Recuerdos literarios de un gato

0
368

GatosAlgo debe de tener este librito, de poco más de cien páginas, para que se haya convertido en algo más de un año en un best-seller. Discretamente, eso sí, porque no aparece en las listas de libros más vendidos como los de otras grandes editoriales con fuertes estrategias de mercadotecnia, pero presenta ventas moderadas continuas; de hecho, lleva varias ediciones y Anagrama ya lo ha publicado en bolsillo.

La escritora Paloma Díaz-Mas (1954), investigadora del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC especializada en la historia y literatura de los sefardíes, se adentra con esta obra no ya en la ficción literaria de textos anteriores como El rapto del Santo Grial o El sueño de Venecia, con el que se llevó el Premio Herralde de Novela en 1992, sino en la ficción autobiográfica, en donde la trama novelística cede su lugar a la reflexión íntima. Ficción, pues, aunque podamos también leerlo como una confesión real de la convivencia de la autora con sus gatos.

Lo que aprendemos de los gatos se divide en dos partes. En la primera se narran los recuerdos sobre su gato Tris-Tras, fallecido pocos meses antes. El hallazgo de un pelo entre su ropa al comienzo del libro abre la puerta a la reflexión sobre cómo son y cómo se nos muestran en sus aspectos más cotidianos. La segunda parte se adentra en el hogar y en los juegos de Tris y Tras, dos gatos recogidos en adopción de una protectora que han sustituido a aquel primero.

La obra no trata de mostrar las travesuras de estos gatos, ni de inventarse una historia alrededor de ellos, aunque el texto recoja también algunos aderezos literarios —relatos insertados, anécdotas, personificación del gato y conversión de este en narrador—; la narración dice poco o nada de la dueña y se centra en la relación de los hombres con ellos.

Quizá sea este uno de los aspectos más llamativos del libro, pues, aun siendo animales de compañía, los gatos adquieren un rango de superioridad —tolerada, eso sí, por los humanos—: no se les ha domesticado, sino que han sido ellos los que se han adentrado en las viviendas; se les cede el mejor espacio del sofá, se les permite pasear y restregarse por todos los rincones de la casa, se les mima a pesar de su desapego y carácter arisco ocasional, pero se les quiere profundamente. Se diría que son ellos los reyes y nosotros sus sirvientes… y en muchos casos realmente es así.

A lo largo de las páginas se vierten varias reflexiones sobre los hábitos y el comportamiento de los gatos. Pero olvidamos que cada gato es un individuo en sí y pretendemos erróneamente trasladar semejanzas a todos ellos solo por el hecho de ser animales de la misma especie: también nosotros somos individuos de la especie humana y somos muy distintos unos de otros; pues así también los gatos.

No obstante, una reflexión principal parece destacar en el libro: mientras nosotros reflexionamos sobre futuro y pasado y lo atamos todo a la razón, para ellos la vida es el instante, y esto es lo que deberíamos aprender de los gatos; como dice la autora: «La vida es lo que te pasa mientras estás demasiado ocupado haciendo planes» (p. 118).

Se preguntaba Wislawa Szymborska en un poema, con pesadumbre, qué pasaría con el gato que queda en la casa de una persona que, de un momento a otro, fallece de forma imprevista, y nosotros compartimos su inquietud. Pero probablemente ella habría leído con deleite este librito de Paloma Díaz-Mas, pues es un texto escrito con cariño y mucha delicadeza, que nos muestra el gran amor hacia los animales.

No obstante, no olvidemos tampoco que se trata de un texto literario, en donde asoma un uso cuidado de la lengua y un léxico culto: pulpejos, esculcar y otro vocabulario no siempre usual.

Sigamos, por tanto, aprendiendo de los gatos.

Dejar respuesta