Raúl, Raúl, Raúl

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El que nunca hace nada”, “El más listo de la clase”, “El Ferrari”, “Raúl Madrid” y desde ahora en Alemania el conocido como Hat-trick Raúl” lo ha vuelto a hacer: tres goles en un partido para el mítico siete español; segundo desde que milita en el Schalke 04. Raúl González Blanco, de 33 años, está demostrando en la Bundesliga el por qué de su leyenda. Durante muchos años ha tenido que luchar contra una corriente de opinión, cansina y sin argumentos, que le calificaba como un jugador mediocre. Nada más lejos de la realidad si se echa un vistazo a los goles que ha protagonizado a lo largo de su inigualable carrera y que continúa marcando. Tal vez para algunos no sea Raúl el jugador con más técnica del mundo o el más espectacular, pero nunca le hizo falta para ser el más efectivo. Y se comprueba con datos: en 741 partidos jugados con el Real Madrid logró 323 goles. En su nuevo equipo lleva 11 en 20 partidos… Ha sido nominado 10 veces al Balón de oro, 6 como mejor jugador mundial y este año se ha propuesto triunfar en Alemania.

“Estoy viviendo uno de los momentos más bonitos de mi vida” ha reconocido el español nada más concluir su gran actuación en la que fue despedido por todo el Estadio Veltins Arena regalándole una grandísima ovación tras el 3-0 final. No ha tardado mucho Raúl en hacerse querer por una afición que va respirando un poco más tranquila al alejarse de los puestos de descenso y situarse en la mitad de la tabla tras el nefasto inicio de Liga; “la despedida que me han brindado hoy cuando he salido del campo ha sido inolvidable”.

Los tres tantos al Colonia son marca de la casa: el primero y el tercero de cabeza, y, el segundo una volea preciosa. Como es habitual en él, ha luchado cada balón y realizado sus habituales desmarques, tan poco vistosos y sin embargo tan beneficiosos para sus compañeros, y, ha celebrado los goles con su tradicional gesto con los pulgares señalando su nombre y su número. “Físicamente me encuentro muy bien, voy conociendo poco a poco el campeonato, donde hay mucha igualdad, es un torneo sólido y lo cierto es que marcar goles me sirve de estímulo para devolver la confianza de un club que apostó siempre por mí desde el primer momento. Ahora hay que seguir con la misma humildad de siempre para seguir progresando”.

El Schalke se coloca con 22 puntos en la primera vuelta y se aleja de los puestos peligrosos gracias al segundo hat-trick de Raúl en un mes (el anterior lo logró frente al Werder Bremen) que ya cuenta con nueve goles en la Bundesliga. Su entrenador Félix Magath declaraba al término del encuentro: “Raúl es nuestro jugador más importante. No sólo para este partido, sino también para todo nuestro trabajo y para nuestra convivencia”. Se coloca como tercer máximo goleador con sus nueve goles. Su palmarés pone de manifiesto su afán ganador: 6 Ligas, 3 Copas de Europa, 2 Copas Intercontinentales, 1 Supercopa de Europa y 4 Supercopas de España, así como innumerables reconocimientos individuales, destacando sus dos Pichichi, dos botas de bronce, dos veces delantero del año UEFA, Medalla al mérito deportivo, Medalla de oro de la Comunidad de Madrid y Medalla de oro de la Federación española de fútbol.

El reciente sorteo de los octavos de final de la Champion le deparó un cruce muy especial; deberá enfrentarse al Valencia. Intentará marcar al menos un tanto que le haga colocarse por delante del mítico Müller y coronarse como máximo goleador en solitario de la historia de la Champion dejando atrás los 69 que ahora atesora.

Desde su llegada al Real Madrid en 1992, cuando contaba con quince años, se definió por su olfato goleador, por su instinto dentro del área, y, por un desparpajo y una ambición que le llevaron a ser un jugador clave desde que Jorge Valdano le hiciera debutar en 1994. Todavía recuerda el hoy director general cómo en el viaje a Zaragoza acudió a ver cómo lo llevaba “el nene” y se le encontró durmiendo a pierna suelta. Ya en esa, su primera temporada, aportó goles para que el Madrid se proclamara vencedor de Liga. Comenzaba así la historia de un niño del Barrio de San Cristóbal de Madrid que cumpliría el sueño de convertirse en ídolo mundial.

Es el máximo goleador de la historia del Real Madrid así como el futbolista que más encuentros ha disputado con la camiseta blanca; el jugador de campo con más partidos en la historia de la Liga (550) y participó en tres Mundiales, dos Eurocopas y unas Olimpiadas con la camiseta de España. A pesar de no haber vivido la actual época dorada también consiguió batir récords: marcar en tres mundiales diferentes o anotar los goles 800 y 900 de España.

Sus logros deportivos se ven superados por su categoría humana: jamás ha lesionado a ningún compañero, no ha protagonizado entradas violenta, no se le conoce un mal gesto e incluso los árbitros le destacan como un hombre que les facilita su trabajo con su comportamiento. Ha participado en numerosas causas benéficas y desde el 28 de octubre de 2004 es nombrado embajador de buena voluntad de la FAO convirtiéndose en el primer español en conseguirlo.

El gran capitán abandonaba este verano el club de su vida. Por más que fuera una decisión esperada, tras una temporada durísima, supuso un gran impacto para una afición blanca que se quedaba sin su mayor referente durante los últimos quince años. Entendió como nadie lo que significaba honrar el escudo, dar valor a la historia de esa camiseta y comportarse conforme a unos principios que aparecen reflejados en el himno: “enemigo en la contienda, cuando pierde da la mano”. Fue Zaragoza quien le vio debutar y decir adiós en otro partido memorable que resume quién es Raúl: estaba lesionado y con el cambio ya pedido no dudó en arriesgarse para correr por un balón y marcar un gol que ayudara a su equipo. Esa generosidad y el mirar siempre por el equipo antes que por su propio interés es el recuerdo que dejó en un año en el que se fue tremendamente injusto con él y a lo que respondió una vez más de modo ejemplar.

No fue un adiós a la altura del capitán, de un mito, de una leyenda. Si se observan las presentaciones a bombo y platillo de fichajes, que a excepción de Cristiano Ronaldo, no han demostrado nada y se compara con la salida brindada a un hombre que lo significa todo en la institución, cuanto menos resulta extraño y triste.

Pero Raúl sintió que había llegado el momento de cambiar de aires (o tal vez se viera empujado a ello) y se decidió por Alemania; tuvo ofertas de Inglaterra, Italia o EEUU pero su ambición le empujó a decidirse por el equipo que le permitiera jugar la Champion y pulverizar otro récord. Su llegada al Schalke 04 este verano supuso una gran noticia para una Bundesliga que en los últimos años se ha vuelto más competitiva. Fue recibido como un héroe y en pocas horas vendió miles de camisetas con el 7. Sus compañeros, algunos viejos conocidos de la afición madridista, como Jurado, Huntelaar o Metzelder, destacan su pasión y su entrega cada día, en cada partido, en cada entrenamiento.

Parece que comienzan a acompañar los resultados y se ve a un Raúl feliz, haciendo goles, sintiéndose importante y contagiando ese espíritu ganador a sus compañeros. El símbolo de toda una generación se despidió con lágrimas: “allá donde esté seré del Real Madrid” prometiendo que volvería, pero merece la pena esperar unos años y seguir disfrutando de los goles del delantero más efectivo del fútbol español.

Fuentes del texto:
Elaboración propia
www.marca.com
www.elmundo.es
www.realmadrid.com
Fuentes de las fotografías:
www.deportes.orange.es
www.rtve.es

5 Comentarios

  1. jajaja, no habia leido los de Carlos Moya y Fernando Alonso. jajaja enormes figuras del deporte español, ¿o deberia decir suizo?

    impresentables es la palabra

  2. Raul, que jubiló a mi admirado Butragueño y por eso le tenia una tirria irracional los primeros meses demostró que sin tecnica espectacular ni velocidad endiablada se puede ser el mejor jugador de la historia de un pais futbolero como el nuestro.
    Se hará justicia con el tiempo a este jugador impecable en su esfuerzo y su actitud ante la vida. Solo le recuerdo un mal gesto: Con Arsenio Iglesias pero…era un chavalin.
    Como diría el mismo: Shhhhhhhhhhhhhhhhhh

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