Primera vuelta de las elecciones generales chilenas

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El pasado domingo 17 de noviembre, dos mujeres muy distintas se perfilaron candidatas a la presidencia del país. La ex presidenta socialista Michelle Bachelet, cabeza de la coalición Nueva Mayoría y la candidata de Unión Demócrata Independiente (UDI), Evelyn Matthei. Ambas, se medirán el próximo domingo 15 de diciembre en la segunda vuelta de los comicios generales.

Evelyn Evelyn Matthei: Foto cedida por flickrLa que fuera presidenta de Chile desde 2006 hasta 2010, no ha logrado cumplir las expectativas y el optimismo desatado en las jornadas previas a los comicios. Tras completarse el escrutinio, Bachelet obtiene un 46, 67% de los votos y su competidora Evelyn Matthei un 25%. En tercer lugar ha quedado el progresista Marco Enríquez-Ominami, con un 10,93%; el empresario independiente Franco Parisi le siguió muy de cerca con un 10,13% de respaldo. Ninguno de los otros cinco candidatos, que representaban una posición tildada de antisistema, lograron superar el 3%.

Pese a que Bachelet es la candidata favorita para la segunda vuelta, su coalición Nueva Mayoría -formada por partidos demócratas, cristianos e independientes de centroizquierda1- no es suficientemente fuerte en el Parlamento para aprobar algunas reformas clave de su programa electoral. Necesitará el acuerdo con la derecha, representada por la coalición Alianza –UDI y Renovación nacional-. Ominami y Parisi ya mostraron públicamente su apoyo a Michelle Bachelet para la segunda vuelta, por lo que el acuerdo en materias clave dependerá de las negociaciones entre el partido socialista y UDI.

La propuesta más compleja y polémica que se extrae del programa electoral socialista es la reforma de la constitución de 1980 –aprobada en los últimos meses de la dictadura de Augusto Pinochet- . La finalidad de esta iniciativa es cambiar el sistema electoral vigente, para buscar modelo de mayor proporcionalidad, establecer un Estado laico y garantizar “la igualdad social”. Otras medidas como la gratuidad universal en la educación y el fin del lucro en todo el sistema educativo que emplee recursos del Estado, suscitan más apoyo por parte del resto de grupos parlamentarios.

Michelle Bachelet. Foto de Alex Proimos, fotopediaPese a los buenos resultados económicos, la mejora en materia de captación de inversiones y el bajo desempleo resultante de la presidencia de Sebastián Piñera, Chile continúa teniendo graves problemas de disparidad social. Según un informe de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) publicado en octubre, las principales causas son la inequidad de sueldos y salarios, influida por la flexibilización del mercado laboral que genera más trabajo, pero con menores sueldos, la menor inversión en gasto social y el endurecimiento de los requisitos para acceder a los beneficios estatales. Según el índice de desigualdad del informe, el 10% más adinerado factura ingresos 27 veces más altos que el 10% más pobre.

Contra a estas desigualdades, han cobrado fuerza movimientos sociales entre los que destaca el colectivo estudiantil. El descontento manifestado en las calles se ha trasladado a la campaña electoral mediante promesas de profundo cambio político y social. Un cambio que requiere procedimientos basados en grandes pactos políticos. Es por esto que se le presupone al próximo gobierno chileno y a la oposición, colaborar en cuestiones fundamentales como los derechos sociales para hacer definitivamente de Chile el país competitivo que es.

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