Respeto

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La palabra respeto es una palabra que usamos muy habitualmente en nuestra sociedad. Respeto a los demás en un mundo occidental que pretende ser ejemplo de aquella periferia que aún está por desarrollar. Respeto como derecho del hombre. Quizás esté ahí la trampa y es que a veces ese derecho puede ser ejercido por el hombre y no por la mujer. Puesto que si no fuera así no seguirían pasando las cosas que pasan, y no tan lejos, sino en nuestro propio entorno.
A veces las experiencias y las cosas que vivimos son la mejor manera de explicar una realidad. Por si así fuera, explico parte de mi realidad. Mi chico, un gran entusiasta de los monumentos de Madrid, quiso enseñarme el interior de la conocida Iglesia de San Andrés, situada cerca de la céntrica plaza madrileña de la paja. Cuando nos hallamos en el interior de la misma, un hombre, bastante amable, me pone una mantilla sobre los hombros y ante mi asombro, me comunica que no puedo enseñar la espalda dentro del templo. Ante mi negativa, un visitante, con menos educación, me insiste en que hay un cártel en el exterior de la iglesia, y mi respuesta ante eso es, ¿pero la iglesia es suya? Es entonces cuando el párroco se acerca, y sin mediar palabra con gestos bruscos me exige que salga del lugar. Yo soy creyente, y tengo derecho a estar allí, puesto que no existe ninguna norma legal o bíblicamente escrita que explica que mi presencia es ingrata por enseñar, algo tan simple e inocente, como mi espalda. Se me echa de un patrimonio de todos, por una supuesta falta de respeto, ¿y quién era en realidad quien estaba faltando el respeto en esta escena? Nos horrorizamos antes mujeres de oriente medio con el rostro cubierto y nos indignamos cuando las turistas occidentales son obligadas a taparse para visitar sus monumentos. Pero la
realidad es que, en pleno centro de una capital europea del siglo XXI , como es Madrid, cosas así siguen ocurriendo. Porque mi cuerpo de mujer, es deshonroso, pero el mi acompañante, que es un hombre, no lo es. Porque el cura exige un respeto, pero él no cree que deba respetarme a mí, puesto que veía algo sucio e irreverente donde no lo había, donde yo no lo mostraba.

Aunque claro, porque iba a ser respetada en la casa de Dios, cuando parece que tampoco lo soy en mi propia casa. Nuevo escenario, el patio delantero de mi propia domicilio. Dos hombres abren la puerta para dejar dentro de mi residencia un mueble y a continuación yo salgo para despedirles, cuando ante mi sorpresa, un viandante, se ha permitido el lujo de entrar en mi propiedad a ver la puerta abierta, y comienza, dentro de mi casa, a bromear con los dos hombres que despido, sobre mi cuerpo de manera vulgar. Todos ríen. Todos ríen porque creen que no pasa nada, porque ninguno piensa que yo me siento agredida con ese comentario y que al hacerlo dentro de mi propia casa, me siento amenazada. Todos ríen porque es una broma entre hombres, y ninguno defiende que no se trata de un simple chiste, sino de una falta de respeto hacia mi persona.

Mi error en ambas ocasiones fue actuar, con el respeto debido y mantenerme en silencio, y tal vez sea hora de dejar de callarme, porque la información es cultura, y aquí en España aun parece hacer falta aprender un poco de esa misma. Aun falta por aprender que males mayores se evitarían si la sociedad entera aprendiera lo que es respetar de verdad a una mujer.

9 Comentarios

  1. QUE LAS COSAS SEAN ASI, NO QUIERE DECIR QUE DEBAN SEGUIR SIENDO, ¿QUÉ HUBIERA SIDO D TODOS LOS GRUPOS DESFAVORECIDOS SI NO HUBIERAN LUCHADO POR EL CAMBIO?

  2. He de añadir que cuando al cura de dicha parroquia se le preguntó por el tema, argumentó que yo iba desnuda con el objetivo de provocar, y que por lo tanto no era más que una guarra que lo que debía hacer era quedarse bien encerrada en casa, dicha opinión da más base a la teoría de mi artículo sobre el “respeto”.

    De igual manera añadió que el paño (de un color anaranjado) que me puso sobre encima es el que usa para cubrir a las novias que se casan en esta Iglesia de San Andrés, puesto que es una vergüenza ver lo que enseñan sus vestidos. Hay tradiciones en España que merecen la pena ser revisadas… el machismo no debe de ser una justificación a la denigración del cuerpo de la mujer.

  3. Me he puesto muy nerviosos al leer este artículo pero no voy a escribir como comentario algo que sea más largo que el mismo. Sólo voy a decir que me parece indignante la actitud del párroco y también, que le podría decir a algunos de sus compañeros de la curia que se tapen y se suban la bragueta con menores y que dejen de dar por culo (en sentido literal y figurado) con temas como el aborto, el preservativo o la píldora post coital y que sepan separar su moral de la ley. Respecto al tema del machismo, hay muchos tíos que piensan que las mujeres están en el mundo para servirnos y no sólo se demuestra esto con actitudes repugnantes como la que has comentado, el agasajo constante y pesado es un síntoma también de machismo denigrante. No me enrollo más, un saludo y felicidades por tu artículo.

  4. No se trata de un cambio general en mi opinión, sino de una religión desfasada por unos cuantos, que se niegan a crecer con el progreso que conlleva una democracia y un respeto común para todos y todas.
    Creo que el recientemente creado Ministerio de Igualdad es una tapadera, por mi parte sexista de agradar a las mujeres y buscar un mayor voto, pero aquí vemos un claro ejemplo de que estamos muy lejos de la tolerancia total.
    Por ello ni hablamos de la xenofobia, ni de la interculturalidad de razas, si todavía no somos capaces de entender a la propia, ni a nuestros allegados.
    Gracias por publicar que todavía vivimos en el siglo XV, en plena Edad Media donde el derecho reside en el que tiene el poder y los demás somos simples peones con ínfulas de éste.
    Estupendo artículo. Reivindiquemos nuestros derechos que para algo los tenemos.

  5. Felicidades por el artículo Silvia. Creo que todas las mujeres hemos pasado por lo mismo alguna vez. A mi, después de leer lo que publicó la revista del arzobispado de madrid, en la que dijo que “Cuando se banaliza el sexo, se disocia de la procreación y se desvincula del matrimonio, deja de tener sentido la consideración de la violación como delito penal”, ya cualquier cosa que digan me parece poco. Si se toman las violaciones como disfrute del sexo sin tener en cuenta la cantidad de mujeres que han tenido que sufrir eso, que te digan que tienes que taparte los hombros suena a chistecillo malo. ¿Pero no ocurre solo en España eh? Pasa en todos los sitios, seguimos siendo unas provocadoras ante los ojos de los curas, que no ante los de dios, si es que existe. Me encantan estas pamplinas que se sacan de la chistera cual conejillos en medio de un circo…¿cuánto más nos tocará aguantar?

    Por cierto, si alguien no ha leído el artículo al que hago referencia aqui tenéis el link: http://www.elpais.com/articulo/sociedad/banaliza/sexo/tiene/sentido/considerar/delito/violacion/dice/revista/Rouco/elpepusoc/20090528elpepusoc_1/Tes

  6. Respecto al segundo caso que cuentas decir que son unos cerdos y ya se les podía haber caido el mueble encima y si, no tenías que haberte callado.
    Y respecto al segundo caso…..¿de que te extrañas? La iglesia católica fue fundada hace 20 siglos y siguen con la mentalidad de entonces, creen en lo que creían entonces y respetan a la mujer tanto como se la respetaba entonces. Es una institución que ha evolucionado muy poco a lo largo de la historia, y que a mi modo de ver ha hecho más mal que bien. Y hablando del respeto a la mujer, yo creo que a las unicas mujeres que la Iglesia respeta son a las virgenes. Eso si, virgenes e impolutas.

    No se si solo eres creyente o practicante también, y no se si frecuentas muchas iglesías, pero yo que las piso o por obligación o por interes cultural ya he asistido a tres escenas como la que tu cuentas. La primera fue en la comunión de mi primo cuando una monja se acerco a mi hermana de 13 años para decirle que se tapara el escote. Ya me dirás tu que pecho puede tener una niña con esa edad. Y las otras fueron en un viaje a Italia. La primera de ellas fue cuando ibamos a entrar al Vaticano. En el control de fuera pararon a mi novia porque el pantalón corto no le llegaba por debajo de las rodillas. Si, es que tiene unas rodillas muy sexis… El resultado fue que se bajo el pantalón y entro casi enseñando el tanga.
    Y la segunda fue al entrar en una iglesia. Las tres chicas con las que iba llevaban camisetas de tirantes y pantalones cortos al igual que yo. Yo vi como una monja nos estaba rondando pero no sabía muy bien porque. Hasta que cogio por banda a una de las chicas y le empezó a decir que así no podía estar en una iglesia, que había unas normas y bla bla bla. La escena termino con las palabras fascismo e hipocresía.

    Por cierto, hay una cosa que no me ha quedado claro. Cuando dices “Yo soy creyente, y tengo derecho a estar allí” quieres decir que las personas que no
    son creyentes no lo tienen?

  7. Por supuesto que no, no nos malentendamso ya entre nosotros, he hecho una alusión a eso, para que ese supuesto argumento en contra no pudiera ser utilizado, puesto que cuando he ido por motivos religiosos también he tenido mis desavenencias. De hecho mi chico no es creyente, y es obvio que fuimos a la iglesia por motivos más bien culturales puesto que es patrimonio d todos.

    Respecto a tu visita a Italia,Javier, ¿llamaron la atención a tus amigas o también a ti que ibas en condiciones similares?

    Gracias a Cristina por su contribución, parece mentira d verdad…

  8. Es que la frase se podía interpretar mal XDDD solo quería aclararlo XD

    Y se la llamaron a una de ellas, porque se quedo un poco descolgada de nosotros 3. Pero vamos cuando la monja empezó a hablar solo hacía referencía a ellas yo creo….es que hablaba en italiano. De todas formas yo creo que esa prohibición es solo para vosotras….porque mira jesús….se le representa con un taparabo. Asi que el cuerpo masculino no estará tan mal visto.

  9. Excelente artículo. Tristemente nos muestra una realidad aún no superada con el transcurso de los siglos. La iglesia está muy lejos de ese Dios al que tanto aman. Dudo que Jesus hiciese tapar la espalda de una mujer. En cuanto al atículo descataria la objetividad y el no traspaso de esa línea tan fácil de transpasar que nos llevaria a la demagogia por parte de la autora. Muy relevante su posición respecto al asunto, pero siempre de manera educada, sin entrar en lo más fácil, sin entrar en ese terreno de crear polémica si porque si. Y es de agradecer. Y mucho. Sin duda que todo un acierto por lo que se puede ver. No por casualidad es uno de los artículos de mayor tirada en la página.

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