Quizás el idiota eres tú

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La cena de los idiotas se ha convertido ya en uno de los clásicos del humor representándose con grandísimo éxito en los escenarios de todo el mundo. Bajo la experta dirección de Juan José Afonso y protagonizada por Josema Yuste, Agustín Jiménez y Félix Alvarez “Felisuco” retorna ahora a nuestros escenarios para mostramos una inteligente crítica a una sociedad en la que no es fácil saber quién es realmente el idiota.

TRAMA

La obra es una cita culinaria muy especial organizada por un grupo de amigos, todos los martes. Cada uno de ellos debe acudir al evento acompañado de un perfecto estúpido con el fin de que éste se convierta en el personaje más idiota del encuentro. El objetivo no es otro que reírse a costa de los inocentes invitados que, por supuesto, desconocen el verdadero propósito de la reunión. A Carlos Bermúdez, editor de éxito y uno de los participantes de esta singular competición, le han recomendado un idiota con el que tiene muchas posibilidades de ganar.

Francisco Piñón es un funcionario de Hacienda al que su mujer abandonó y cuya máxima afición es hacer maquetas de grandes monumentos con cerillas. Bermúdez cita previamente al supuesto incauto en su casa con el fin de conocerle y hacerle saber que, debido a un tirón jugando al golf, la cena se pospone al próximo martes. Sin embargo, la torpeza de Piñón comienza a desplegarse desde el primer momento, causando al editor un sinfín de fatalidades, desde un agudo ataque de lumbago hasta hacer pensar a su mujer que le es terriblemente infiel, reencontrarle con uno de sus peores enemigos o hacer que un inflexible auditor del fisco le abra una inspección.

El riesgo que tenía esta “La cena de los idiotas” era que el público sabe reconocer cuándo está ante un título que vende pero que no tiene nada detrás, y en Madrid las decepciones no se perdonan. Hay momentos de la representación que consiguen que el patio ría al unísono gracias a las meteduras de pata constantes de Piñón (¡Churrasco Films!) y otros que por su emotividad afectada –y con música de fondo- están algo fuera de lugar (la llamada al hospital Puerta de Hierro). No obstante, la obra se defiende bien, e incluso cuenta con unos secundarios que imprimen ritmo y dan bastante juego. Un montaje que, sin abundante grandilocuencia y con mucho sentido del humor, te hace preguntarte si el verdadero idiota no lo serás tú.

MENSAJES

En cuanto a las críticas que se dan en la obra y que son correctas, primero a esa gente que se cree lo más y que se puede reír de los demás que hacen cosas diferentes así por así. Y la otra es a hacienda de una forma de humor e indirecta transmitiendo el mensaje de lo exquisitos que son.

Al final hay una metáfora y es que no te rías de la gente y creas que son idiotas porque a lo mejor el idiota eres tú y el más infeliz. Al final te das cuenta de que pueden ser los mejores amigos que hay.

En cuanto al humor, éste está presente en toda la obra. De hecho todo el público cada dos por tres está con la sonrisa en la boca. Y no solo con la sonrisa, sino con carcajadas. Eso es muy divertido y te hace amena la obra de tan larga duración sin descanso.

Esta obra es muy recomendable para todos los públicos.

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