Porque el cáncer también es cosa de niños

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) aprobó en 2001 que cada 15 de febrero se conmemorase el Día Internacional del Niño con Cáncer, celebración cuyo objetivo radica en informar acerca de la enfermedad y sensibilizar a la sociedad sobre una afección que puede perjudicar tanto a adultos como a niños. La diferencia sustancial es que, en pacientes de menor edad, la enfermedad puede superarse en el 85 por ciento de los casos, mientras que esa estadística desciende mucho más en el caso de los mayores.

El cáncer es una enfermedad con un proceso patológico común en todas las edades, ya que las células cancerosas crecen de forma descontrolada, adquieren tamaños y formas diversos y destruyen multitud de células que terminan afectando a otros órganos o partes del cuerpo, en un proceso comúnmente conocido como metástasis.

Por lo general, el cáncer en los niños se diagnostica de forma diferente que en los adultos, y las causas también difieren en estos pacientes. Un niño no sufre riesgo de cáncer por fumar o exponerse a toxinas medioambientales, pero sí que puede verse afectado por la enfermedad a través de mutaciones o cambios genéticos que no tienen por qué ser hereditarios, sino que surgen de manera impredecible  Esta patología aparece en muy pocas ocasiones, casi siempre derivada de afecciones de origen genético como el Síndrome de Down.

En los países desarrollados, el cáncer es la primera causa de muerte entre los menores. En España, el índice de esta afección en niños de cero a catorce años asciende a más de mil casos anuales. Sin embargo, el índice de mortalidad en niños por linfoma de Hodgkin o Retinoblastomas se ha visto reducido en un cincuenta por ciento desde los años 80. En este aspecto, los expertos aseguran que los casos más habituales de enfermedad en los niños son la leucemia, el cáncer cerebral y el linfoma.

La leucemia afecta directamente a la sangre y a otros órganos y tejidos encargados de producirla, como la médula ósea. El síntoma principal de esta patología es la excesiva producción en la médula ósea de glóbulos blancos, unas células cuya función es combatir las infecciones y que, al perder fuerza, no pueden hacer frente a los agentes infecciosos. A consecuencia de ello, las demás células sanguíneas –glóbulos rojos y plaquetas- también se ven afectadas por la enfermedad y aumenta la posibilidad de que esta disfunción se extienda a otras partes del cuerpo, como el bazo, el hígado o los ganglios linfáticos.

A su vez, el cáncer de cerebro se genera a partir de un crecimiento anormal y exacerbado de células dentro del órgano.  Los expertos aseguran que esta afección no suele ser frecuente en los niños, pero sí se sabe que entre los 73 millones de infantes que viven en Estados Unidos, más de tres mil reciben tratamiento para afrontar la enfermedad.  

La última de las patologías clasificadas en enfermos precoces es el linfoma, una afección que afecta a los ganglios precursores de la reproducción de linfocitos -tipo de glóbulos blancos-, que llegan a ocupar los espacios de acción de las células sanas.  

Para hacer frente al cáncer por medio de la cirugía, la radioterapia o la quimioterapia, los expertos deben tener en cuenta la edad, el grado de afección y la tipología de cáncer del enfermo. Asimismo, es muy importante hacer mención al trasplante de médula ósea por su efectividad como agente productor de tejido óseo y glóbulos sanguíneos.

Hace 58 años inició su andadura la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC),  una organización no lucrativa que lucha día a día por combatir esta terrible enfermedad. La Asociación está estructurada en 52 Juntas Provinciales y aglutina a quince mil voluntarios y 700 empleados, quienes trabajan con el firme propósito de luchar contra un mal que en 2012 afectará a 120.000 españoles. Con la ayuda de toda la sociedad, esta institución desarrolla programas de apoyo y acompañamiento al enfermo y a los familiares, potenciando además la investigación oncológica infantil mediante una inversión de 300.000 euros.  

Destacar la labor de la AECC no está de más cuando se calcula que los enfermos con posibilidad de curación se encuentran principalmente en países desarrollados, mientras que cuatro de cada cinco niños con esta misma patología, pero en países pobres, mueren ante la falta de recursos y asistencia. Durante el mes de febrero, y con motivo del Día Internacional del Niño con Cáncer, más de cien organizaciones de 98 países han llevado a cabo campañas de sensibilización para mejorar las condiciones sanitarias y potenciar la investigación para hacer frente a una enfermedad tan agresiva y con tantas repercusiones para los menores que la sufren. 

Imágenes:  JavierPsilocybin/Victoria Gracia

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