capítulos que componen esta obra podemos encontrar “perfiles”, hábilmente trazados con la paciencia de una pequeña araña que teje su red hasta lograr un bonito entramado: como los de Frank Sinatra, Muhammad Ali y Fidel Castro, Joe DiMaggio o Floyd Patterson –boxeador con el que Talese admitió haberse obsesionado, hasta el punto de haberle dedicado una treintena de artículos-… pero también “fotografías”: cómo se trabajaba en la prestigiosa revista Vogue, entre fotógrafos y redactores, o un paseo por la Nueva York de los 50. Casi siempre es inevitable tomar afecto por unos pasajes concretos, destacándolos por encima de otros, y en mi caso encontré especialmente estupendos Los sastres valientes de Maida, que recrea la figura del padre del escritor, así como Don Malas Noticias, retrato de un editor de necrológicas en The New York Times. En resumen, una exquisita y entretenida elección que pone de manifiesto lo fascinante del periodismo literario que alcanzó su apogeo en el pasado siglo, debido en gran parte a las cotas de calidad que alcanzó.

Imagen: Talese, ilustración de Joe Ciardiello

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