Regreso obligado

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Hoy, la Primera División es un poco más brillante. Las comparaciones con la Premier League o la Bundesliga serán a partir de ahora un poco menos dolorosas (aunque por el momento imposibles de superar) con el regreso de todo un histórico como el Betis a la máxima categoría.

Algo le faltaba a los jugadores de la mal llamada “mejor Liga del mundo” cuando veían el calendario en el mes de agosto y no aparecía ninguna visita al Benito Villamarín, a no ser que los destinos inescrutables de la Copa trajeran esa buena noticia. A partir de este verano, nadie echará en falta uno de los estadios referentes del país.

El camino del Betis a su lugar natural, aunque parezca lo contrario tras su temprano ascenso, no ha sido en absoluto fácil. El abandono de Manuel Ruiz de Lopera tras muchos años acertados y desacertados, en los que la entidad ha conocido el cielo y el infierno, con vaivenes tales como visitar Stamford Bridge o el Stadium GAL del Real Unión con muy pocos años de diferencia, ha sido todo un hito histórico en la larga vida del beticismo.

A partir de ahí, los juzgados han sido la fuente de información más habitual para los periodistas que cubren el día a día de los verdiblancos. Cambios en la presidencia constantes no ayudan a que los jugadores mantengan los cinco sentidos sobre el césped, aunque al mando del Betis estaba Pepe Mel, un entrenador peculiar de solvencia contrastada, con una brillante carrera por delante.

También ayudaba la gran plantilla con la que contaban en Heliópolis, con una línea medular que posiblemente peleara por la Europa League en Primera División. Salva y Beñat tienen calidad a granel; y Castro y Molina ponen magia en los metros finales. Lo de Emana es caso aparte. Resulta excepcionalmente raro ver a un jugador de talla mundial como el camerunés aguantar tanto en Segunda División, alejado de los focos de todo el mundo.

Pero las dificultades no se han quedado en los juzgados. A mitad de temporada, la enfermedad de Miki Roqué devolvió al Betis al sufrimiento. Cuando las noticias llegan tan profundamente al ámbito humano, Sevilla entera demuestra que está por encima de la enconada rivalidad entre sus dos clubes. Esta vez ha sido el sevillismo el que ha demostrado saber estar y una solidaridad fuera de lo normal. No es difícil encontrar sevillistas con las pulseras de ánimo a Roqué que se fabricaron nada más hacerse público el tumor maligno que le ha retirado temporalmente del fútbol.

Esta circunstancia unió más si cabe a un vestuario muy bien compenetrado. A excepción del bache de un mes que sufrieron, cuando se encendieron todas las alarmas de los más agoreros, el club ha seguido con su ritmo fiable y a base de espectáculo hacia la Primera División.

Pero el fútbol no ha sido del todo justo con un club tan histórico. El ascenso se certificó mientras los béticos estaban en el AVE, y no sobre el verde, como a todo futbolista le gusta celebrar los éxitos. Menos mal que esta temporada está terminando ya, y a partir de ahora queda todo el trabajo del mundo por delante para formar un proyecto que vuelva a asentar al Betis entre los más grandes y quitarse ese sambenito de equipo ascensor que le ha estado persiguiendo en la última década.

Hasta el Sevilla se ha alegrado de que el Betis ascendiera. Todo gran equipo necesita su némesis en plenitud de condiciones, es parte del ADN del espectáculo, y volverá a llenar de pasión los dos estadios de Sevilla en la 2011/12.

Bienvenido Betis.

 

Fuente del texto.

Elaboración propia.

Fuentes de las imágenes:

FIFA.com – http://es.fifa.com/mm/photo/worldfootball/clubfootball/01/36/79/14/1367914_full-lnd.jpg

http://es.fifa.com/mm/photo/worldfootball/clubfootball/01/36/79/23/1367923_full-lnd.jpg

http://es.fifa.com/mm/photo/worldfootball/clubfootball/01/36/77/54/1367754_full-lnd.jpg

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