Quo vadis, Castilla?

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La abultada derrota del segundo equipo madridista en su visita a Eibar (6-0) deja al mejor filial de la pasada campaña sumido en el pozo del farolillo rojo de la Segunda División. Los de Alberto Toril marchan últimos y detentan el dudoso honor de ser el equipo más goleado y menos goleador de la categoría. La mala planificación estival, la falta de sintonía en el campo y la actitud visiblemente derrotista de todo el colectivo lastran a un plantel tan joven como poco experimentado.

El Eibar goleó a un pobre Real Madrid Castilla en el estadio de Ipurua. Foto: www.sdeibar.com
El Eibar goleó a un pobre Real Madrid Castilla en el estadio de Ipurua. Foto: www.sdeibar.com

No está siendo sencillo el discurrir del Castilla en su segunda temporada consecutiva en la Liga Adelante. El filial del Real Madrid, reactivado de la mano de Toril en los últimos cursos, sólo ha podido sumar siete de los 42 puntos que ha disputado. El guarismo explica las dificultades que está encontrando el equipo de la cantera blanca. Un conjunto que ha gozado en los meses precedentes del concurso de talentos como Carvajal, Joselu o Morata, y más recientemente de Casemiro, Cheryshev o Jesé, no encuentra asidero al que aferrarse para detener su caída en picado.

Durante el pasado verano fueron abandonando la disciplina del segundo equipo las últimas perlas de la hornada que maravilló en la temporada 2011/12. Los blancos cerraron aquel curso con el ascenso a la división de plata y la consecución del título honorífico de campeón de Segunda B. El Castilla finalizó el pasado ejercicio en la zona cómoda de la tabla, por delante incluso del filial azulgrana. Sin embargo, la desbandada estival pareció no preocupar en los despachos de Valdebebas. El buen papel que también desempeñaron tanto el Real Madrid C como el Juvenil A serviría para amortiguar el vértigo.

Las salidas no cesaban y las llegadas no se concretaban. El Castilla afrontó los primeros partidos de competición oficial con muy pocos efectivos: alrededor de quince fichas en los dos primeros compromisos. La dirección deportiva de la cantera, comandada por Ramón Martínez, no empezó a incorporar decididamente los refuerzos suficientes hasta que no se produjeron los primeros resultados adversos. Con el curso ya empezado, y sin haber sumado ningún punto, llegaron varios futbolistas. Hasta la octava jornada, tras la victoria en casa frente al Lugo, el filial no pudo inaugurar su casillero.

El Castilla ha saldado sus primeros catorce partidos disputados (un tercio del total) con sólo siete puntos. Cada derrota ha repetido un patético guión donde no han faltado infortunios en jugadas puntuales, poco acierto en las dos áreas y decisiones arbitrales muy severas contra el equipo. El mal juego de los chicos de ‘La Fábrica’ y su poca contundencia generan una espiral negativa contagiosa para todo el colectivo, también para el entrenador. Toril, el mismo técnico que devolvió la ilusión (y la categoría) al primer filial, deambula noqueado, incapaz de enderezar un rumbo cada partido más torcido. Su impecable hoja de servicios podría ser papel mojado en los próximos días.

Futuro difícil aguarda al antiguo Madrid B. En los encuentros venideros, el combinado bisoño que forma el segundo equipo luchará frente a cada rival con la urgencia de conseguir buenos resultados. Para esta prueba, titánica, feroz, el Castilla recurrirá a jugadores muy jóvenes, que han llegado al filial de mayor rango procedentes de los equipos inferiores. La Segunda, un refugio menor para clubes y futbolistas con solera, se antoja como una trampa para un grupo de chavales que hasta hace pocas semanas competían en el ámbito juvenil. Al filo de la mayoría de edad legal, su suerte será la misma que la de un entrenador abrumado por la situación que enfrenta y una dirección aletargada que no la supo adivinar.

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