Promesas, bendecidos y divas en el Luna Fest

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El pasado sábado 26 de junio se celebró en la Plaza de la Luna de Madrid la primera edición del Luna Fest, un novedoso festival de música que reunió en un único escenario a cinco bandas y artistas como Elastic Band, Arizona Baby, Anni B. Sweet, L.A. o Vinila von Bismark & The Lucky Dados. Un espectáculo gratuito y al aire libre que presenciaron más de tres mil personas.

El sábado 26 de junio arrancaba a las 17:30 horas el Luna Fest 2010 junto a la Gran Vía madrileña, congregándose allí numerosos aficionados a la nueva ola de la música independiente nacional, también algunos despistados y turistas extranjeros de postín que aprovechaban su día de excursión para oír durante seis horas música en vivo de alta calidad.

Con motivo del Día de la Música el Distrito Centro del Ayuntamiento de Madrid organizó, con el beneplácito de las tormentas estivales que asolan estos días la Península Ibérica, este festival sin complejos que contó con la actuación de cinco de las bandas alternativas más importantes del panorama musical español: Vinila von Bismark & The Lucky Dados, L.A., Anni B. Sweet, Arizona Baby y Elastic Band.

En pleno centro de la capital, en un espacio al aire libre en el que nadie había imaginado un evento musical de estas características sin abonar ni un duro, con cinco grupos y artistas alternativos, promesas en algunos casos, bendecidos en otros y divas de primera como Vinila Von Bismark. Todo ello gracias a una organización impecable que un día soñó que podía ser posible, y acertó.

Los primeros en subirse al escenario fueron Elastic Band, un grupo que sabe combinar a la perfección un collage de pop rock repleto de guitarreos eléctricos, samplers y sonidos sintetizados dedicados por completo a un potente y eléctrico directo, mientras se divertían tocando allá en lo alto. Calentaron motores y levantaron con rapidez al tímido público que aún no llenaba la Plaza de la Luna.

Quizá éste fue el único punto débil de la organización, programar al trío andaluz por delante de Anni B. Sweet y Arizona Baby, cuando lo lógico hubiera sido colocarlos tras ellos aunque supusieran una novedad y la sorpresa del festival para algunos.

Promesas que ya no lo son tanto, y bendecidos por un eco sureño de raíz, Arizona Baby dieron continuidad a la velada vespertina con un country polvoriento y un folk fronterizo que olía a los antiguos conquistadores de la América del Norte en busca de oro. Las pintas de los vallisoletanos describen a la perfección esa filosofía que impregna su música, que la hace aún más creíble si cabe con canciones como “Shiralee”, “Runaway” o “A Tale of the West”. Después llegó la suave música de Anni B. Sweet, y a muchos aquello le sonó a bajón instrumental sin sentido que algo debía esconder en la prodigiosa voz de la malagueña. Aunque no hubo remedio, fueron momentos en los que muchos aprovecharon para asaltar el minibar de los chinos de alrededor.

Y llegó el momento del motín. La banda mallorquina L.A. reventó la caja de los truenos con un pop rock de siempre, sí, pero que atesora una energía única que está llamada a triunfar en los escenarios de toda España, porque atrapa, porque su música conectó con los sentimientos musicales de un público que se entregó sin ofrecer resistencia. Su concierto hizo saltar y danzar a las casi tres mil personas que se encontraban ya en la Plaza de la Luna con canciones arrolladoras como “Crystal clean” o “Perfect combination”.

Vinila von Vismark cumplió a la perfección con su papel de cabeza de cartel acompañada por unos agraciados The Lucky Dados. Con la noche encima, nuestra diva doméstica saltó a las tablas para romper los esquemas de escépticos y profanos a su propuesta musical, y su exquisita delicatessen cabaretera llegó, vio y venció sin contemplaciones. Desfilaron versiones y canciones  propias de tono carnavalesco y circense como “Where’s my sugar”, “I’ll rob your soul” o “Evil circus”, que  sonaron grandiosas en manos de una sección de viento y un contrabajo sencillamente deliciosos.

No hubo tiempo para más, a las 23:30 horas la primera edición del Luna Fest echó el cierre y la fiesta continuó en las calles de Malasaña para festejar un evento redondo, a la espera de más réplicas de este evento en años venideros.

Crónica: Óliver Yuste.
Fotografía: Beatriz Alonso.

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Óliver Yuste es licenciado en Periodismo por la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid.

Su experiencia profesional como periodista se ha desarrollado en diversas publicaciones periódicas como las revistas culturales Experpento o Paisajes Eléctricos Magazine, las revistas universitarias La Huella Digital, Punto de Encuentro Complutense y mÁs UNED, o la colaboración como escritor en la revista literaria chilena Cinosargo, además de mantener sus propios blogs, como la bitácora personal donde se ahogan los gritos de mi mitad. En estas publicaciones en soporte papel y digital se divulgan algunos de sus artículos periodísticos de opinión, críticas y entrevistas musicales, además de artículos literarios como relatos cortos, cuentos y poesías.

También está dedicado a la creación literaria como escritor de novelas y poesía, una faceta en la que cuenta con el libro de cuentos Azoteas, en proceso de edición, y la publicación del cuento “La Libertad de Ser Feliz” en el libro Cuentos Selectos III, publicado en 2002 por la Editorial Jamais. Además de ser galardonado en algunos certámenes literarios: Primer Premio de Poesía Ramiro de Maeztu 1997, Premio Accésit del IV Concurso de Redacción “El Teatro Clásico en Escena 1997” o Finalista en el Concurso de Relatos Cortos “Premios Jamais 1999”.