Polémico triunfo electoral en Honduras

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Después de ganar las elecciones presidenciales del pasado 24 de noviembre, el líder del Partido Nacional de Honduras, Juan Orlando Hernández se encuentra en plena gira entre los países vecinos centroamericanos para reforzar sus relaciones diplomáticas.

Juan Orlando HernandezHernández ha recorrido Panamá, Costa Rica y Nicaragua con el propósito de acercar posturas e invitar a los correspondientes presidentes -Martinelli, Chinchilla y Ortega- a la toma de posesión del cargo que tendrá lugar el próximo 27 de enero en Tegucigalpa. Su principal propósito consiste en trabajar de cerca y en conjunto el tema del crimen organizado, las buenas prácticas de atención social para traer bienestar a las gentes más humildes, y cómo los sectores privados tienen que encontrar puntos de coincidencia para potenciar esa cercanía. Asimismo, otros países vecinos como México, El Salvador, Perú e incluso Kuwait, han felicitado al presidente por su victoria.

Pero, a pesar de que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) declaró presidente electo a Hernández con el 36,80% de los votos y todo el proceso fue vigilado por más de 700 observadores civiles de la Unión Europea, la Organización de los Estados Americanos y el Centro Carter de Estados Unidos, Manuel Zelaya –marido de la candidata del principal partido de la oposición Xiomara Castro y ex presidente de Honduras derrocado por un golpe de estado en 2009 por traición a la patria- denunció la existencia de “múltiples falsificaciones y alteraciones detectadas en las actas electorales” sin definir en detalle ninguna de ellas. Los tres organismos ratificaron por separado la transparencia y pacifismo de los comicios pese a que el padrón electoral hondureño “no es preciso ni fiable”. No obstante, Zelaya seguía insistiendo en que casi un millón de personas habían votado a favor de la propuesta de su partido para reescribir la Constitución pues los pequeños grupos de campesinos y estudiantes están desposeídos en la participación de los asuntos del país que sólo recaen en el poder político nacionalista y sus aliados de negocios.

Castro requirió al TSE recontar los votos de las actas y junto a su esposo lideraron dos manifestaciones en Tegucigalpa en contra de los resultados obtenidos quejándose de las inconsistencias que estaban afectando a su partido que sólo consiguió el 28,79% de los votos, cuando en sondeos previos como el realizado por CID Gallup en mayo de este mismo año, reportó que Hernández se encontraba en tercer lugar con un 18% de intención de voto, mientras que Castro lideraba con un 28%, siendo el margen de error del 5%. Sin embargo, pese a la insistencia de ambos por la revisión, ninguno se presentó en las instalaciones para el cotejo ni se han vuelto a referir al tema desde que se ha reconocido la legalidad de las votaciones sin ni si quiera justificarse por la ausencia.

El presidente del TSE, David Matamoros Batson ha calificado estas elecciones generales como las más votadas en la historia de Honduras, con 3.232.266 de electores, cifra equivalente al 61% del padrón electoral. Por ello admitió estar “contentos y alegres por los resultados de una votación masiva, que establece que nunca antes habían concurrido tantos hondureñas y hondureños a las urnas (y) que nunca antes habíamos tenido tanta observación”. Asimismo, “nunca antes, en la historia de nuestro país, tanta comunidad internacional y tantos organismos habían manifestado de manera concluyente de que estas elecciones fueron transparentes y correctas”, subrayó.

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