Posidonia, el pulmón del Mediterráneo

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Una pradera de posidonia bien conservada produce más materia orgánica que un bosque europeo y casi tanta como una selva tropical

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¿Te has preguntado alguna vez por qué el agua del mediterráneo es tan nítida y clara? La respuesta es simple, es gracias a las praderas de posidonia, que constituyen la principal fuente de oxigenación del Mar Mediterráneo, un metro cuadrado de hojas puede liberar hasta 14 litros de oxigeno por día, y de la misma forma se las considera un importante bioindicador de la calidad de las aguas marinas costeras.  La posidonia pertenece a la familia Posidoniaceae y es una planta acuática y endémica del Mediterráneo. Tiene raíz, tallo rizomatoso y hojas características similares a las plantas de la superficie terrestre, con estas hojas pueden llegar a formar verdaderos bosques a lo largo de toda la costa.

Esta importante planta, que ya forma parte de nuestro ecosistema, corre un grave riesgo. En 1984, apareció la Caulerpa taxifolia, un alga tropical, que se extiende de un modo alarmante por todo el fondo marino, desde que por error fue introducida en Europa por un vertido en un acuario de Mónaco. Una de sus características principales es que puede adaptarse a cualquier medio, esté contaminado o no. La Caulerpa se extendió llegando por todo el litoral Mediterráneo y haciendo que este litoral corra un grave riesgo. Cuando invade las praderas de Posidonia muchas de las especies que ahí habitan desaparecen y todas aquellas zonas invadidas sufren un notable descenso en cuanto a biodiversdad. Esta alga contiene unas toxinas que no permiten que sea comestible para otras especies, por lo que carece de enemigos naturales. Se esparce de muchos modos, entre ellos el anclaje de los barcos, las redes o aparatos de pesca. Parece que de momento la única forma de erradicarla es arrancarla con la mano. El reto es encontrar una forma de lucha biológica contra ella.

Imagen 2Es vital encontrar la forma de proteger las praderas de Posidonia, ya que entre sus importantes funciones también encontramos la de proteger el litoral de la erosión, esto lo hacen gracias a sus largas hojas, que puede llegar a medir hasta 4m de alto, que frenan el oleaje. Tienen un efecto similar al de los escudos de coral. El hecho de que la playa quede protegida contribuye a la formación de dunas y a la del bosque litoral.

El ya mencionado espesor de sus hojas, ayuda a miles de especies a sobrevivir dándoles cobijo, alimento y un lugar donde poder reproducirse. Son auténticas reservas de biodiversidad porque actúan en muchos momentos del ciclo vital de las diferentes especies. Los epifitos son unos organismos que están fijos en las hojas, pero podemos encontrar gran cantidad de equinodermos, como estrellas de mar o erizos. Los moluscos, especialmente pulpos y sepias se esconden entre las hojas, alimentándose de camarones, cangrejos y peces pequeños. Los peces también acuden a las praderas en busca de alimento, ya que pueden encontrar gran variedad de alimentos. Es así como estos bosques o praderas marinos se han convertido en el hábitat natural de más de mil animales y alrededor de 400 especies de plantas. Todo esto las convierte en un punto de vital importancia ecológica, que no podemos dejar que desaparezca.

Estas pequeñas plantas, que a primera vista pueden parecer insignificantes, son las que día a día se encargan de generar la arena de las playas. Los restos de las algas o los esqueletos de los organismos que viven en ella, como pueden ser los moluscos, son erosionados y así es como se produce la arena, que luego se va acumulando en las playas. Gracias a la cantidad de materia orgánica que producen son conocidas como uno de los principales elementos enriquecedores del ecosistema marino.

FlikrPor la importancia y fragilidad de estas praderas se organizan diferentes eventos con el fin de protegerlas, el más reciente ha sido “Acción de Custodia Marina” en la Olla de Altea (Comunidad Valenciana). Durante un fin de semana la Dirección General del Medio Natural de la Generalitat, con la colaboración de la Concejalía de Medio Ambiente y la dirección del Parque Natural de Serra Gelada-Bahía de Altea se encargaron de limpiar los fondos marinos situados entre la zona del puerto de Mariymontaña y la Illeta de l’Olla. Se retiraron residuos de hormigón, cadenas, bloques, restos de embarcaciones de recreo, como anclas o hierros y otros residuos abandonados, en la zonas cercas a la posidonia, para que no pudieran afectar a su desarrollo y supervivencia.

En 1999 en la zona del Parque Natural de ses Salines, situado entre Ibiza y Formentera, se declararon todas las praderas de posidonia Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, dentro de la denominación “Ibiza, Biodiversidad y Cultura”. Más adelante, en 2006, se descubrió una planta de Posidonia de 8 kilómetros de largo y aproximadamente cien mil años. La planta se sitúa entre Es Freu (Formentera) y hasta la playa de Ses Salines (Ibiza). Se cree que esta planta es uno de los organismos vivos más grandes y longevos del mundo.

 

Fotografías: flikr

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