Relaciones sin compromiso o lo que surja

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Romper rutinas podría ser considerado hoy un nuevo trabajo.  Cada vez más es mayor el número de personas que se conoce en cualquier tipo de locales, como es el caso de Momentos, un club swinger que se dedica exclusivamente a ello y el cual está causando todo tipo de opiniones en la sociedad.

Imaginar e incluso esperar la llegada de alguien especial ha quedado totalmente anticuado. Lejos quedan las miradas cómplices y la picardía en el juego del amor. El deseo y las fantasías parecen ser las únicas protagonistas  en la calle Peñascales, donde se sitúa el renombrado local swinger.

El local, denominado swinger en inglés, se dedica a actividades sexuales realizadas entre dos o más personas o los denominados intercambiadores.

Típicamente las actividades de intercambio de pareja ocurren cuando una pareja casada o de otra forma comprometida, se involucra con una pareja similar o un individuo soltero. Estas actividades pueden ocurrir o no en un mismo cuarto. El sexo en estas ocasiones se denomina juego. El fenómeno (o al menos su discusión) puede ser visto como parte de una revolución sexual de las décadas recientes.

Momentos es uno de los locales swinger más concurridos de Madrid. Y es que, aunque muchos de los que lo visitan no niegan que exista el amor, como ha confesado el mismo que lo dirige, dan prioridad a una cosa más importante: las relaciones sexuales.  Su dueño ha hecho de ellas un trabajo como cualquier otro.

Rompiendo hábitos
Empieza la semana. Muchos sentiremos el agobiante lunes en la cabeza y la agenda repleta de anotaciones. Algunos, y nunca sabremos quiénes son, conocen un lugar que abre a partir de  las 15.30 de la tarde y que augura una semana bastante movida. Hasta el cansado domingo, día que no es ninguna excepción para estos locales, muchos reemplazarán el descanso por otras cosas.

En época de crisis un local como éste sale bastante rentable. A pesar de que puede notarse en las consumiciones, aquel que asiste de manera asidua sigue acudiendo, como mera rutina. La clientela se agolpa en la puerta por una escalofriante cifra de 50 euros cuando se trata de ellos. Las chicas solas, que no quiere decir solteras, tienen la entrada gratuita y pueden hacer uso de las instalaciones. Por otro lado, las parejas pagan generalmente 30 euros, aunque todo ello varía en función del día y la hora.

Las personas que acuden a un club swinger tienen un perfil bastante claro. Se trata de personas con una vida rutinaria y que quiere cumplir sus fantasías sexuales. Antes de llegar algunos ya tienen programada la actividad. Contactan con el encargado y solicitan lo que quieren, tal vez una determinada persona con ciertas características, o una pareja, por lo que es necesaria una foto. La imagen terminará circulando por los ansiosos y así lograr el objetivo.

¿Significa esto que todo el mundo logra lo que quiere? No.  Parece que se busca llevar actividades que sean afines a los gustos de todos, para aquella gente que quiere algo nuevo y nunca haya hecho o querido hacer, pero no tiene por qué ser el resultado esperado, como ocurre con los demás aspectos de la vida.

Entrar en estos locales también requiere alguna que otra restricción. Ellas lo tienen más fácil.

¿Cualquiera puede acudir a estos locales?
Puede ir casi cualquiera. El local swinger se parece o intenta imitar la entrada de las discotecas, que pretenden crear buena imagen para la clientela.  Interesa que haya actividad, y por decirlo de alguna manera, la gente agraciada triunfa más, como en cualquier sitio. La entrada a las mujeres no está limitada, en cambio con los hombres son menos permisivos. La ropa o el peso son algunas de las cosas que tienen en cuenta.

Al principio uno puede pensar que se trata de cierta discriminación, pero el encargado ya había puntualizado:

“Igual que para un trabajo piden una serie de cualidades aquí pedimos unas características que más que limitadas son bastante generales”, lo que pueden disipar las dudas de algunos.

Muchas personas están de acuerdo en que no debería existir locales de este tipo.  Aquellos que se encuentran a favor de estas actividades creen que tampoco deberían existir mil cosas y existen.

Estoy seguro de que la misma gente que dice eso acude a Momentos. De la misma manera que yo no grito a voces lo que hago ellos tampoco dicen lo que piensan realmente. Es cuestión de hacer lo que siempre nos han enseñado: crearnos una vida rutinaria, chico se enamora de chica, surge relación estable, matrimonio…”, comentó J., encargado del local Momentos.

Así mismo, Cupido ha pasado a la historia para muchos, en la incredulidad para otros y en la desesperanza para demasiados… y aunque suscita mucha polémica y negación un local como éste, la clientela sigue existiendo. Pero todavía hay quienes creen que las únicas batallas posibles se libran por amor. Tal vez todavía quede espacio para esas historias que durante años fueron las protagonistas de los libros más leídos. O toca cambiar nosotros, los anticuados. Aunque para eso a mí me queda mucho.

Fuentes del texto:
www.100momentos.com
Fuentes de las imágenes:
http://teologiades.blogspot.com/2010/08/el-sexo-sin-compromiso.html

1 Comentario

  1. ¡Bravo! Muy bien redactado, aunque no esperaba menos de tí amiga.
    Y tranquila que lo anticuado nunca pasa de moda, más bien al revés: old school, vintage, retro… ya tu sabes, todo vuelve.

    El amor no se quedará atrás en la cabeza de los más nostálgicos (en los cuales me incluyo, claro, jjj) simplemente creo que se transformarán las vías para transmitirlo. Y qué mejor que Bécquer para recordar que el romanticismo vive y vivirá siempre:

    RIMA IV
    No digáis que agotado su tesoro,
    De asuntos falta, enmudeció la lira:
    Podrá no haber poetas; pero siempre
    Habrá poesía.

    Mientras las ondas de la luz al beso
    Palpiten encendidas;
    Mientras el sol las desgarradas nubes
    De fuego y oro vista;

    Mientras el aire en su regazo lleve
    Perfumes y armonías,
    Mientras haya en el mundo primavera,
    ¡Habrá poesía!

    Mientras la ciencia a descubrir no alcance
    Las fuentes de la vida,
    Y en el mar o en el cielo haya un abismo
    Que al cálculo resista;

    Mientras la humanidad siempre avanzando
    No sepa a dó camina;
    Mientras haya un misterio para el hombre,
    ¡Habrá poesía!

    Mientras sintamos que se alegra el alma
    Sin que los labios rían;
    Mientras se llora sin que el llanto acuda
    A nublar la pupila;

    Mientras el corazón y la cabeza
    Batallando prosigan;
    Mientras haya esperanzas y recuerdos,
    ¡Habrá poesía!

    Mientras haya unos ojos que reflejen
    Los ojos que los miran;
    Mientras responda el labio suspirando
    Al labio que suspira;

    Mientras sentirse puedan en un beso
    Dos almas confundidas;
    Mientras exista una mujer hermosa,
    ¡Habrá poesía!

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