Recordando a Ambrós

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Ambrós
Ambrós rodeado de sus recreaciones

 

 

En su trigésimo primera edición, el Salón Internacional del Cómic  (FICOMIC) ha hecho un hueco en su itinerario plagado de exposiciones para reconocer la trayectoria de Miguel Ambrós, uno de los grandes clásicos españoles y autor de obras como El Jinete Fantasma o el afamado Capitán Trueno y que no faltarán en el homenaje al autor con motivo del centenario de su nacimiento. Se presentarán grandes ejemplares de su obra historiográfica además de páginas originales dibujadas por Ambrós y objetos de Merchandising cedidos para la ocasión por Ediciones B.

 

En 1989, FICOMIC ya le otorgó el Gran Premio del certamen como reconocimiento a la labor de su vida. Esta vez la cita, del 11 al 14 de abril.

 

Una vida marcada por la historieta

Miguel Ambrosio Zaragoza (1913-1992) comienza a publicar historietas en 1945 colaborando con editoriales como Rialto o Fantasio. Dos años más tarde le llega el turno a El Jinete Fantasma, una serie de cuadernillos que crea junto al guionista Federico Amorós y que pronto estalla como uno de sus grandes éxitos profesionales. Entre 1951 y 1955 Ambrós da vida a Chispita, protagonizado por el hijo de El Jinete Fantasma, manteniendo la misma sobriedad y atracción. En 1954 comienza a trabajar con la Editorial Bruguera y tras algunas historietas del Oeste, recibe el encargo de dibujar las nuevas aventuras del personaje creado por Víctor Mora, no era un personaje cualquiera: El Capitán Trueno. De este modo, en 1956 se inicia la edición apaisada de este nuevo héroe que copará el mercado historiográfico español durante las décadas posteriores y que tantas infancias contribuirá a enriquecer. En 1960 Ambrós abandona la serie pero guiado por una mística atracción, regresará más adelante a dibujar al héroe de su tiempo en alguna que otra historieta suelta. En 1965 trabaja con Editorial Valenciana, para la que dibuja series como Los Colonos o Héroes del deporte. En 1970 regresa a Bruguera y colabora de nuevo con Víctor Mora en la serie literaria y estética, El Corsario de Hierro, hasta el momento de su retiro en 1981.

Una vida entera dedicada a la narración visual de la heroicidad. Imágenes plagadas de color y realidad, llenas de fiereza y pasión. Eso solo quiere decir una cosa, el verdadero héroe se hallaba tras las tintas, en la imaginación del gran Ambrós.

Fotografía:  Propiedad de FICOMIC

 

 

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