Resurrección, derrota y golaverage

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El fútbol mostró su cara más cruel al Real Madrid que cayó derrotado por 2-1 ante un Barcelona al que dominó buena parte del duelo pero que tuvo más acierto en los momentos clave. Los culés aumentan a cuatro puntos la distancia en la clasificación ante los merengues que, como dato esperanzador para remontar una Liga que se complica mucho, les arrebatan la ventaja en la diferencia de goles.

Las apuestas antes del Clásico daban como claro vencedor al Barcelona, más que por su condición de líder, un punto sobre los blancos, por la ventaja de actuar como local y por la mala racha de juego y resultados con la que llegaba a la cita su eterno rival. Pero el Real Madrid en las grandes citas acostumbra a dar la cara, a luchar todo aquello que le condena en otros partidos, a poner un poco más de voluntad cuando las fuerzas parece que no llegan y a no bajar los brazos, como sucede repetidamente en los últimos tiempos, cuando el rival se pone por delante. Pero todo eso, en el fútbol, a veces no basta y cuando perdonas ocasión tras ocasión a un rival poderoso, sobre todo en el plano individual, y la suerte no te visita esa noche y se abraza a tu contrincante, lo más probable es que salgas derrotado.

Comenzó controlando el Barcelona mientras el Madrid se asentaba en el terreno de juego y esperaba una oportunidad para salir a la contra. Ramos, Benzema, Isco y CR7 devolvían, con más sensación de peligro, las ocasiones de Iniesta, Neymar y Messi pero las fuerzas se mostraban muy parejas en los primeros minutos. Hasta que Mathieu en el minuto veinte, tras un centro de Messi, anotaba de cabeza el 1-0 que tiraba por tierra todo el trabajo realizado por los de Ancelotti. Pero lejos de rendirse, el Madrid se rehizo y tras frenar las ocasiones de Neymar, Messi y Alba, obtuvo el premio del gol tras hilar una de esas jugadas tan habituales en un equipo que hasta el mes de diciembre pasado sometía con sus toques a sus rivales.

Modric cedió a Benzema, y el galo, con un sublime taconazo de medio lado se la regalaba a CR7 para que la empujara al fondo de la portería con un remate de puntera imparable para Bravo. Tras un recurso que hizo recordar a los madridistas el gol que anotara hace cinco años en Riazor el propio Karim tras un maravilloso taconazo de Guti, el Madrid se vino arriba. Modric, CR7 y Bale (al que anularon un gol por fuera de juego en el 40) pudieron poner por delante a su equipo pero en los instantes decisivos el gol no llegó.

El descanso irrumpía en el peor momento para un Madrid intenso, que controlaba el juego, disponía de ocasiones claras y ofrecía su mejor cara ante un Barcelona acorralado en el que sus estrellas aparecían a media luz. Pero el perdonar tanto, al final acaba por pagarse. La segunda mitad comenzó con opciones para ambos conjuntos pero fue Luis Suárez en el 56, el que, con un remate cruzado batía a un Casillas muy adelantado que no pudo llegar a agarrar el balón que situaba un 2-1 muy complicado de remontar para un equipo que comenzaba a acusar el tremendo desgaste físico y la no comparecencia de alguna de sus figuras.

Luis Suárez (28) anotó el segundo gol del FC Barcelona./ Dudek1337 (CC)

Marcelo, Benzema y CR7 pudieron anotar en las diferentes opciones que intentaron con más voluntad que acierto y Neymar, Messi, Suárez y Alba, hicieron lo propio para el Barcelona pero el marcador ya no se movió. Un duelo competido, emocionante y vistoso que refuerza el liderato culé y que pone en una situación complicada a un Madrid que se aleja a cuatro puntos a pesar de haber merecido mucho más.

Quedan diez jornadas en las que los blancos, que disputarán un partido más como locales que el líder, están obligados a ganar y esperar los fallos del Barcelona para tratar de conquistar una Liga que, a pesar de la buena imagen mostrada en el Camp Nou, parece escaparse. Pero los propios futbolistas y el técnico italiano, nada más terminar el enfrentamiento, conscientes de que cuatro puntos no es una distancia insalvable, lanzaron mensajes a la afición para pedirles su apoyo (desde el “no bajamos los brazos“ expresado por Carletto, pasando por los “cuatro puntos no son nada grave” de Ramos, hasta el “no dejéis de creer” de Kroos o el “nunca nos vamos a rendir” de Marcelo).

No será hasta el próximo cinco de abril, a las 12.00 horas en el Santiago Bernabéu ante el Granada, cuando los blancos dispongan de la primera oportunidad para recortar la distancia al líder. Y es que pese al traspié liguero, el Madrid mantiene intactas sus opciones de revalidar el título de campeón europeo. El primer desafío llegará el catorce de abril en el partido de ida de los cuartos de final de la Champions League, frente el Atlético de Madrid en el Calderón, por lo que la mejoría mostrada en el Clásico debe servir de impulso para luchar hasta el final por ambos títulos.

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