Reacciones ante la marcha de Fidel Castro

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Mañana de ayer. El dictador Fidel Castro anuncia su retirada. Los distintos países democráticos alrededor del mundo entremezclan el júbilo con la sospecha de que todo seguirá como hasta ahora. Incluso los candidatos estadounidenses, Obama, McCain y Clinton, en medio de la vorágine electoral, aprovechan para desear lo mejor a los habitantes de la isla.

Nuestro ministro de Exteriores, Moratinos, declara enseguida que “es una decisión importante. Siempre hemos dicho en el gobierno que corresponde a los cubanos decidir su futuro. Nosotros, como gobierno con tantos lazos con ese país lo que tenemos es que acompañar, ayudar y hacer todo lo posible para que el futuro de Cuba sea el mejor futuro para todos los cubanos.”

Los portavoces de la Unión Europea, a su vez, han prometido garantizar a Cuba un “proceso de transición” para acoger “la democracia, los derechos humanos y los fundamentos de la libertad para una mejor calidad de vida del pueblo cubano”.

Desde América Latina, los “aprendices” de Castro no se lo creen.

Chávez enseguida reacciona: “Fidel no ha renunciado, sencillamente porque Fidel hizo un gran esfuerzo, nos consta a quienes hemos estado muy cerca para concluir el periodo que le correspondía y sólo ante la posibilidad de ser reelecto como presidente pues ha dicho que no lo aceptará. Es una decisión de Fidel y que así sea. Pero Fidel no se retira, Fidel no renuncia. Fidel fue absuelto por la historia y Fidel estará siempre a la cabeza de los revolucionarios y revolucionarias de este continente.”

Por su parte, Evo Morales no ceja en elogios hacia su mentor: “Siento mucho (la marcha de Fidel Castro) porque aprendimos mucho de él. Trabajó por la humanidad y practicó la solidaridad con los pueblos del mundo”.

Pero los verdaderos protagonistas de esta noticia son los propios cubanos. ¿Se abren nuevos horizontes para la isla? ¿Existe alguna esperanza de apertura?

Los miembros de la disidencia residentes en Miami, han expresado su profunda alegría saltando a las calles de la ciudad a gritos de “Cuba Libre” y portando banderas tanto cubanas como estadounidenses. Muchos no han dudado en declarar ante los medios:

“Vendrán cambios, y quizá lo peor va a desaparecer”, explica esperanzado un disidente, mientras que otro no se muestra tan optimista “esto no es más que una maniobra para confundir a la prensa internacional”.

Lo cierto es que el camino que se abre ante Cuba es oscuro y nada queda claro. La figura de Raúl Castro ya se ha alzado como el sucesor de su hermano. Por el momento, todo apunta a la continuidad más que a la transición. Algunos confían en la intervención de EEUU para que ésta se produzca, otros no quieren dicha ingerencia.

Lo único que queda claro es que el largo mandato de Castro ha terminado. Han sido 50 años de revolución para unos, crímenes brutales y represión para otros. Cuba puede abrir el camino hacia su democratización o puede quedarse inmersa en su propio sistema comunista. Eso sólo los cubanos pueden decidirlo.

¡Viva Cuba… ¿libre?

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