Querer a medias

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Julio de la Rosa nos presenta un disco sobre el amor. Sobre lo que es amar y todo lo malo y lo bueno que eso conlleva. Trastornos patológicos vistos desde el punto de vista de quien los sufre y quien los lleva consigo. Trastornos que nos surgen cuando vamos más allá de la línea de amar y rozamos el sufrimiento, el dramatismo y la pasión. Algo de locura, que desde fuera se ve normal o quizás atrayente y acaba siendo un gran infierno.

Pequeños trastornos sin importancia, de Julio de la RosaQuizás la mejor manera de comenzar este disco es eligiendo “Colecciono sabotajes’” Un tema que nos muestra a esa pareja, tras la mirilla, que parece perfecta, y en realidad se destruye poco a poco. Un perro del hortelano que tira de nosotros hasta llevarnos a ese límite que nos marca.

Con canciones como “Kiss Kiss Kiss me” nos plantea la visión de aquel que en la relación necesita ser el centro de atención, por el cual gira todo el amor, el que pone las normas y el que determina cómo y cuándo comienza y termina el amor; todo ello bajo la batuta de un sonido canalla y graciosamente gamberro. Rasgos que contrastan con la idea de profundidad de temas como “Un corazón lleno de escombros”, donde la calma personal queda desbordada tras el paso del amor y la vuelta a ese estado que tanto añora.

También hay hueco para las dudas. Canciones como “La fiera dentro’” aborda las preguntas que uno se puede hacer cuando no ve avances en la relación. Quizás estamos ante una de las canciones más coreadas, con una esencia épica que la engrandece y donde podemos escuchar la aportación de Búnbury, al igual que muchos otros artistas de la talla de Ana Franco de Coffee&Wine, Miren Iza de Tulsa, Xoel López o Anni B Sweet que han aportado sus pequeños granitos de arena, en diminutas dosis, a lo largo del disco.

Podríamos entender todo el disco como un todo, como una relación en la que cada una de las canciones, si atendemos al título, interpreta cada uno de los pasos o niveles que podemos sentir en estas relaciones condenadas al fracaso. Donde hay subidas y bajadas, donde hay hueco para las acusaciones más agresivas, e incluso más calmadas, quizás las peores, como en el caso de la letra de “Borrón y cuenta nueva” donde vemos ese “ sin ti soy alguien”, una de las declaraciones de independencia más voraces.

Sonoramente y estructuralmente, Pequeños trastornos sin importancia recuerda a La Bien Querida, al último Sr Chinarro cuando quiere ser Antonio Luque y sabe a la venganza de las frases dolorosas de Los Planetas. A los granadinos recuerdan cuando Julio escribe “Que lo sufras, que ya es hora, y si escuece, que te jodan”. en su canción “Maldiciones comunes”, primer single con videoclip que podemos disfrutar. Otros, muchos, han encaminado este disco a una proyección de Nacho Vegas, quizás, la canción que más pueda recordar al asturiano sea la que cierra el disco, “El amor saludable”.

En definitiva, este nuevo material de Julio de la Rosa bombea fuerte y muy pop gracias a las aportaciones de una base sonora reforzada por la aportación de las guitarras de Havalina y We are standard.

Valoración: 6,5/10.
Título: Pequeños trastornos sin importancia.
Género: Pop-Rock.
Discográfica: Ernie Producciones.
Fecha de publicación: 29 de enero de 2013.

Imágenes cedidas por Ernie Producciones