Renovarse o morir

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portadaCon el estreno de “Iron Man 3” vuelven a plantearse dudas acerca de si la adaptación cinematográfica resulta ser fiel o no al cómic original. La nueva historia del hombre de acero aporta unas de cal y otras cuantas de arena en su intento de remitir a la originalidad gráfica. Espectacularizar y dejar con la boca abierta son de nuevo sus señas de identidad, pero hasta qué punto estas son capaces de hacer olvidar o seguir el argumento de la novela gráfica.

El cómic en el que se basa la historia con la que Marvel acomete así su esperada “fase dos”, (que promete hacernos pasar por el cine en varias ocasiones acercándonos a cuentagotas la línea argumental de la segunda parte de la esperada “Los Vengadores”), es “Extremis”, una historia gráfica alabada por la crítica y publicada entre los años 2005 y 2006 con los guiones de Warren Ellis y dibujos de Adi Granov.

La historia relata el intento de creación de un súper soldado que defienda al país norteamericano junto con el bueno de Stark por medio de la inoculación de un virus que otorga superpoderes al individuo que se lo inyecte. No obstante, el experimento será substraído de los laboratorios de la doctora Maya Hansen y utilizado en uno de los ladrones. Stark deberá meterse en la piel de su armadura de hierro una vez más para combatir al nuevo villano, pero sus poderes no serán suficientes y la amenaza le sobrepasará por completo.

imagen_2Cabe destacar que en aquélla historieta, el villano no resultaba ser el que aparecerá entre palomitas en las salas de cine. En el filme nos encontraremos con el Mandarín, quien obligará a Stark a rebasar nuevas fronteras y evolucionar para conseguir vencer al que pronto se convertirá en su antagonista por excelencia. El origen de este personaje es anterior. Stan Lee, se sacó de la chistera al Mandarín en 1964 como exponente del “peligro amarillo”, un maestro del control físico y mental, y en oposición a la tecnología de Iron Man, un dominador de ciencias ocultas, cuyo poder reside en sus anillos de procedencia extraterrestre. Un subproducto más de la guerra fría. La antítesis al modelo capitalista encarnado por Stark.

Partiendo de la desubicación temporal y espacial, el filme acomete errores de bulto que contribuyen a erosionar su argumento, algo fácil de identificar si somos fieles seguidores del cómic. Desde nuestras butacas veremos a un Mandarín que remite en su estética a un guerrero mongol, un terrorista experto con un odio visceral contra Estados Unidos. “No queríamos el estereotipo, potencialmente racista, de villano chino. Queríamos coger al villano del comic y darle una forma más realista”, explica Shane Black, director de “Iron Man 3”. Lejos queda entonces la estética oscura y mística de Stan Lee allá por el 64. Quizás el intento responda más a recuperar un villano de valor para el protagonista que un mero afán por las ventas.

imagen_3No obstante, a pesar de los giros en la línea argumental y la desubicación y des-asiatización del enemigo del filme, podemos decir que la nueva película de Iron Man trae consigo un reparto espectacular y unos efectos especiales de lo mejorcito de la taquilla. Un apunte: cuenten, no pierdan de vista y recréense, en las armaduras que rodean a Tony Stark en su nueva aventura; y disfruten, cosa que no resultará muy difícil de hacer.

Fotografías: cartel “Iron man 3” Marvel/cómic original: “Extremis”/El Mandarín en cómic de Iron Man.

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