Rec 2. Las segundas partes nunca fueron buenas

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Han pasado 15 minutos desde que se terminaron las baterías de la cámara de televisión. Han pasado 15 minutos desde las últimas imágenes grabadas para el programa ‘Mientras usted duerme’ en el interior del edificio infectado. Fuera, una multitud curiosa se congrega tras el área acordonada por las fuerzas especiales. Los equipos de televisión presionan para saber qué demonios está pasando.
Reconozco que vi la primera parte de Rec por recomendación, pero no esperaba encontrar nada diferente del ya desgastado asesino, endemoniado o trastornado protagonista. Pero, ya desde el inicio, Rec crea desconcierto en el espectador. Una presentadora de un programa va a realizar un reportaje a una comunidad de vecinos, aparentemente de lo más normal; no es fácil encontrar el nexo de unión con el terror espeluznante del que todos hablan. No obstante, en medio del desconcierto, queda marcado el momento en el que comienza Rec. La aparición de la anciana infectada abre la puerta al terror y los sustos, y no se cierra hasta el final de la película.

La segunda parte de Rec regresa para cerrar todas las historias, dudas e intrigas que abrió la primera, pero no lo hace. Es lo bueno y lo malo de la película. Los directores de la película, Jaume Balagueró y Paco Plaza, han creado una especie de montaña rusa. Si bien en la primera la tensión y la intriga eran constantes a cada instante de la película, en Rec 2 hay pequeñas treguas para el espectador, momentos de relajación que consiguen un sobresalto mayor que los demás.

En la primera parte, el principal peso de la película recaía sobre Manuela Velasco, la protagonista del filme y una especie de protectora para los espectadores y los vecinos de la comunidad, en esta segunda parte los personajes se diluyen mucho más y la audiencia queda desprotegida ante los habitantes de dicha comunidad endemoniada. La mayoría de los personajes de esta nueva entrega de la saga son nuevos, lo que establece ya una distancia con la audiencia. Además, no se hace mención ninguno de los que pusieron fin a Rec contagiados por la extraña enfermedad, a excepción de la anciana, que abrió la veda en la primera y lo repite en Rec 2. Por tanto, queda una puerta sin cerrar. Los personajes infectados crecen por momentos, quedando distribuidos por diferentes lugares de la comunidad, sin embargo, desaparecen de la trama de la película.

Uno de los aspectos que diferenciaba a Rec de muchas de las películas de terror conocidas hasta el momento era que no caía en estereotipos. No obstante, todo el mérito conseguido en la primera entrega, desaparece en esta segunda. El cura que pretende encontrar la forma de sanar a los infectados, ahora poseídos, el laboratorio que experimenta con niños en secreto, y la salvación contenida en un solo bote de sangre destruido fortuitamente, hacen que Rec 2 caiga en los estereotipos del terror. No obstante, Jaume Balagueró y Paco Plaza, han sabido cerrar la película de forma que los espectadores, incluso los más desencantados, vuelvan a las salas a ver el desenlace, el virus sale de la comunidad de la mano de un personaje infectado.

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