Políticos y el 15M

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Es claro que el tiempo transcurrido desde el inicio de las acampadas del 15M, la “spanish revolution”, es manifiestamente corto como para poder anunciar algún tipo de logro de todo aquél moviento pre-electoral que, precisamente por el corto tiempo de vida que tiene, aún no se puede considerar extinto. Si fuesemos más críticos cómo ciudadanos el movimiento estaría mucho más candente de lo que hoy día está, se ha demostrado que los medios de comunicación son a un mísmo tiempo chispa y jarra de agua que prende y apaga la polvora a su voluntad. Son unos manipuladores de opinión masivos. Viendo esta actitud es normal que en aquellos diréctos pre-electorales que emitían los informativos de las principales cadenas de televisión, los reporteros y el equipo técnico que les acompañaban fuesen abucheados constantemente por todos los concentrados en Sol, Plaça Catalunya, Plaza del Carmen, etc etc.. Sin duda, muchos de los acampados seguían la teoría expuesta por los dos maestros de opinión que son Stéphane Hessel y José Luís Sampedro en las páginas escritas por el primero y con prólogo del segundo tituladas ¡Indignaos!. En ellas se critica la creación de una opinión pública mediatizada por los medios de comunicación que pretenden controlar los estados de ánimo de una sociedad manifiestamente adormilada cómo en una revisión moderna del cuento de La Bella Durmiente. En él la damisela somnolienta es la sociedad, junto a todo el pueblo que la sustenta, y la bruja malvada es el capital que expande su maleficio entre los vivos haciendo crecer las ramas de la hiedra venenosa que en este caso serían los poderes mediaticos y políticos. Tan sólo quedaría saber quien o qué sería el principe azul que rescatará a la Bella de su desgracia, pues bien, esta es la cruda realidad de la verdad cotidiana, los principes azules no existen y eso mísmo es de lo que nos habla Stéphan Hessel en su ¡Indignados!, de romper con la actitud pasiva que nos adormece y que poco a poco nos paraliza cada vez más en nuestra situación. El único principe azúl posible para la Bella Durmiente moderna es su própia indignación, su propia voluntad. O se despierta de una vez y arranca las ramas de la hiedra venenosa con sus propias manos, de raíz para que no vuelva a nacer, enfrentandose a la malvada bruja, imponiendole su voluntad, o se arriesga a que le arrevaten toda su existencia sumergiendola en un mal sueño, en eternas fantasías y espejísmos que por muy bonitos que sean siempre serán mentira.

Eso, en la base, es el principal fundamento del movimiento 15M, el de agitar conciencias, despertar a la sociedad dormida. El mensaje no ha cambiado desde aquél cercano primer día en el que sufrieron el desalojo por parte de la polícia nacional de la puerta del Sol en Madrid. Las reivindicaciones siempre han sido claras y, para mayor vergüenza de la clase política, muchas son conocidas por ellos pero que por incompetencia o por desinterés se han ido poco a poco por el sumidero de esos palacios parlamentarios en los que apenas se devate sobre la nación, a pesar de que su función exclusiva sea esa. Parece un misterio imposible de resolver, de esos que investiga a diario Iker Gimenez y que tantos quebraderos de cabeza le suponen por la falta de testigos, o de pruebas, o simplemente por la insistencia de las autoridades de turno que tratan de poner un velo en los ojos de todo aquél interesado.

Pues bien, igual de oscuros e intangibles que esos misterios, parecen haberse vuelto todas aquellas medidas de reforma del Senado, de la constitución, de control a la banca, de acabar con la especulación urbanística, de controlar a las agencias de especulación bursátil, de conseguir sueldos dígnos, jornadas laborales más compatibles con la vida familia..etc etc.. todo eso se ha esfumado en la nada. Igual que las estrañas luminarias en los cielos aparecieron y desaparecieron de las hojas de ruta políticas ante los estupefáctos ciudadanos que, viendo la celeridad del fenómeno, hemos llegado a pensar que todo fué una fantasía nuestra que jamás llegó a suceder de verdad.

Quizás esa sea la intención de la clase política, tratar de calmar los ánimos evitando golpear el avispero, que ya de por sí está hiper excitado, no planteando reformas que no sean las propuestas dictadas por el grupo neoliberal de la Unión Europea. Si esa es la actitud real, no queda otra opción que lanzarse a las calles, puesto que es una situación que produce claustrofóbia, aunque sólo sea para tomar aire durante un rato, pero sin duda de no salir, todos nos vamos a ahogar dentro de ese cubículo angósto en el que pretenden meternos a los ciudadanos. La paradoja está servida, nuestros dirigentes padecen de agorafóbia, temen los futuros amplios, y por ello se vuelven conservadores en exceso: recortan servicios públicos, se dan a la venta de empresas estatales o públicas y se vuelven locos planteando más impuestos y abaratamiento del despido. Es una paradoja porque mientras el pueblo pide cambios, ellos, que son elegídos directamente por el pueblo, se obcecan en mantener a toda costa el sistema actual aunque esté herido de muerte. En esa forma de pensar está el gérmen del descontento social, el alejamiento del pueblo con sus representantes. Esta palabra quizás sea clave para entender ese distanciamiento, hace mucho que a los políticos se les llama dirigentes en lugar de lo que son: representantes del pueblo. Ellos son pueblo, no son representantes de una raza superior venida de las estreyas, son parte del pueblo, del mísmo que les elige, del mísmo que les manda y les ordena que el momento actual exige cambios.. y del mísmo del que ellos ahora, a épocas de vacas flacas, desean huír al amparo, quizás, de una nueva condición social adquirida mediante el ejercício de sus cargos políticos. Quizás la trampa lleva mucho tiempo puesta y tan sólo ahora cuando el hambre parece apretar nos hemos dado cuenta. Esa actitud entre nuestros políticos lleva vigente mucho tiempo, pero sólo ahora nos resulta obscena. Seguramente nos lo parece con razón, sus méritos tienen.

Lo que está claro es que entre tanta demanda de cambio, el único cambio inmediato y posible va a ser el de color político. Para muchos ese cambio alibiará las tensiones sociales puesto que según ellos ese es el chorro de aire fresco que el estado necesita. No sabría decir si eso será solución o quizás será otro tarugo de leña más para la hoguera.

Mucho tendría que equivocarme o un govierno conservador planteará más tensiones sociales que el actual, aunque siendo sinceros, si el govierno socialísta prolonga su mandato cuatro años más se suicidará políticamente con todas las letras, ya que tarde o temprano deverá asumir unas medidas completamente antisociales puesto que España está sumergida de lleno en el sistema capitalísta, y el sistema capitalísta en su agonía necesita sacrifícios de sangre para poder subsistir. Pobre Dios antiguo, su luz se extingue y languidece y a su alrededor, a falta de otra lúz que ilumine a la humanidad, sólo se genera caos, miedo y confusión. En ese escenario va a ser en el que governará el PP, un escenario que lejos de ir mejorando cada vez irá a peor. Supongo que a estas alturas nadie podrá pensar que las manifestaciones del 15M exígen un cambio de govierno, almenos no sólo piden eso, a mi juício más que pedir un cambio de govierno lo que se pide es que, esté quien esté, aplique medidas sociales y no sólo económicas, que respete el estado del bien estár y que no ayude a los especuladores en su locura devoradora de dinero. Y eso, tal y como están las cosas, no puede garantizarlo ninguno de los partidos, puesto que eso va más ayá de unas elecciones o de un partido político, eso exige un cambio de sistema y de sociedad, implica dominar la banca, reducir beneficios y arriesgarse a que el estado caiga en desgrácia como lo han hecho Grecia, Irlanda y Portugal. ¿Y si España cae?, ¿acaso eso no supondrá más revueltas sociales?, creo que Grecia es un buen ejemplo. El 15M plantea más dudas al respecto puesto que de llegar a la situación límite, o lo que sería peor, tratar la situación cómo límite cuando aún hay margen de maniobra, provocará la catastrofe en el avispero y las manifestaciones pacíficas que hoy día estamos viendo se tornarán ágrias, los acontecimientos de Barcelona son un aviso, el pueblo ya no perdona. Y mientras en los medios de comunicación hablan del 15M como un movimiento de “perroflautas”, algo que siempre digo, benditos perroflautas que adoran una acampada cívica en plena puerta del sol, pues hacen evidente una opinión que muchos otros, que hacen el perroflauta en su sofá sin moverse de la pantalla del televisor, tambien comparten pero que no tienen la valentía de manifestarse cómo esos perroflautas que han acampado en Sol, el resto del mundo ve en ellos una legitimación que se ganan día a día con manifestaciones masivas que no tienen color político y eso a sus ojos les hace limpios y transparentes. La disolución de las acampadas ha demostrado ser más efectiva que la propia acampada, se han expandido por el país, ya no son un movimiento localizado o identificado con un lugar concreto al que muchos soñaban con ir y otros pocos temían cruzar. Esto es lo que hace que cada vez los políticos se vean más amenazados por el moviento, lo descalifican, lo identifican con actos esporádicos de desprestigio político a manos de ciudadanos Indignados que van directos al lugar del que consideran surgen todos sus problemas: los parlamentos.

Esa puede ser una mala asociación, pero no es culpa de la sociedad, es culpa de los políticos que han permitido que la gente creyese eso, que no se han molestado en legitimar sus cargos demostrando que son siervos del pueblo y no dueños. La verdadera advertencia del 15M no es que cambien, sino que el 15M les está poniendo un plazo para que se marchen, para que haya un verdadero cambio político, algo que podrían evitar atendiento a las exigencias que el pueblo tiene y que sin embargo hacen oídos sordos diciendo que no saben concretamente lo que el pueblo pide, les cierran las puertas del parlamento votando en contra de hablar o crear el devate con el movimiento y empiezan a correr rumores de castigo penal para los descarriados. Algo que de suceder, sería aún más errático de lo que ya está siendo toda la reacción política en general ante tal fenómeno, puesto que sería el colmo que mientras la justicia sigue dándo tumbos para condenar a los corruptos tubiese una celeridad desconocida para juzgar y condenar a todos aquellos que les denuncian y a los que precisamente les han robado.

Sin duda, y aunque muchos no lo quieran ver, el movimiento 15M, la spanish revolution, no tiene cura y va en una única dirección, el cambio absolúto de régimen y sistema. Si evoluciona será implacable, si se estanca se volverá violenta y si se combate con fuerza se convertirá en algo incontrolable e impredecible. La solución es clara y justa, plantear las reformas que se exigen desde el movimiento y desde la sociedad, lo contrario es hacer apuestas sobre cuando llegará el día en el que sobrevenga lo inevitable y todos marchen corriendo abandonando el palatinado por miedo a la muchedumbre. La Utopía ha salido del libro para pisar las calles.

2 Comentarios

  1. Hola Cristina V.
    Os contesto por aquí porque no he sido capáz de encontrar un correo al que escribiros.

    Le he echado un ojo a vuestro blog y me ha gustado.
    Os doy permiso para que publiqueis la viñeta en él…
    Por mí no hay ningún problema. =).

    Un abrazo y muchas gracias.

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