Real Madrid y Barcelona se quedan sin final de Champions

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Ni Real Madrid ni Barcelona disputarán la final de la Liga de Campeones tras caer eliminados ante el Bayern de Múnich y el Chelsea, respectivamente. Los blancos se adelantaron en el marcador (2-0) pero luego se vieron superados por un Bayern que, liderado por Schweinsteiger y Toni Kroos, se acabó haciendo con el pase en la tanda de penaltis. El Barcelona, por su parte, se topó con un ultradefensivo Chelsea que logró empatar en el último suspiro con un gol de Torres. Messi, desesperado durante todo el encuentro, falló un penalti decisivo.

Sergio Ramos

Tras el resultado de 2-1 con el que se llegó al final de la prórroga, el Real Madrid fue eliminado de la Champions en los lanzamientos desde el punto fatídico. Ronaldo, Kaká y Ramos fallaron sus penas máximas, y aunque Casillas estuvo a punto de firmar otra actuación heroica, Schweinsteiger se encargó de sellar el pase a la final para el conjunto muniqués.

Pese a tener todo a favor, el Real Madrid dejó pasar una oportunidad inmejorable de luchar por la Décima. Se cumplían diez años desde que el equipo blanco disputase y ganase la novena Liga de Campeones, donde apeó al Bayern en semifinales tras remontar otro 2-1 en el Santiago Bernabéu. Los futbolistas y José Mourinho arengaron durante los días previos a su afición, que respondió a la cita, y el Real Madrid, como en las grandes noches europeas, llegó al inicio del partido muy enchufado, con ese grado de excitación que engancha al coliseo blanco.

Todo se presentó a favor del Real y, a los seis minutos, Di María provocó un penalti por mano de Alaba que no desaprovechó Cristiano Ronaldo. Lo que toda la afición y el club llevaban esperando una semana llegó en pocos minutos. Pero el equipo madridista sabía que era el momento de ir a por más y, aprovechando el espíritu de las grandes noches europeas, Özil sirvió un balón de oro a Ronaldo, que batió por bajo a Neuer para lograr el segundo de la noche y el décimo en su cuenta particular en la competición.

De forma incomprensible, el Madrid comenzó a replegarse y a entregar la posesión del balón al equipo bávaro. Pepe, una vez más, cometió un penalti tan absurdo como letal sobre Mario Gomez, que no llegaba al balón enviado por Kroos. Robben, que por fin pudo sacarse la espina ante Casillas y su ex equipo, transformó el penalti ajustándolo al palo derecho del meta mostoleño.

El Bayern, que antes del gol ya había avisado con otra ocasión clara de Robben, se encontró con un rival impreciso y acobardado. A los germanos, es cierto, les correspondía tomar la iniciativa para no despedirse del torneo, pero el Madrid cedió por completo el control del partido y lo pasó muy mal ante las acometidas germanas.

La segunda parte fue de total dominio del Bayern, equipo que cuesta creer que haya perdido la Bundesliga con tanta diferencia de puntos respecto al Borussia Dortmund. Di María, perdido toda la noche, fue sustituido por Kaká, que no aportó nada salvo esperanza en el momento de su entrada al campo. Granero, presumible titular en los días previos, entró ya en la prórroga, con ambos conjuntos desfallecidos. La lotería de los penaltis hizo el resto, pero el Bayern pasó por encima del un Real Madrid que, debido a las órdenes de su técnico, entregó una oportunidad única con todo a su favor.

El Barcelona tampoco estará en la final de Múnich del 19 de mayo. Si el Bayern fue y es uno de los verdugos del Real Madrid, el Chelsea comienza a serlo del Barcelona. El equipo de Guardiola manejó el partido de principio a fin, con un 81 por ciento de posesión y 23 remates a la portería de Cech, pero no fue suficiente y el Chelsea se tomó, así, la revancha de aquel partido de Stamford Bridge con el gol de Iniesta y los penaltis de Øvrebø.

El partido comenzó como se preveía, con el Chelsea metido en su área esperando las acometidas del Barcelona, que no se hicieron esperar. De una forma u otra, el conjunto inglés no pasó excesivos apuros durante la primera media hora de juego, cómodo con el planteamiento de su técnico, el italosuizo Roberto Di Matteo, que ha salvado la temporada de los ‘blues’ pase lo que pase en la final. Incluso Drogba, enorme durante toda la eliminatoria, se puso el mono de trabajo y dedicó sus esfuerzos a tareas defensivas. A los 25 minutos, y en su reaparición tras la polémica semana, Piqué chocó de manera aparatosa contra Valdés y tuvo que ser retirado del campo, entrando Alves en su lugar para mantener la defensa de tres.

El encuentro llegó a un punto clave con el primer gol de Sergio Busquets, en el minuto 35, seguido por la inexplicable autoexpulsión del gran capitán John Terry, que agredió a Alexis y dejó a su equipo en una delicadísima situación. El éxtasis culé pareció llegar en el minuto 43, cuando Iniesta anotó el segundo gol para los hombres de Guardiola, pero Ramires se encargó de enmudecer al Camp Nou en el descuento con un soberbio gol que metía al Chelsea, de nuevo, en la gran final.

La segunda parte se reanudó de la mejor manera posible para los intereses barcelonistas: penalti señalado sobre Cesc que se encargó de lanzar Leo Messi. El disparo de La Pulga, sin embargo, se fue directo al travesaño. No estaba siendo el partido del “10” azulgrana, fuera de onda en los últimos encuentros y víctima de la desesperación en la noche del martes. Sólo al final se sacó un disparo raso y ajustado que rozó Cech y terminó de repeler el poste. Lo intentaba de todas las formas el Barcelona, pero el Chelsea se mostraba muy cómodo defendiendo el resultado.

En los estertores finales, Fernando Torres, que le tiene tomada la medida al Barcelona, ajustició a los culés con un gol que se le hizo eterno al Camp Nou, con El Niño recorriendo todo el campo completamente solo y salvando la entrada de Valdés para marcar el definitivo empate a dos, un marcador que sellaba la segunda final del Chelsea en Liga de Campeones.

Fotografía: Slim Ficky

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