Productos por la paz

0
168

El 20 por ciento de la población israelí es árabe no judía. Desde 1952 cuentan, en el papel, con los mismos derechos y obligaciones que el resto de los israelíes. La realidad es otra. El 70% de su población es pobre, uno de cada tres niños pasa hambre, el paro asciende al 25% y sólo el 17% de las mujeres árabes trabaja, frente al 52% de las judías. Para reducir estas diferencias, en 1996 nació Sindyanna of Galilee, una cooperativa de comercio justo en la que palestinos e israelíes trabajan juntos en productos “Made in Israel” como fomento y apoyo al desarrollo de la población árabe.

El trabajo y la misión de este proyecto fueron expuestos en las jornadas sobre “El Comercio Justo, eficaz herramienta de Cooperación al Desarrollo”, un encuentro celebrado en Madrid y organizado por la Coordinadora Estatal de Comercio Justo y La Casa Encendida. Esther Lilfsitz-Erlich, trabajadora de la cooperativa, se encarga de describir Sindyanna of Galilee: “Por una parte trabajamos para fomentar el desarrollo económico y agrícola del sector árabe a través de productos de comercio justo. Hay que tener en cuenta que tras la guerra de 1948, el 70% de las tierras agrícolas fueron expropiadas a su población árabe”, introdujo Esther, que explica que el segundo pilar de la cooperativa se centra en “la promoción de la mujer, donde el trabajo es la herramienta fundamental para su empoderamiento”.

El corte clásico con el que se desgarra la sociedad israelí es el que aún persiste entre una minoría rica y una gran mayoría sin recursos. La “cuestión étnica” de Israel es tan vieja como el propio estado. Los ashkenazíes, judíos provenientes de Europa o América, fueron el grupo dominante durante el levantamiento del país, cuando constituían un 77% de la población judía. Ellos fueron los fundadores de la nueva comunidad judía y la columna vertebral de la sociedad en todos sus terrenos, desde la clase obrera hasta la élite. Los judíos orientales, o sefardíes, por el contrario, eran una comunidad pequeña, pobre y débil. La movilidad social de los ashkenazíes se basa en la localización de los sefardíes en los estratos bajos de la sociedad. Estos últimos pasaron a ser los obreros y fueron marginados en lugares periféricos con servicios deficientes. Y por debajo de todos ellos se encuentra la población árabe no judía, relegada al definitivo último estrato de la sociedad israelí.

La discriminación en una parte de la población israelí no es una mera sensación, sino el producto de una relación desigual, medible de acuerdo a parámetros materiales y concretos. Así, según el sociólogo y profesor de la universidad de Haifa, Sammy Smooha, existe una brecha en la distribución de recursos, la cual puede apreciarse en el nivel de educación, el tipo de ocupación laboral y el nivel de vida.

El objetivo de Sindyanna of Galilee es convertir el comercio justo en una herramienta de reconciliación y superación del conflicto entre la población palestina y la judío-israelí. La cooperativa invierte sus recursos en cultivos autóctonos, producción de artesanías y jabón para mantener y revitalizar los productos elaborados. Entre los elementos que comercializan y exportan a Australia, Estados Unidos, Europa o Japón destacan las cestas de ramas de dátiles, la especia za´atar y el jabón de aceite de oliva. Este último se empezará a vender en España a través de una iniciativa de Alternativa3, una organización de comercio justo y solidario.

En la actualidad, más de 200 mujeres trabajan en Sindyanna y ya son muchos los que han podido mejorar sus condiciones de vida. Su papel integrador no es sencillo puesto que la división entre culturas es grande. La iniciativa de esta organización es una apuesta por la paz con un empeño por lograr una voluntad política y social interesada en acabar con el conflicto. Se puede hacer.

Fuente:
propia
www.sindyanna.com
www.elmundo.es/elmundo/2007/03/28/solidaridad/1175091663.html
Fuente imagen:
www.sindyanna.com

Dejar respuesta