Polonia decepciona y Rusia ilusiona en la jornada inaugural de la Eurocopa 2012

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En la inauguración de la Eurocopa, Polonia decepcionó al conseguir un triste empate ante Grecia (1-1). A pesar del tempranero tanto de Lewandovski, los helenos lograron igualar el choque e, incluso, pudieron ganar el partido. Velasco Carballo, árbitro español elegido para el partido inaugural, culminó una polémica actuación.   Rusia, por su parte, se dio un festín de goles ante una débil República Checa en el segundo partido de la jornada del viernes. Los rusos se adelantaron rápidamente con tantos de Dzagoev y Shirokov, y aunque los centroeuropeos recortaron distancias tras el descanso, los eslavos colocaron el definitivo 4-1.

Lewandovski

 

Los polacos no empezaron la Eurocopa con buen pie, más aun sabiendo cómo se les puso el partido. Los anfitriones salieron motivados tras una bonita ceremonia inaugural y un gran apoyo de la numerosa afición concentrada en el Estadio M. Varsovia. Los de Smuda arrancaron el partido conforme a las expectativas creadas sobre ellos dominando el centro del campo y creando mucho peligro por las bandas. Las internadas de Blaszczykowski y Piszczek por la banda derecha atemorizaron a una Grecia que jugó la primera parte a lo que se esperaba: defender y tratar de llegar a la meta polaca con rápidas contras. Así fue como llegó el gol anfitrión al cuarto de hora del choque: una gran internada del lateral Piszczek finalizó con un centro para Lewandovski, que remató de cabeza para establecer el uno a cero en el marcador.

Con el paso de los minutos, las cosas no parecían mejorar para los helenos, ya que su central Avraam Papadopoulos se lesionó y tuvo que ser sustituido por Kyriakos Papadopoulos. Por si fuera poco, al filo del descanso, el recién incorporado Papastathopoulos fue expulsado por doble amarilla en una acción que no era ni mucho menos merecedora de la expulsión. El español Velasco Carballo culminó su mal arbitraje para los griegos al perdonar un penalti a Polonia dos minutos después y, además, amonestar a Holebas.

Tras el descanso, sin embargo, se vio a una Polonia acomodada y con falta de ambición, pues no trató de aprovechar su superioridad numérica. Dos de los puntales de la primera parte, Blaszczykowski y Lewandovski, se diluyeron al irse el extremo al centro por indicaciones técnicas y por faltarle balones al delantero del Dortmund. Grecia, por necesidades resultadistas, comenzó a subir las líneas y pausar algo más la salida de balón logrando llevar peligro a la meta de Szczesny. En el minuto 50, llegó el empate por medio de un Salpingidis que acababa de saltar al campo tras aprovechar un pase medido de Torosidis Sin embargo, Polonia, lejos de reaccionar a ese gol, siguió sumida en una apatía en su juego pasando de modo definitivo el protagonismo del partido al lado visitante.

Mediada la segunda parte, Grecia volvió a tener la oportunidad de ampliar el marcador en una ocasión de Samaras que terminó con el balón en las nubes. En el minuto 70, Velasco Carballo señaló penalti de Polonia y expulsó a su portero Szczesny, por lo que Tyton tuvo que ocupar la portería en el lanzamiento desde el punto fatídico de  Karagounis. El meta del PSV detuvo el disparo.

A los cinco minutos, la caraja polaca proseguía ya que ni el empate ni el penalti lograron hacerle reaccionar. Salpingidis anotó un gol que fue anulado por el árbitro, y fue a partir de entonces cuando Polonoia espabiló con Lewandovski tirando del carro. Sin embargo, las tentativas no llegaron a buen puerto y los dos equipos se repartieron los puntos en el partido inaugural de la Eurocopa.   

Alan Dzagoev

Por otro lado, Rusia dio una muestra de solvencia y experiencia ante una frágil República Checa en el Estadio M. Wroclaw. Pese a que en los compases iniciales fueron los checos los que dominaron llegando en diversas ocasiones a la portería de Malaafev, fueron los rusos los que inaugurarían el marcador por medio de Dzagoev.

El combinado checo se hundió y bajó los brazos tras el shock del gol ruso. Sus contrincantes se aprovecharon asediando la portería de Cech hasta que, mediada la primera parte, llegaría el segundo: en una tímida incursión de República Checa, los eslavos contraatacaron poniendo un balón largo a Shirokov procedente de los pies de Arshavin. El jugador del Zenit definió como si fuese un experimentado delantero centro.

El bajón anímico de los checos prosiguió y su rival continuó con su placentero dominio del choque. A la media hora de juego, a punto estuvo Kerzhakov de firmar el tercero que hubiese supuesto la puntilla para la República Checa.

Tras la reanudación, el encuentro siguió dominado por el combinado de Advocaat hasta que los checos se sacaron una genialidad de la manga: Pilar y Plasil trazaron una diagonal que el delantero finalizó a la perfección. La consecuencia del gol fue que el juego se volvió más loco y vertical, mitigándose en gran parte las transiciones en el centro del campo. Kerzhakov tuvo tres ocasiones claras en las que hizo bien las labores del delantero: presión, desmarque, control y regate; todo excepto definir, pues mandó tres disparos a la grada.  Posteriormente, la ocasión la tuvo Gebreselassie para firmar el empate, pero la volea se le fue ligeramente desviada.

En los compases finales del encuentro, Kerzhakov fue sustituido por Pavlyuchenko, quien revolucionó el partido. A diez minutos del final, el citado jugador dio un pase en profundidad a Dzagoev para que hiciese el tercero y sentenciase el encuentro. Solo dos minutos después, el delantero del Lokomotiv recibió el esférico al pico del área, resistió el envite de los defensas, buscó el hueco y la colocó en el fondo de las mallas. El 4-1 final fue un contundente golpe sobre la mesa de Rusia ante una muy débil República Checa.

 

Imagen Roger Gorączniak/Новикова Юлия

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