Rescatar un mito: Concha Piquer

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Hallan el primer film sonoro de la historia del cine, y su protagonista es española, es Conchita Piquer.
Concha Piquer
(Valencia, 1906-Madrid 1990), cantante y actriz ha sido la gran reina de la copla española. De origen humilde, su primer gran momento llega en 1922 cuando viaja a EE.UU donde se convertirá en una estrella en Broadway. Pasará cinco años en América donde rodará la primera  película en español de la historia, hoy noticia por haber sido rescatada del olvido ochenta y siete años después de su filmación.
Su nombre está unido al de poetas y letristas como Velarde, Quintero, Quiroga o Rafael de León (autor de Ojos verdes), figura indiscutible de la Generación del 27, aunque históricamente olvidado y como algunos reivindican el poeta de posguerra cuyas canciones y poesías más han sido cantadas por el pueblo.

En 1927 la Piquer rueda en París El negro que tenía el alma blanca, de Benito Perojo, que aunque no fue su mejor película se convertirá en un éxito internacional y se doblaría a más de quince idiomas.

A partir de los años 30 se instalará de forma definitiva en España; rodará nuevas películas y seguirá llenando teatros.

Famosa también por su carácter llegó a enfrentarse al menos en dos ocasiones con los el régimen. Tuvo que pagar una multa por negarse a cambiar la letra de Ojos verdes (según los censores se hacía apología de la prostitución si la cantaba Concha y de la homosexualidad si la cantaba Miguel de Molina) y en otra ocasión al no querer interrumpir su función para emitir el Parte.

En 1958, en el teatro Victoria de Isla Cristina canta por última vez, tomando la decisión tras una pérdida de voz momentánea. Como ella misma explicaría años después  “Una retirada a tiempo, es una victoria”. Curiosamente, la Historia, tenía preparada una digna sucesora, otro mito del cine y de la canción; Sara Montiel rodaba ese mismo año La violetera, y el anterior, en 1957, El último cuplé.

Televisión Española, ha recordado su figura en el programa que emite los jueves La 2, Imprescindibles

El reportaje, de una hora y más o menos bueno, rescató por un día su figura. Perdió sin embargo, una oportunidad, como tantas veces lo hace la televisión. Fue una especie de Hormigas Blancas (de Telecinco) pero en plan serio. Es serio porque lo hace TVE, porque cuenta con un archivo fotográfico, sonoro e imágenes sólo a su alcance. Porque cuando quieren hacer algo sobre algo, cuentan con los mejores expertos, con los mejores críticos. Aparentemente, es todo perfecto. Envuelto incluso en un halo cultureta uno se siente un moderno viendo documentales sobre la Conchita Piquer.

Durante todo el día 4, en los telediarios de TVE1, TVE2 y Canal 24h, se notició el descubrimiento por parte del investigador español Agustín Tena, de la primera película sonora de la historia, protagonizada por el personaje al que hoy le dedicamos estas líneas.

El documento, descubierto en la Biblioteca de Congreso de los EE.UU, es cuatro años anterior al que se consideraba como primero, El cantor de Jazz.

El hallazgo es histórico, y como histórico se ha medio contado en los telediarios, entre el tiempo y los deportes.

La oportunidad que siempre pierde la televisión la pierde siempre por lo mismo. Piensa que el espectador es estúpido, necio, falto de inteligencia.

Emite un documental que hace referencia al encuentro del film pero sin emitir el film. Permite ver algún extracto, pero no el film. La  grabación dura once minutos. Once minutos en los que el espectador va a cambiar de canal, once minutos en los que el espectador irá al baño, once minutos en los que el espectador irá a la nevera, once minutos de obra de arte que el espectador no va a entender.

Se me ocurren muchos programas, muchos personajes, muchos anuncios que sí copan más de once minutos al día y que no son Arte.

La filosofía del arte, es la estética. Sin ética no hay estética y sin estética volvemos a quedarnos sin arte.

Sí, definitivamente ya lo he entendido, y me ha costado, he tenido que escribir todas estas palabras para darme cuenta y reflexionar. La televisión no tiene ninguna de las tres. Pensé que algo se podía hacer, pero no, volví a equivocarme y me quedé otra vez con la cara de estúpido que piensan que tengo.

Imágenes:
Google

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