Protestas en Ucrania por la renuncia al acuerdo comercial con la Unión Europea

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Ucrania ha vivido este fin de semana las mayores manifestaciones desde la Revolución Naranja de 2004. El presidente anunció el viernes que no firmaría el acuerdo de asociación con la Unión Europea a favor de un acercamiento a Rusia. Contra esta decisión, miles de personas salieron a las calles de Kiev pidiendo la dimisión de Viktor Yanukóvich. La violencia se dispara en la capital mientras se agudiza la crisis política.

Banderas de Ucrania. Foto cedida por wikimedia commonsEl presidente ucraniano, Viktor Yanukóvich, sorprendía el viernes anunciando la renuncia a firmar el acuerdo comercial con la Unión Europea. Se esperaba que la cumbre de Vilna fuera el paso definitivo para una integración de la exrepública soviética en Europa. Sin embargo, la delicada situación económica, los intereses políticos de Yanukóvich y, especialmente, la presión rusa, han propiciado un retraso en el pacto. Esta situación agudiza la crisis política del país, donde los índices de corrupción y el desencanto ciudadano son cada vez más altos. En respuesta a la decisión del Gobierno, miles de personas se han manifestado los últimos días en Kiev pidiendo la dimisión del presidente y a favor de la Unión.

Han sido las manifestaciones más multitudinarias desde la Revolución Naranja. Los opositores gritaban consignas de revolución que recordaban a 2004, cuando las protestas encabezadas por Yulia Timoshenko consiguieron la repetición de las elecciones. La principal rival de Yanukóvich está actualmente encarcelada. Condenada a 7 años de prisión por abuso de poder y la firma de unos acuerdos poco provechosos para Ucrania respecto al gas ruso. La figura de Timoshenko es especialmente importante en las negociaciones con la UE. Se considera que su detención se debe a motivos políticos y su liberación es una de las condiciones del acuerdo de asociación. Timoshenko ha pedido ser trasladada a Alemania para tratarse de los dolores que la aquejan.

Los enfrentamientos tomaron un cariz violento desde la madrugada del sábado en la Plaza de la Independencia. El choque entre grupos radicales y los cuerpos de seguridad por tomar la sede de la presidencia, se saldó con cientos de heridos -tanto opositores como policías- y decenas de detenidos. Pese a la fuerza de las protestas de la oposición, Ucrania es en realidad un país dividido. Las zonas del sur y el este están más vinculadas a Rusia, al ser la base del tejido industrial del país estrechamente vinculado a su antigua metrópoli. El norte y el oeste están nutridos de una población más joven a favor de la integración con Europa. En este contexto, la cercanía cultural y la posibilidad de rebajar el precio de las importaciones energéticas son las ventajas que presenta Rusia. Por su parte, la opción europea ofrece garantías de una mayor transparencia, menor corrupción y eficiencia económica. Aunque esta última perspectiva promete progreso, la dependencia energética refuerza la opción rusa.

Ucrania es consciente del papel que juega como potencia regional y del interés de Rusia por conservarla dentro de su órbita. La política exterior de Putin está enfocada hacia ambiciones globales que empiezan por reforzar los antiguos vínculos soviéticos. Moscú necesita que Ucrania se una a Bielorrusia y Kazajistán para consolidar la Unión Aduanera (UA), alternativa para hacer de contrapeso a la UE en el continente. Al mismo tiempo, Bruselas lucha por el mercado ucraniano y su posición estratégica como país de tránsito de la energía rusa a Europa.

Yanukóvich se debatía entre ambas opciones, planteando una posible negociación tripartita a la que la UE se negó. Cuando parecía segura la firma del acuerdo comercial, Rusia aumentó la presión sobre la economía utilizando las importaciones y los acuerdos del gas como principales argumentos. Moscú recordó también al presidente la deuda millonaria que tiene pendiente. Así, el divorcio comercial con Rusia supondría una agudización de la crisis económica que vive Ucrania. En estas circunstancias, Yanukóvich pedía a la UE acuerdos económicos y ventajas financieras que no han sido aceptadas. Por otra parte, el apoyo económico de Rusia es fundamental si Yanukóvich quiere ganar la reelección en 2015. Sin embargo, el presidente también sabe que no puede cerrarse la puerta europea. Ha prometido enviar una delegación a Bruselas que revise el acuerdo. Mientras tanto, la oposición europeísta sigue presionando desde la calle ante la preocupación de la UE, que ha condenado la violenta represión. Yanukóvich ha prometido investigar los acontecimientos de los últimos días.

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