‘Pompeya’: La catástrofe de Anderson

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El pasado 25 de abril se estrenó en las salas de cine de nuestro país Pompeya, la última película del director británico Paul W. S. Anderson. Se trata de una historia épica de amor, lucha y aventuras ambientada en el año 79 d. C. que nos traslada a uno de los sucesos que marcaron el devenir de la Antigua Roma.

pompeyaA través de este filme, Anderson muestra el desastre provocado por la erupción del volcán Vesubio en la ciudad romana de Pompeya. El actor británico Kit Harington encarna a Milo, un valiente esclavo convertido en gladiador, que lucha por salvar su vida y recuperar su libertad. Milo protagonizará una carrera a contrarreloj para salvar la vida de su amada, Casia (Emily Browning), después de que el Monte Vesubio, una de las zonas volcánicas más peligrosas del mundo, entre en erupción. A la batalla contra la madre naturaleza a la que Milo debe enfrentarse se suma la amenaza de un corrupto senador romano que ha mantenido al pueblo oprimido durante su mandato.

El particular director de películas como Mortal Kombat, Alien vs. Predator o Resident Evil, entre otras, es incapaz de hacer cercana al espectador la catástrofe de Pompeya, a pesar de tratarse de un evento histórico y sonado, conocido por todos. Anderson no consigue profundizar en el perfil de cada personaje, ni tampoco en las relaciones entabladas entre ellos, aspectos que restan el nivel de interés y atención de los espectadores. La historia de amor que se presenta ante nosotros resulta un tanto inverosímil, y durante los 105 minutos que se extiende la proyección de la película intentamos constantemente empatizar con los personajes, sin llegar a conseguirlo.

Destaca una meticulosa labor a la hora de recrear la ciudad de Pompeya: cada una de sus calles, casas, burdeles o tabernas, aparecen representadas con todo detalle. Asimismo, merece la pena destacar los espectaculares efectos especiales de los que somos testigos al contemplar la impresionante erupción del Monte Vesubio, el maremoto o el tsunami, así como sus terribles consecuencias.

pompeya 2En definitiva, es una película cuya historia se desarrolla de manera ágil pero totalmente predecible, y carece de una trama sólida que resulte atractiva para los espectadores. Tampoco sus protagonistas consiguen aportar ningún tipo de aliciente. Todo ello hace que Pompeya ni si quiera llegue a entretenernos.

Imágenes: R. P. Productions         

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