¿Podrá el Real Madrid recuperar el trono europeo?

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Tras la eliminación en la primera ronda de Copa del Rey a manos del Barcelona Regal, comenzaron las primeras críticas al Real Madrid de baloncesto, un equipo que domina autoritariamente en el campeonato doméstico y que está realizando una más que meritoria campaña en Euroliga. Los detractores del estilo de juego propuesto por Pablo Laso estaban agazapados, a la espera de que se produjese un contratiempo como el del torneo copero para salir de su escondite.

Sergio Rodríguez mostró una buena actitud durante la Copa. Fotografía: A. Arrizabalaga (ACB Photo)
Sergio Rodríguez mostró una buena actitud durante la Copa. Fotografía: A. Arrizabalaga (ACB Photo)

Una nueva derrota del Real Madrid frente al eterno rival, único equipo español que ha sido capaz de ganar a los madridistas en lo que va de temporada, ha generado las primeras críticas de la temporada.

El atrevido estilo made in Laso, rápido y centrado en el ataque, tenía sus detractores desde la pasada temporada, la primera del técnico vitoriano al frente del equipo, especialmente tras quedarse a las puertas del título de Liga Endesa. Durante la presente campaña, estos se habían mantenido en silencio, observando los éxitos que el equipo cosechaba a nivel nacional –sólo una derrota en Liga Endesa, ante el Barça– y a nivel continental.

Las críticas vertidas sobre Pablo Laso se basaron en su supuesta ineficacia a la hora de gestionar al equipo en los momentos cruciales, una muestra de lo corta que es la memoria teniendo en cuenta que una semana antes le ganó la batalla al CSKA Moscú de Ettore Messina, considerado por muchos como el mejor entrenador de baloncesto a nivel europeo.

Las miradas se centraron también en Sergio Llull, uno de los jugadores que mejor encarna el estilo de juego del Real Madrid –junto a un Sergio Rodríguez que atraviesa el mejor momento de juego de su carrera- , basado en la defensa dura y el contraataque rápido. El fallo del menorquín fue lanzar un triple fuera de jugada a veinte segundos de la conclusión de la segunda prórroga, cuando su equipo perdía por tres puntos.

Si bien Llull se salió del guión establecido por su entrenador, también es cierto que él fue el que tiró del carro en los peores momentos anímicos de su equipo. Sus 17 lanzamientos de tres puntos pueden antojarse excesivos, aunque lo son menos si se tiene en cuenta que anotó seis de ellos o, lo que es lo mismo, firmó un 35% de acierto para finalizar con 23 puntos y cuatro asistencias.

Su liderazgo se hizo imprescindible teniendo en cuenta que Rudy Fernández no llegó al cien por cien a Vitoria, ya que una semana antes había sufrido un fuerte golpe en su mano derecha durante el partido de Euroliga frente al CSKA.

Mirotic sigue siendo blanco de las críticas. Fotografía: ACB Photo
Mirotic sigue siendo blanco de las críticas. Fotografía: ACB Photo

También estuvo Nikola Mirotic en el ojo del huracán tras la derrota copera, siendo acusado de haber hecho una falta a Erazem Lorbek a falta de tres segundos para el final de la primera prórroga, cuando su equipo ganaba de tres puntos. Dicha acción propició la eliminación por faltas del montenegrino y, a la postre, permitió que los barcelonistas forzasen la segunda prórroga.

Lo cierto es que Mirotic rayó a un gran nivel durante todo el encuentro y, de hecho, fue el mejor de su equipo durante el primer cuarto, cuando ningún otro jugador lograba que el balón acariciase la red. Por lo tanto, las críticas a ambos jugadores pueden estar justificadas, aunque siendo justos, si no llega a ser por su actuación el Real Madrid no habría llegado con opciones al final del partido.

Por último, también fueron señalados los dos pívots del equipo, Mirza Begic y Rafael Hettsheimeir: el primero por ‘blando’ –aún se espera que el bosnio dé un paso adelante–, y el segundo por una absurda pérdida de balón en la segunda prórroga, quizá fruto de la inexperiencia del brasileño en un partido de estas dimensiones.

Aunque hay que señalar que se trata de una posición con una importancia menor en un esquema como el de Pablo Laso, algo que los puristas del baloncesto son incapaces de comprender. En el baloncesto moderno es prescindible el hombre alto y lento de antaño y, si se echa un ojo a los mejores equipos de la NBA, se puede comprobar.

El estilo de juego del Real Madrid, implantado la pasada temporada y perfeccionado en la presente, es innovador, y por ello criticado, pero los números lo avalan. Tras 37 partidos entre Liga Endesa, Euroliga y Copa del Rey, los blancos sólo han sumado cinco derrotas, o, lo que es lo mismo, tienen un 86,5 por ciento de victorias. Este dato, de estar jugando en Estados Unidos, le colocaría al frente de la NBA, liderada actualmente por San Antonio Spurs con un 77 por ciento de triunfos.

Habrá que esperar al mes de junio para valorar si es posible la conciliación de un atractivo estilo de juego con la consecución de títulos. Como dice siempre Laso en rueda de prensa, “sólo queda pensar en el siguiente partido, ya que no tenemos tiempo para el descanso”, por lo que el siguiente paso será vencer al Anadolu Efes de Estambul en el séptimo partido del Top 16 de la Euroliga; fase donde se mantiene invicto el equipo de la capital española.

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