Presos de la vida

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Uno de cada cinco presos que muere en la cárcel se quita la vida de forma voluntaria. Después de las muertes naturales, los suicidios son ya la primera causa de defunción en los centros penitenciarios, por encima de las peleas o las sobredosis. Una de las causas que inducen al suicidio es la falta de expectativas de recuperar la libertad. Los datos muestran que en los últimos cinco años el número de internos que se ha quitado la vida se ha multiplicado por cuatro.

El perfil del preso que se quita la vida es el siguiente: varón, español, de entre 21 y 40 años, soltero y con algún trastorno mental. Los trastornos mentales son más elevados en los reclusos que en el resto de la población. Hay entre 2 y 4 veces más probabilidades de sufrir un cuadro psicótico y una depresión mayor y se multiplica por diez el riesgo de presentar un trastorno antisocial de la personalidad.

La alarma ha llegado a Instituciones Penitenciarias. Mercedes Gallizo, su directora afirma: “el sistema falla. Falla la prevención, fallan los recursos de las Comunidades Autónomas. Ya no vale cerrar los ojos. Es una cuestión de humanidad. ¿Qué pasará con ellos cuando salgan de prisión?”

Un estudio reciente realizado en las cárceles españolas, sin contar los psiquiátricos, desvela que uno de cada cuatro reclusos presenta una patología psiquiátrica. Si se incluye el abuso o la dependencia de las drogas, el índice no puede ser más preocupante. La demanda de atención psiquiátrica va en aumento. El 12% llegó incluso a necesitar tratamiento especializado, lo que supone un porcentaje mucho mayor que el de la población general. El 31% de los internos tiene prescritos psicofármacos. Y hay un 11% que, además, consume metadona. Hay enfermos que llevan toda la vida entre rejas, más años de condena real que el más sangriento de los terroristas.

En la actualidad, la asistencia psiquiátrica en las cárceles españolas es muy dispar. La mayoría de residentes de Psiquiatría y Psicología Clínica desconoce las posibilidades de hacer rotaciones en ámbitos penitenciarios. La ausencia de programas específicos en psiquiatría penitenciaria hace que la mayoría de psiquiatras aprenda por propia experiencia más que por una formación reglada y que ésta incluya desde aspectos de valoración y gestión de riesgo hasta aspectos éticos y sociales.

Las reformas penitenciarias han contribuido a incrementar el número de reclusos, la duración de las estancias en prisión y ha disminuido el nivel de esperanza de numerosos internos de alcanzar la libertad condicional o el régimen abierto. No es de extrañar que en cárceles como la de Zaragoza, donde conviven presos de hasta 61 nacionalidades, haya serias dificultades para la reinserción.

A esto se le suma el hecho de que hayan desaparecido los manicomios y hospitales psiquiátricos. Por ello, llega gente muy deteriorada psíquica y físicamente. La sociedad manda a las prisiones todos los problemas que no puede resolver: angustia, drogas, dolor…

El crecimiento de la población reclusa es otro problema. Ésta aumenta en unas 100 personas a la semana. Ya hay 67000 personas en las cárceles españolas, el doble que en 1990. A falta de poco más de un mes para que termine el año, en las cárceles españolas ya hay 3790 presos más que a finales del año pasado, lo que supone un crecimiento del 6 %. Este porcentaje sitúa a España como el país de Europa occidental con más presos por habitante, a pesar de que la tasa de criminalidad está por debajo de estos mismos países.

El sistema penitenciario necesita aumentar de tamaño, pero construir cárceles requiere mucho tiempo y esfuerzo. En 2005 se aprobó un plan para construir once nuevos centros, pero hasta el momento no se ha construido ninguno. De todas formas, cuatro cárceles ya están en proceso,  que empezarán a funcionar en 2008 según el Ministerio del Interior, y cuyo número de plazas será todavía insuficiente para albergar al gran número de presos.

Son presos de la vida. Presos en cárceles y dentro de su propia piel. Ante este doble encierro, los caminos que parecen encontrar hacia la libertad son la locura y la muerte.

Fuentes:
Ministerio del Interior (
http://
www.mir.es)
www.elpais.com/articulo/reportajes/Carcel/mentes/enfermas
/elpepusoc/20071111elpdmgrep_1/Tes/

www.derechopenitenciario.com
Fuentes de la imagen:
http://blogs.ya.com/pensandounpoco/files/carceles.jpg

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