Re-conectar

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Tras la sonada salida a Bolsa de Facebook, nos preguntamos sobre la repercusión y la importancia de las redes sociales en nuestras vidas. Los ciber-amigos se multiplican en la Red, pero se descuidan los de carne y hueso. Las plataformas digitales son herramientas que deben actuar como complementos de la comunicación tradicional, pero sin llegar nunca a suplantarla.

La salida a Bolsa de Facebook —el pasado 18 de mayo— consagró al gigante social. La compañía debutó con una valoración de 100.000 millones de dólares. Aunque tres días después las acciones perdieron el 18 por ciento de su valor y ciertas polémicas ensombrecieron su salida a Bolsa, nada puede negar la presencia y la repercusión de esta red social en nuestras vidas.

Gracias a las redes sociales, somos millonarios, al menos en lo que a amigos virtuales se refiere. Gracias a las redes sociales, sus fundadores son millonarios, en el sentido estricto de la palabra. Poco a poco esta nueva forma de relacionarnos se ha colado en nuestras vidas para quedarse de manera indefinida. Las relaciones sociales se han transformado, han evolucionado al mismo ritmo imparable que las nuevas tecnologías. Podríamos asegurar que se ha reducido al máximo la complejidad de la comunicación, que no existen distancias, que la conectividad ha sustituido, poco a poco, al cara a cara.

La difusión de los ‘smartphones’, iPhones y otros dispositivos móviles está multiplicando el número de usuarios y conexiones vinculadas a las redes sociales. En un principio podría parecer que esta difusión beneficia tanto a usuarios como a los empresarios, pero la realidad es que Facebook está experimentando una severa reducción de sus ingresos debido al aumento de usuarios a través de dispositivos móviles, ya que las aplicaciones móviles carecen de espacio para la publicidad, principal fuente económica de la compañía.

Cabe preguntarse si la expansión de estos dispositivos perjudica también a sus consumidores. No cabe duda de que las redes sociales son una herramienta extraordinaria para la comunicación. Sin embargo, de la mano de esta revolución aparecen ciertos peligros y riesgos nada desdeñables para las relaciones sociales. Detrás de Facebook, Twitter, Tuenti y demás redes, se encuentran miles de personas que descuidan de manera inconsciente sus amistades fuera del mundo virtual.

Las nuevas tecnologías deberían ser utilizadas como un complemento más, una herramienta que enriquezca nuestras relaciones, pero que de ningún modo llegue a sustituirlas. Diferenciar y valorar la comunicación cara a cara, con todos sus matices y su riqueza, es primordial para comprender que el mundo virtual está aún a años luz de alcanzar esta perfección.

Fotografía: Paul Taggart

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