Reds y rojiblancos

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Que del reciente doble enfrentamiento Liverpool-Atlético de Madrid ha surgido una conexión especial entre las dos aficiones es algo que no se le escapa a nadie que haya visto ambos encuentros. Por varias razones, más bien un cúmulo de sentimientos que es lo que hace fuerte las relaciones, ha sucedido esto, aunque creo que fundamentales solo dos.
Entre las secundarias citar la aglomeración de españoles en los Reds. Rafa Benítez, pese a su pasado madridista, es respetado y admirado por todos en la manera de manejar el club inglés. La afición colchonera siempre ha fantaseado también con la posibilidad de tener en el equipo a Xabi Alonso, del que en repetidas ocasiones se ha especulado con estar situado en la órbita rojiblanca, y especialmente a Pepe Reina, que en él ven los veteranos del Calderón todavía a su padre Miguel. Los jóvenes, sin embargo, solo podemos imaginárnoslo. Ambas generaciones sienten que el primogénito es de los suyos, que lo inevitable del destino lo conducirá aquí. Y cuanto antes mejor, que sino únicamente defenderá las porterías de La Peineta.

Y luego está Luis García. The Kop guarda una gran estima y agradecimiento al extremo catalán por los dos años de máximo rendimiento que ofreció y cuyo momento álgido se vivió a principios de 2005, cuando el ahora jugador rojiblanco metió ante el Chelsea aquel gol que no fue tal, clasificando a los de Merseyside para la mítica final en la que posteriormente derrotarían al Milán. La gravísima lesión de rodilla marcó sus últimos meses en Inglaterra pero en los dos encuentros la afición del Liverpool no olvidó entonar ese cántico que aún rima García con sangría.

Expuesto lo siguiente, no tengo claras totalmente las posiciones de los motivos que yo considero principales.

El primero son los rasgos comunes existentes entre los dos clubes e hinchadas. En sus respectivos países sus aficiones son conocidas por su insistencia, su fidelidad, su ruido. Cuando todo está bien o cuando vienen mal dadas. El Atleti puede aportar su aumento de número de socios cuando bajó a Segunda como aval y el Liverpool su archiconocido y ya trascendente “You’ll never walk alone”. En cuanto a lo referente a los clubes, los dos son ganadores, uno mucho más que otro evidentemente, pero conseguido desde el sufrimiento. Sus triunfos suelen convertirse en proezas ya que nunca vencen, dicho coloquialmente, “de calle”. A ambos, por tanto, les rodea una épica similar.

Lo relevante de Fernando Torres
El segundo tiene nombre de futbolista. Este tiene un aura especial, por lo menos en la Ribera del Manzanares: Fernando Torres. El delantero madrileño ha provocado, y creo no equivocarme, la mayor personalización de los éxitos de un jugador en su nuevo club por parte de sus antiguos aficionados. En el seguimiento, la alegría y la identificación del triunfo ajeno, el suyo, como propio. También en la renovación de la devoción. Sienten que los representa, que sigue siendo uno de ellos y que solo los acontecimientos han impedido que el Niño siga vistiendo de rojiblanco. Como si fuera algo coyuntural, marcado solo por las circunstancias, las que han provocado que el Atlético no luche por cosas importantes desde su descenso a Segunda. Él, un atlético de siempre que sí tiene las rayas rojas y blancas en el corazón, agrupó y personificó la esperanza en aquellos años de penumbra. A nadie le dolía una derrota tanto por aquel entonces como a Fernando. Perdía los encuentros como jugador y los sentía como aficionado.

La forma de su salida también ayudó. Vino después de varios años de rumores, de mantener la fidelidad en la precariedad. Nadie percibió su marcha como una traición sino como un paso inevitable y entendible, promovido por un sueño lícito: progresar y aspirar a ganar títulos. Sin que el dinero directamente tuviese algo que decir, que es decir mucho actualmente.

Por eso la afición aún sigue coreando a su nombre, igual que la del Liverpool, que le considera ya por cierto alguien valiosísimo. Por eso en los indios causó una alegría tremenda el emparejamiento de grupos. Por eso la afición se movió en masa ¡maldita lesión! para intentar ver el partido in situ. Y fue gracias a Torres, el máximo lazo de unión entre los dos equipos, por quién se rompió el hielo entre aficiones y comenzaron a cantar como una sola el 22 de octubre en el Calderón, creando la atmósfera, prácticamente una fusión, más amistosa y saludable que yo haya visto nunca entre dos aficiones en un campo de fútbol. El partido de Anfield ya fue el colofón para un hermanamiento definitivo.

Los rojiblancos, que quieren volver a la élite, ven a los de Benítez como un modelo. “Cuando lleguemos a su altura, queremos sobrevivir así”, podrían decir. Mientras tanto, el Atlético profesará una admiración sobre los ingleses como la que se siente por un hermano mayor. Ellos a nosotros quizá nos perciban como unos nuevos respetables compañeros de juergas, raíces y pareceres. Ojala en un futuro cercano el trato sea de igual a igual. Desde la cúspide, claro.

Fuentes de las imágenes:
http://www.multiweb.cz/liverpool/
http://www.as.com

1 Comentario

  1. Grande!!! si algo tenemos las dos aficiones son unas palabras en inglés “we´ll never walk alone” así podemos resumir…eso sí, salvo Torres me traería a Reina, Arbeola y Xabi pa ka o no?? jajja en fin…Buen artículo Álvaro!!

  2. A mi es que Arbeloa nunca ha terminado de convencerme…no sé, pero ese puesto esta claro que necesitamos cubrirlo. Yo me traería a Xabi Alonso sobre todo, porque Reina me parece buen portero pero…preferiría otro

  3. La verdad es que nos traeriamos a tantos jajajaja lateral dcho más valera un central un lateral iz algueinde medio campo con futbol por lo menos dos y más cantera…en fin…esto en el pro en un rato lo haces…en verdad…bufff

  4. Muy buen artículo Alvaro. Técnicamente correcto, bien estructurado y documentado. Espero y deseo que un aspirante a periodista deportivo, mantenga su equilibrio cuando tenga que escribir algún artículo del vecino de enfrente-comunmente llamados vikingos-y no se te vea el plumero. Puedes ser grande y espero verte crecer tanto como tu amado atleti y que nos cuentes sus éxitos, que también serán los tuyos. Por el bien de todos.

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