Presentado el informe ONUSIDA 2010

0
311

El nuevo informe Perspectivas del ONUSIDA muestra una plataforma de tratamiento del VIH muy simplificada llamada Tratamiento 2.0 que podría reducir drásticamente el número de muertes relacionadas con el sida, así como el de nuevas infecciones por el VIH. Los datos señalan que en 15 de los países más afectados por el virus, el número de jóvenes que lo contrae está disminuyendo de forma significativa a medida que adoptan comportamientos sexuales más seguros.El informe también incluye una nueva encuesta exhaustiva de opinión pública, cuyos resultados indican que casi 30 años después del inicio de la epidemia de sida, los países la siguen considerando uno de los problemas más importantes a los que se enfrenta el mundo.

Durante la presentación del informe, el director ejecutivo de ONUSIDA, Michel Sidibé, señaló que la innovación en la respuesta al sida puede salvar más vidas. “Para que los países alcancen sus objetivos y compromisos de acceso universal, debemos remodelar la respuesta al sida. Mediante la innovación podemos reducir costes, así las inversiones podrán llegar a más personas”

De acuerdo con estimaciones del ONUSIDA, a finales de 2008, 33,4 millones de personas vivían con el VIH en todo el mundo. Ese mismo año, se produjeron cerca de 2,7 millones de nuevas infecciones y dos millones de muertes por causas relacionadas con el sida.

El Tratamiento 2.0 salva vidas

El Tratamiento 2.0 es un nuevo enfoque que simplifica la forma en que se está suministrando el tratamiento del VIH, y amplía el acceso a medicamentos que salvan vidas. Mediante una combinación de esfuerzos, podría reducir los costes del tratamiento, hacer que los regímenes del mismo sean más simples e inteligentes, disminuir la carga de los sistemas sanitarios, y mejorar la calidad de vida de las personas que viven con el VIH y sus familias. Los estudios de elaboración de modelos sugieren que, en comparación con los enfoques actuales, el Tratamiento 2.0 podría evitar otros 10 millones de defunciones para 2025.

Además, este nuevo enfoque podría reducir el número de nuevas infecciones por el VIH en más de un millón cada año si los países suministran terapia antirretrovírica a todos aquellos que la necesitan, en consonancia con las directrices de tratamiento revisadas de la Organización Mundial de la Salud. En la actualidad, de los 15 millones de personas que lo necesitan, solo cinco millones tienen acceso a medicamentos que salvan vidas.

Para obtener todos los beneficios del Tratamiento 2.0, es necesario que se hagan progresos en cinco áreas:

  1. Crear mejores fármacos y diagnósticos: El ONUSIDA reivindica la innovación de fármacos mejores y más inteligentes con poca toxicidad, y formas de diagnóstico más fáciles de utilizar. Para monitorizar el tratamiento se necesita instrumental complejo y técnicos de laboratorio especializados. Una herramienta de diagnóstico simple podría ayudar a reducir la carga de los sistemas sanitarios. Una plataforma de tratamiento tan simplificada podría sufragar los costes y ampliar el acceso al mismo.
  2. El tratamiento como prevención: La terapia antirretrovírica reduce el nivel del virus en el organismo. Las pruebas demuestran que cuando las personas seropositivas rebajan su carga viral, también disminuye la probabilidad de que transmitan el VIH. Se calcula que si todos aquellos que necesitan tratamiento tuvieran acceso a él, tal y como indican las directrices de tratamiento actuales, el número de nuevas infecciones por el VIH se podría reducir en más de un tercio cada año. Optimizar la cobertura del tratamiento también tendrá otros beneficios para la prevención, como pueden ser tasas más bajas de tuberculosis y malaria entre las personas seropositivas.
  3. Impedir que el precio siga siendo un obstáculo: A pesar de que el precio de los medicamentos se ha reducido drásticamente en los últimos diez años, los costes de los programas de terapia antirretrovírica siguen aumentando. Los medicamentos podrían ser más asequibles, pero las mayores ganancias se podrían conseguir reduciendo los costes de los servicios de tratamiento que no tienen que ver con los fármacos, como los de hospitalización, monitorización y los que sufraga el propio paciente. Actualmente estos costes duplican el precio de los medicamentos en sí mismos. Además, el Tratamiento 2.0 espera reducir a la mitad el coste que supone evitar las muertes relacionadas con el sida.
  4. Mejorar el acceso a las pruebas del VIH y su vínculo con la atención: Una vez que una persona conoce su estado serológico con respecto al VIH, puede empezar el tratamiento cuando su recuento de células CD4 está en torno a 350, en lugar de esperar a encontrarse mal. Comenzar a recibir tratamiento en el momento oportuno, incrementa la eficacia de los regímenes de medicamentos y la esperanza de vida.
  5. Fortalecer la movilización comunitaria: La participación de estas organizaciones en la gestión de los programas de tratamiento, puede mejorar el acceso al mismo y los índices de observancia. Incentivar la demanda también puede contribuir a reducir los costes de la difusión a gran escala, así como la carga de los sistemas de atención sanitaria.

Las inversiones en VIH deben ser constantes, eficaces y previsibles

Se ha demostrado que invertir en el VIH es una decisión inteligente. En este punto de inflexión, apalancar o reducir las inversiones dañaría a la respuesta al sida. Se estima que en 2010 se necesitan USD 26.800 millones para que los países cumplan los objetivos que se han fijado para alcanzar el acceso universal a la prevención, el tratamiento, la atención y el apoyo relacionados con el VIH.

“La respuesta al sida necesita un paquete de estímulo. Los donantes no deben dar marcha atrás en sus inversiones en un momento en el que la respuesta al sida está mostrando resultados”, señaló Sidibé. “La meta del 0,7% en ayuda internacional y el objetivo de Abuja del 15% para la salud no se pueden dejar a un lado”.

Además, se recomienda que los programas nacionales para el VIH inviertan en la respuesta al sida entre un 0,5% y un 3% de los ingresos gubernamentales. En los últimos años, muchos países han incrementado sus inversiones internas para esta causa. Así, el gobierno sudafricano aumentó su presupuesto para el sida en un 30%, hasta USD 1.000 millones en 2010. Sin embargo, para la mayoría de los países afectados gravemente por el sida, la inversión nacional por sí sola, incluso cuando alcanza niveles óptimos, no sería suficiente para cubrir todas sus necesidades de recursos.

ONUSIDA insta a los países en desarrollo más ricos a cubrir una parte importante de sus necesidades de recursos con fuentes internas. En la actualidad, 68 países de ingresos bajos y medianos concentran el 50% de las necesidades de recursos de las naciones de estas características. Si bien, requieren menos de un 0,5% de su renta nacional bruta. En estos países vive el 26% de las personas seropositivas, y reciben el 17% de la asistencia internacional para el sida.

De acuerdo con el informe, las inversiones actuales en VIH podrían ser más eficientes, eficaces y previsibles. “Podemos reducir los costes para que las inversiones lleguen a más personas”, manifestó Sidibé. “Esto significa que las cosas deben hacerse mejor: hay que saber qué hacer, dirigir los recursos en la dirección correcta sin desaprovecharlos, reducir los precios y contener los costes. Tenemos que hacer más con menos”.

Dejar respuesta