¡Quién pudiera enamorarla!

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No sé por qué, pero la primera vez que vi a Sandra Aylagas (una belleza veinteañera de Madrid que hace sus primeros pinitos como actriz en el teatro alternativo) en una asignatura de libre elección que ofertaba el curso pasado nuestra Facultad, intuí (sin saber, por supuesto, nada de ella) que lo suyo era la interpretación. Tal vez por su elegancia a la hora de expresarse (los actores de teatro, como comentaba en “El profesor Rellán”, son expertos en ritmar sus diálogos y sus gestos) o por su manera de observar cualquier detalle (por mínimo que nos parezca) con una curiosidad fortísima. Porque el teatro (esto es: la interpretación más pura), más que mirar, admira la vida.
Mi hipótesis bergmaniana se hizo carne hace ya unos sábados en el Teatro de las Aguas. Sandra (que es la protagonista de
Treats, una obra de Christopher Hampton dirigida por Juanma Gómez, de la Compañía Truco o Trato) empezaba muy fuerte, rozando el clímax, y cuando Antonio Rincón y Pablo Méndez –sus dos compañeros, que también lo hacen estupendamente– entraban en el diálogo, se iba apagando poco a poco, hasta que lo decía todo con gestos e insinuaciones. Precisamente es ahí, en esos (aparentes) descansos, cuando se aprecian los más singulares matices del actor de oficio, que lucha –incluso cuando la parte de su guión está en blanco– para que su identidad no se agote. Saber escuchar: ya sé, eso no está de moda.

Verdad que el guión de Treats es bastante tópico (un triángulo amoroso en busca de un solo yo, como me comentaba mi profesor Antonio Ubach esa misma noche), pero la puesta en escena (a pesar… o, mejor dicho, gracias a la escasez de medios) demuestra la originalidad de Juanma Gómez. Los actores reclaman, a través de alusiones y canciones (sesenteras y setenteras, para mi agrado), la participación del público en la obra: no en vano, nos sentamos en el auténtico escenario, mientras que ellos, en esa búsqueda eterna, deambulan por la sala. Y es que el ser actúa necesariamente por formas, “que son las apariencias que él se crea y a las que nosotros damos valor de realidad”, Pirandello dixit.

Al final, Sandra me pidió que bailase con ella la balada que cerraba (¿o abría?) la obra. No estuve, por los nervios y por la falta de práctica, a la altura de las circunstancias: creo que la pisé (no tengo perdón) en alguna ocasión. Ahora, como forma de agradecimiento (y, al mismo tiempo, de disculpa y de admiración), me veo en la obligación de dedicarle unos versos de don Álvaro Cunqueiro que popularizó en mi querida Galicia el cantautor Luis Emilio Batallán: “Tamén ten sombra de sombra / e andar primeiro de río. / ¡Quén poidera namorala, / meu amigo!”. Quién pudiera enamorar a una chica de otro tiempo. En otro tiempo, que es el teatro. La pasión. Sandra. El asombro. La (eterna) búsqueda. Mi vida.

[Treats, dirigida por Juanma Gómez, de la Compañía Truco o Trato, todos los sábados (hasta el 13 de diciembre) a las 22.00 horas en el Teatro de Las Aguas (C/ Las Aguas, 8; metro La Latina)].

Fuentes de la información:
CUNQUEIRO, Á., Mar ao norde. Cantiga nova que se chama Riveira. Poemas do si e do non (Poesía 1932-1933), Galaxia, Vigo, 2004
LATORRE, J. M., El rostro y Los comulgantes. Dos films de Ingmar Bergman”, Dirigido por… nº 336, julio-agosto 2004 (http://www.revistasculturales.com/articulos/69/dirigido-por/110/1/-el-rostro-y-los-comulgantes-dos-films-de-ingmar-bergman.html)
http://www.atrapalo.com/espectaculos/evento-19971-treats
Fuentes de la imagen:
http://trucotratoct.blogspot.com/

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Periodista cultural y escritor nacido en Santiso de Abres (Asturias), en 1987. Es licenciado en Periodismo por la Complutense y Máster en ‘Investigación en Periodismo: Discurso y Comunicación’ por la misma universidad, donde ultima su tesis: ‘La metáfora en la poesía de Antonio Martínez Sarrión’. Es jefe de la sección de Folio en Blanco en LA HUELLA DIGITAL y colabora en el diario lucense ‘El Progreso’, en cuya redacción ha trabajado. Ha escrito artículos culturales para diversas publicaciones, como el periódico asturiano ’La Nueva España’ o ‘Revista de Letras’ (canal oficial de libros de ‘LaVanguardia.com’). Es autor del poemario ‘Camas de hierba’ (Vitruvio, 2011). Su lírica ha aparecido en diversas revistas poéticas y ha sido antologada en las obras colectivas ‘Amores infieles’ (2014) y ‘La primera vez… que no perdí el alma, encontré el sexo’ (2015), ambas editadas por Sial-Pigmalión y coordinadas por Antonino Nieto Rodríguez. También ha participado como narrador en ‘Cuentos y reencuentros’ (Laria, 2009), antología colectiva coordinada por Tino Pertierra. Escribe letras en gallego —su lengua vernácula— para la banda Foxnola. El líder de dicho grupo, Abel Pérez, musicó, para su anterior proyecto musical (Os Folkgazais), un poema de Acebo, ‘Desafío’.

1 Comentario

  1. Amigo y primo: me saco el sombrero, como siempre. Sigue así.
    ¡Y ese recuerdo a Don Álvaro, via Batallán!

    “No niño novo do vento hai unha pomba dourada. Quen poidera namorala, quen poidera namorala, meu amigo”. Sí señor.

    Espero verte pronto. Los tiempos habrán cambiado, pero nosotros no. Un abrazo.

  2. Quen poidera namorala, meu amigo!
    y esta sin duda es una buena forma…Yo también me sacaría el sombrero si lo tuviese…
    Porque combinar los versos de Cunqueiro, con Batallán, Pirandello y la interpretacion, es la mejor mezcla para hablar de ese arte efímero. De ese arte que como muy bien dices “más que mirar admira la vida”. De ese arte que lucha tan sólo por un PLAS, PLAS, que suena a APLAUSO. Por un silencio que suene a gesto. De ese arte que es el teatro. Que nos deja imaginar lo que aparentemente no vemos porque no existe delante de los ojos.
    Y tienes razón, saber escuchar no está de moda. Pero por suerte aunque quedamos algunos que no seguimos la moda.
    Enhoraboa unha vez máis!

  3. Para Miau: Nosotros estamos (para bien y para mal) por encima del tiempo: jamás cambiaremos. Como Billy the Kid apiadándose de Pat Garrett, que terminó disparando contra su propio reflejo.
    Para Paula Abraldes: Los gestos más expresivos, como tú intuyes, musicalizan el silencio. Por eso, la mejor moda es la universalización del sentimiento, que es lo único que nos diferencia de los asesinos.

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