Respuestas para Ahmadineyad

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La entrevista que el pasado 15 de marzo el presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, concedió a TVE fue única no sólo por la exclusividad de la misma (“es la única que ha concedido en todo el mundo…” relataba Ana pastor para su cadena minutos después de que concluyera), si no también por la constante que se mantuvo los 30 minutos que dura: nadie contesta a las preguntas.

La energía nuclear y las revueltas en Libia fueron los temas estrella en torno a los cuales giró toda la entrevista. La intención en seguida quedó clara: tras un par de cuestiones referentes a la alarma nuclear que se ha creado a causa de la situación actual en que está sumido Japón, Ana Pastor fue directa a preguntar sobre la posición de Irán y las posibles soluciones que su presidente daría si Gadafi no abandona su empeño represor en los próximos días. Pero la respuesta no fue ni la que la periodista, ni la que la mayoría de los espectadores hubiera esperado. En lugar de contestar, Ahmadineyad se limitó, durante los 26 minutos restantes, a hacer preguntas incómodas: “¿Quiénes ayudaron a los dictadores los últimos 50 años? ¿De dónde vinieron las armas? ¿Las fabricó el propio pueblo? ¿Las ha fabricado el Gobierno?” La reacción de Pastor, además de los reiterados “insisto” y de una, que nadie se ofenda, cara de tonta nada fotogénica, acabó siendo un “Yo no lo sé” entre risitas y mordiéndose los labios.

Pues bien, vamos a ayudar a Ana Pastor a informarse. En el nº145 de Diagonal, Jordi Calvo Rufanges explica de una manera realmente clara quienes han vendido al Gobierno libio las armas que hoy están masacrando a su población. Según los informes de explotación de armamento de la Unión Europea en 2008 y 2009 el conjunto de los países miembros vendió armas a Libia por 595 millones de euros. Italia, por un valor de 205 millones, es el país europeo que más armas vende, seguido de Francia (143 millones de euros), Malta (80 millones), Alemania (57 millones) Gran Bretaña (53 millones), y Portugal (21 millones). Las ventas de nuestro país, siendo el sexto exportador de armas del mundo, ronda el valor de los 4 millones de euros.

Pero por si acaso le queda alguna duda más a la directora y presentadora de Los desayunos de TVE, Astor Díaz Simón, también en Diagonal, realiza un análisis de las relaciones económicas y comerciales que Gadafi ha mantenido en los últimos años. Su primer socio comercial es Italia, que compra a Libia el 50% del petróleo que consume, seguido por Alemania con un 15% y España, que compra el 10% del petróleo y el 5% del gas. Las relaciones comerciales de nuestro país con Libia, amparadas bajo el marco de cooperación política y económica de diciembre de 2007, establecen “expectativas de proyectos conjuntos por un valor aproximado de 11.500 millones de euros.” Somos el tercer país con mayores intereses económicos en Libia, según el Instituto de Comercio Exterior, y tres son las empresas españolas con más facturación: Repsol, Sacyr y Abengoa. La petrolera tiene allí el 4% de su producción y el 5% de sus reservas; Sacyr, en consorcio con Svlidco, empresa estatal controlada por la familia Gadafi, tiene contratas por valor de 700 millones de euros, y Abengoa forma parte de un plan de inversión de infraestructuras para el tratamiento de agua por un valor de 50.000 millones de euros. ¿Aún hay dudas sobre quién está financiando la matanza?

Que Gadafi es un dictador a todo el mundo le queda claro, pero si sus acciones o su compañía nos viene bien, podemos hacer la vista gorda, ¿no? En 1988, una bomba estalló en un avión que volaba de Londres a Nueva York matando a 270 personas. Dos agentes libios fueron inculpados, pero el gobierno de Libia se negó a extraditarlos, lo que supuso una serie de medidas y castigos por parte de EEUU y la Unión Europea. Pero once años más tarde, en 1999, Gadafi decidió entregar a los culpables, y ese mismo día la ONU levantó el embargo que pesaba sobre el país desde 1992. Gadafi pasaba a ser un amigo y varias muestras dio de ello: en 2002 pagó 28.000 millones de dólares en concepto de indemnización para las familias de las víctimas del atentado aéreo, renunció a su programa nuclear y de armas de destrucción masiva en 2003, y ofreció apoyo en las labores de contraterrorismo en África dentro del contexto de “guerra global del terror”. Así que se merecía algunos premios, y era invitado a las cumbres europeas del proceso de establecimiento de un marco euromediterráneo común y hasta tenía silla en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, del que era miembro hasta hace apenas dos semanas.

Por supuesto, las revueltas de las últimas semanas, y sobre todo, la manera tan dura de sulfatarlas que ha dado lugar a una guerra civil cuyos muertos se cuentan ya por miles, ha vuelto a colocar a Gadafi en el puesto de máximo enemigo. Aquella noche las preguntas de Ahmadineyad no eran para Ana Pastor (por lo que a mi entender sobra esa exclamación suya “En occidente los periodistas estamos acostumbrados a hacer las preguntas, no ha responderlas”) sino que eran para todos nosotros. Aquellas preguntas retóricas no buscaban obtener una respuesta, sino cuestionarnos a nosotros mismos: cuestionar a la que preguntaba, cuestionar al dirigente, pero también cuestionar al que veía todo desde el salón de su casa. Cuestionar definitivamente a ese Occidente que se escandaliza, se lleva las manos a la cabeza y condena sin que le tiemble el pulso, pero que mira para otro lado cuando sabe que puede sacar tajada y sigue con su cómoda vida, aun sabiendo que su pegajosa hipocresía le enfanga hasta las orejas.

Fuentes del Texto
Diagonal (nº145)
Público (16 de marzo de 2011)
www.rtve.es
Fuentes de las imágenes
Público (16 de marzo de 2011)
www.guerraeterna.com

1 Comentario

  1. Una prueba más: hoy he leído en El País que la empresa española Indra había instalado en Libia un programa de navegación aérea civil. El siguiente paso, que se iba a concretar en poco tiempo, era el de gestionar un programa aéreo militar para mejorar el sistema de defensa de Trípoli. Imagínate que el pueblo libio hubiese tardado un poco más en levantarse. Si el ejército francés lucha hoy contra los cazas que ellos mismos han fabricado y exportado a Libia, la coalición internacional al completo tendría que luchar contra un sistema de defensa aéreo instalado por una empresa de uno de los países de esa coalición!!

    Occidente menos hipocresía y más coherencia. Quien defiende la libertad de los pueblos la tiene que defender incondicionalmente, en todo momento y en todo lugar. No solo cuando conviene a los propios intereses.

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