Proteger a Kléber

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La noche de la Supercopa de Europa siguió el guion previsto en todos los sentidos. Sobre el césped, Barcelona y Oporto ofrecieron un partido con escaso ritmo, dictado por el centro del campo del Barça, que aún no está para pisar más de la cuenta el acelerador. El Oporto, por el contrario, lo fiaba todo al veneno de las botas de Hulk y Guarín, subiendo mucho más la presión aprovechando que la pareja de centrales del Barcelona -Mascherano y Abidal- era la que ofrecía menor capacidad de sacar el balón jugado desde atrás con garantías.

La solvencia de Valdés y los chispazos de Messi pusieron la balanza de cara al conjunto español, y el partido terminó sin mayores sobresaltos. El nuevo técnico del Oporto, Vítor Pereira, ya se olía por dónde iban a llegar las preguntas de la prensa portuguesa. La marcha de Falcao es demasiado sensible y está demasiado reciente para dejarla pasar de puntillas tras la pérdida de un trofeo oficial, y todos apuntaron al más desapercibido de todos: el delantero Kléber.

El joven delantero brasileño de 21 años realmente no tiene mucha culpa de lo sucedido. El hecho de haber pasado dos años jugando en la Liga Sagres en las filas del Marítimo no implicaban automáticamente su adaptación a un equipo con claro sello Villas-Boas. Pretender que Kléber asumiera desde el principio todos los automatismos de los últimos años con tan solo ocho partidos jugados con el Oporto resulta bastante ingenuo.

El técnico de los dragoes lo sabe y pretende restarle toda la presión posible en estos primeros meses de competición oficial, cediendo toda la responsabilidad a Hulk y Guarín. Son ellos los que tienen que garantizar que este año de ventas el Oporto mantenga la competitividad, si acaso apoyados por Moutinho. Falcao es posiblemente el 9 más puro de todo el planeta, y la empresa no resulta fácil. Kléber debe hacerse su propio hueco en el equipo con paciencia y la confianza de sus compañeros. Mientras, los aficionados tendrán que hacerse a la idea de que ha comenzado una nueva etapa en el Oporto. La capacidad de adaptación al medio de los portugueses es sorprendente en la última década, por lo que no parece que haga falta esperar mucho para ver resultados aceptables en Europa.

Se espera que en las próximas horas se haga oficial el fichaje de Álvaro por el Chelsea, una nueva baja sensible ante la que tendrán reaccionar rápido en el club del norte de Portugal. De momento, ya tienen dos altas aseguradas en el mercado de invierno, una vez se haya disputado el Mundial de Clubes. Danilo, lateral derecho que dejó muy buena impresión en la Copa Libertadores y el Mundial sub-20 de Colombia; y Alex Sandro, ambos del Santos de Neymar (a veces conviene fijarse en estos jugadores que no acaparan tantos titulares de prensa), serán los nuevos reclutas a las órdenes de Vítor Pereira.

Quizá no tenga equipo para pelear la Champions League, pero el Oporto va a ser uno de los que ofrezca buen fútbol por los campos de Europa esta temporada. Sin Falcao, sin Álvaro, y sin André Villas-Boas, va a seguir mereciendo la pena pasarse cada poco tiempo por el Estádio do Dragao para disfrutar del mejor fútbol de Portugal, uno de los grandes abastecedores de las grandes ligas verano tras verano.

Fuente del texto:
Elaboración propia
Fuentes de las imágenes:
uefa.com
fifa.com

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