Relámpago en noche de lluvia

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Otra vez campeón mundial, otra vez en los 100 metros lisos. Usain Bolt se reencontró con el éxito en el hectómetro, ganando la carrera estrella de la velocidad con suficiencia y certificando su sexta medalla de oro en los Campeonatos del Mundo de Atletismo. Moscú se convierte en la nueva plaza conquistada por el devorador de gloria, un atleta inflamado de títulos y plusmarcas que aún tiene pendiente la lucha por las preseas doradas en los 200 metros lisos y en el relevo 4×100.

Usain Bolt (26) celebra una medalla olímpica el pasado año en Londres. Foto: Tab59 (wikipedia)
Usain Bolt (26) celebra una medalla olímpica el pasado año en Londres. Foto: Tab59 (wikipedia)

Apareció la lluvia unos minutos antes de que empezara la carrera. Al principio caía suave, pronto comenzó a arreciar. A las 21.50 hora local, precipitaba con cierta violencia. De repente, la tormenta, una invitada inesperada en la gran final. El líquido elemento no facilitó un reguero de marcas brillantes. Los 9,77 segundos que necesitó Usain Bolt para completar el hectómetro moscovita no representan la mejor marca del año, ni siquiera una de las cinco mejores que detenta el caribeño. Los que llegaron siguiendo la estela del jamaicano tampoco estuvieron cerca de sus mejores registros.

La victoria de Bolt se edificó desde el pistoletazo de salida. El de Trelawny reaccionó veloz y dejó los tacos con más celeridad de la que acostumbra. Pasado el primer tercio de la prueba, y una vez pudo erguir sus casi dos metros, tomó la cabeza de la carrera. Había superado los primeros metros de incertidumbre, se colocó primero y se dispuso para rematar su paseo triunfal. No encontró oponente que lo cercara, no sentía el aliento de ninguno de los siete que lo perseguían. Su éxito coronó otra jornada histórica para la velocidad jamaicana, que colocó cuatro esprínter entre los cinco más veloces del planeta.

Se reencontró con la corona mundial cuatro años después. La salida falsa de Daegu en 2011 queda enmendada dos años después. Aquel error permanecerá en el historial de Bolt como un paréntesis anecdótico, un fallo absurdo cuando trataba de ajustar la salida. En Londres volvió a reencontrarse consigo mismo, en Moscú ha iniciado su tríptico de pruebas con un oro holgado y cómodo. Finalizaron lejos del campeón, pero acompañándolo en el podio, el americano Justin Gatlin y su compatriota Nesta Carter. Y por detrás de la terna de condecorados, otros dos jamaicanos.

El poderío de la pequeña isla caribeña en las carreras explosivas se mantiene intacto pese a las ausencias de Yohan Blake y Asafa Powell. Jamaica es el reino de la velocidad; la supremacía que exhiben sus atletas en las pistas de todo el planeta volvió a ser refrendada en la final de los 100 y presumiblemente será ratificada en el relevo corto, la prueba que cerrará el campeonato y en la que Bolt y sus paisanos son clamorosos favoritos.

Antes de la carrera por equipos, Bolt afrontará el doble hectómetro en la jornada del viernes. La recua de aspirantes a desbancarlo en los 100 metros dispondrá de una nueva e improbable oportunidad para protagonizar una sorpresa de dimensiones históricas. Con el paso del tiempo, el jamaicano ha encontrado en esta distancia mejor acomodo. El laureado esprínter dispone de más metros para minimizar sus difíciles primeros metros. Los 200 dejan muy poco espacio para la incertidumbre cuando ‘el relámpago’ participa. Bolt acostumbra a encarar la recta de meta con una ventaja importante sobre el resto de competidores. Las últimas zancadas muestran cómo el superior velocista mira de reojo al reloj que acredita sus marcas estratosféricas.

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