Radiohead in Rainbows

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El lanzamiento del nuevo disco del grupo musical Radiohead fue noticia el pasado mes de octubre cuando se anunciaba que no saldría a la venta en las tiendas de discos. Por primera vez en la historia discográfica una banda musical se aventuraba a poner su disco en circulación a través de su propia página web mediante descarga directa, y ello a cambio del valor que el consumidor crea oportuno.
Este anuncio ha tambaleado las estructuras económicas de las grandes discográficas hasta tal punto que las críticas vertidas contra este novedoso sistema de venta se han catapultado hasta límites irracionales, dando lugar a numerosos chismes con el objetivo de denigrar las cifras de descargas obtenidas por el grupo inglés con su álbum “
In Rainbows”.

El séptimo disco del quinteto continúa en boca de todos los incondicionales, ajenos y entendidos por igual. Tras catorce años de contrato con la gigante discográfica EMI, bajo el sello Parlophone en Europa y Capitol en EE.UU., los chicos de Thom Yorke se han plantado y ahora van por libre, despreciando las ofertas multimillonarias que han recibido en este último año al quedar liberados de su relación contractual. Y de paso se atreven con un salto mortal.

Cuando finalizaba el verano Radiohead anunciaba que su último disco, “In Rainbows” no saldría a la venta en las tiendas de discos cuando el día 10 de octubre se pusiera en movimiento. El formato elegido sería digital en mp3 sin soporte físico, y para conseguirlo se debía acceder a la página web del grupo y registrarse para poder descargarlo de forma directa, a cambio de la `donación´ que el interesado creyera oportuna, llegando incluso a resultar gratuito sin pedir explicaciones por ello.

Llegó la fecha de lanzamiento y el anuncio se cumplió, dando la opción al usuario de realizar una descarga inmediata de los diez temas de que está compuesto el álbum, o bien realizar una reserva previo pago para recibir en distribución directa el 3 de diciembre de este año un `DiscBox´ al precio de 40 libras que contiene el disco en soporte CD con el material original acompañado de ocho canciones adicionales, de fotografías digitales y de una edición en vinilo.

Transcurrido un mes del lanzamiento, “In Rainbows” es analizado con lupa por empresas de servicios digitales como comScore o Yahoo Finance, que aportan datos bastante negativos sobre las cifras de descargas del disco. Según sus estudios basados en encuestas on-line, el 40% de las personas que realizaron la descarga del álbum desde la página web de Radiohead lo hicieron de manera gratuita, mientras que un 38% prefirió pagar alguna cantidad que rondaba el promedio de seis dólares, fluctuando desde los dos hasta los doce dólares, un precio muy usual para los discos que se venden a través de la plataforma iTunes, y al cual están muy acostumbrados los consumidores de Estados Unidos. Esos estudios también indicaban que la mayoría había pagado menos de cuatro dólares, y pese a que con estas cifras Radiohead habrían ganado más de un millón de dólares sin intermediarios, comScore parecía mostrar el fracaso de esta iniciativa.

La idea no es del todo novedosa, ya que The Smashing Pumpkins realizó en el año 2000 la distribución gratuita de su disco “Machina II/The Friends & Enemies of Modern Music” en formato MP3 y SHN por medio de Internet. Pero fue una decisión basada en un fin no lucrativo y como despedida del grupo para sus incondicionales, aunque su retorno a los escenarios se ha producido este mismo año con un nuevo disco y gira mundial.

Es del todo sospechoso que algunas empresas de servicios se lancen a realizar estudios estadísticos que certifican el desastre de un disco distribuido de forma directa por Internet, máxime cuando a nadie se le escapa el poder omnipresente de los grandes conglomerados discográficos. No se le escapa ni al más foráneo que la idea escuece, y mucho, a las todopoderosas empresas lucrativas que se afanan en ganar ingentes cantidades de dinero a costa de los consumidores y creadores musicales, imponiendo una ley económica desproporcionada en la era digital en la que nos encontramos, aquella en la que muchos utilizan con asiduidad programas basados en protocolos o sistemas para el intercambio gratuito de archivos como Ares, eMule o BitTorrent, y de los cuales se descargan infinidad de canciones, películas, vídeos, etc.

Por ello, las pérdidas económicas que están sufriendo en estos últimos años las grandes discográficas son cada vez mayores, y el futuro para las mismas no tiene visos de mejorar. Las nuevas generaciones de consumidores de productos dedicados al ocio, como lo es la música, han sabido extraer un alto rendimiento y beneficio de la Red de redes, mientras que las discográficas no han querido, no han sabido o no se han molestado en adaptarse a las múltiples posibilidades que ofrece. Muy al contrario, se dedican a mirarse al ombligo y crear nuevos soportes físicos que ya no resultan tan atractivos para el público, en buena medida por los disparatados precios con los que etiquetan esos productos. Sí, es cierto que al consumidor le resulta muy seductor el plus que le reporta comprarse un disco con un libreto diseñado a tal efecto en el que se incluyen fotografías de su grupo favorito, las letras de las canciones y hasta los agradecimientos, pero deja de serlo de forma inmediata en cuanto comprueban lo gravoso que supone para su menguado bolsillo.

Parece sorprendente que no hayan sido capaces de percibir ni por lo más recóndito que Internet es ya, a estas alturas, un mundo virtual rico en posibilidades para este tipo de negocio, y se estén dejando comer terreno a marchas forzadas. No les beneficia en nada seguir luchando por agotar recursos en sus imperios, las tiendas de discos, y mucho menos en sentar encarnizadas batallas contra los programas de intercambio gratuito de música, cruzadas que a corto plazo podrán subyugar a esos programas, pero que a medio y largo plazo podrían suponer su colapso definitivo, en una muerte lenta y agónica.

Muestras iniciales de esa derrota venidera son plataformas que, a imagen y semejanza del programa iTunes de Apple, están proliferando en Internet de forma imparable, y que en poco tiempo se convertirán en los verdaderos líderes de ventas musicales. Incluso algunos grandes artistas comienzan a abandonar el barco antes de que se hunda, como la cantante estadounidense Madonna, que este mismo año ha plantado a su última discográfica, la Warner Bros., para firmar un contrato con Live Nation, una potente empresa promotora de conciertos que llevará por completo la carrera musical de la reina del pop en los próximos años.

Es posible que los ingresos de “In Rainbows” nunca sean dominio de la opinión pública, pero lo que sí es cierto es que iniciativas como la de Radiohead deben ser celebradas por su arrojo y atrevimiento, especialmente si los primeros favorecidos son los propios consumidores, y aún más si ese consumidor final conoce del verdadero destinatario de su desembolso: el artista. Porque hasta ahora los cantos de sirena de los sellos discográficos alegaban la tasa por derecho de autor, cuando el mayor porcentaje económico estaba destinado en exclusiva a los magnates de las empresas distribuidoras y discográficas, meras intermediarias en un proceso creativo mercantilizado que ni en sus peores pesadillas pensaban en el artista o en el comprador más que para arañar un mayor beneficio.

Esperemos que el ejemplo de Radiohead cunda entre sus colegas y podamos abonar un precio real, aunque sea nuestra propia realidad, por una obra de arte como “In Rainbows”.

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Óliver Yuste es licenciado en Periodismo por la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid.

Su experiencia profesional como periodista se ha desarrollado en diversas publicaciones periódicas como las revistas culturales Experpento o Paisajes Eléctricos Magazine, las revistas universitarias La Huella Digital, Punto de Encuentro Complutense y mÁs UNED, o la colaboración como escritor en la revista literaria chilena Cinosargo, además de mantener sus propios blogs, como la bitácora personal donde se ahogan los gritos de mi mitad. En estas publicaciones en soporte papel y digital se divulgan algunos de sus artículos periodísticos de opinión, críticas y entrevistas musicales, además de artículos literarios como relatos cortos, cuentos y poesías.

También está dedicado a la creación literaria como escritor de novelas y poesía, una faceta en la que cuenta con el libro de cuentos Azoteas, en proceso de edición, y la publicación del cuento “La Libertad de Ser Feliz” en el libro Cuentos Selectos III, publicado en 2002 por la Editorial Jamais. Además de ser galardonado en algunos certámenes literarios: Primer Premio de Poesía Ramiro de Maeztu 1997, Premio Accésit del IV Concurso de Redacción “El Teatro Clásico en Escena 1997” o Finalista en el Concurso de Relatos Cortos “Premios Jamais 1999”.

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