Prime Time, el espectáculo en el que todo vale

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Siete personas encerradas contra su voluntad. Siete vidas llenas de misterios que serán juzgadas por los espectadores. Un único ganador en el juego y la lucha entre todos por conseguir el perdón. La mejor recompensa, sin duda: la vida.
Estos son los ingredientes que ha utilizado el director Luis Calvo en su primera película para reflejar una sociedad del futuro –bastante inmediato- y de esta forma concienciarnos que en cierta manera somos lo que comemos.
Si nos remontamos a la antigüedad, podemos encontrarnos como se mataba a las personas en un circo sólo para disfrutar y basándose en este antecedente ubicamos este fim esteticista.

Siete personas son secuestradas y encerradas contra su voluntad en un plató de televisión –reparto encabezado por Leticia Dolera, Ana Álvarez, Pablo Puyol y Alberto Amarilla entre otros-, ninguno entiende el motivo por el cual están allí, sin embargo todos ellos esconden un importante secreto en sus vidas que en directo será desenmascarado. Es en este momento cuando entienden lo degenerada que está la sociedad que por obtener dinero y audiencias va a juzgarles y acabar con sus vidas.

Es un reflejo de la parte animal que todos llevamos dentro y que en una circunstancia así, de encierro, de desesperación, aflora. Por eso el público lo demanda, porque es parte de él.

Esta película no pretende hacer una crítica a los medios de comunicación, sino que nos debe conducir a la reflexión de cómo estamos convirtiendo todo lo que nos rodea –concursos, telediarios- en verdaderos realities que atentan en numerosas ocasiones contra la dignidad de las personas. De esta forma Luis Calvo nos deja una moraleja bien clara y es que no existe un único culpable en este círculo vicioso que hemos creado, sino que todos y cada uno de nosotros tenemos culpa por el poder que posee el mando a distancia y el criterio particular.

Trailer de la película
[youtube]http://es.youtube.com/watch?v=-Yd1JYlUCUA[/youtube]

Fuentes de texto:
Acreditación al pase de prensa
Fuentes de las imágenes:
Rocío Molina Mendoza

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