“Poder dormir en la tranquilidad de nuestra indiferencia”

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Ingrid Betancourt ha recibido el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia después de seis años de cautiverio por las FARC en la selva colombiana. Tremendamente emocionada, la candidata presidencial que no pudo llegar a las urnas, hizo un fuerte alegato a favor de la libertad, la solidaridad y el compromiso de todos para terminar con el terror.

En 2002, Ingrid Betancourt tenía un sueño: ser presidenta de Colombia para seguir luchando contra los males que afectaban y siguen afectando a su país: la corrupción, el narcotráfico, la guerrilla. Cometió el error de ir a los pies de la selva y allí se quedó secuestrada durante seis años. Un cautiverio agotador en el cual, y tal y como ha relatado ella muchas veces, se duerme poco, se come mal, la humedad asfixia y tus secuestradores te aprecian como moneda de cambio. Esa fue su “gran ventaja” ser una moneda muy valiosa por la que pujaban tanto Colombia como Europa, en especial Francia y España. Mientras Betancourt siguiera con vida, los guerrilleros podían continuar con su causa (que hace tiempo quedó desdibujada) y seguir presionando al gobierno para obtener sus propósitos. Sin embargo, el 2 de julio de 2008, en una operación digna de cualquier película de acción, fue rescatada de su cautiverio junto a otros secuestrados; desde ese día viaja por el mundo contando su experiencia y presionando para que el conflicto armado en Colombia finalice.

Hace pocos días llegó a España para recibir el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, un premio que para muchos es muy discutido en nuestro país, ya que Betancourt apuesta por el diálogo con los terroristas para salir del conflicto, cosa que en España no gusta mucho; para otros, en especial compatriotas colombianos afincados en nuestro país, Ingrid es sólo una entre muchos, ella misma se expuso al secuestro, por lo que no deja de ser un “personaje mediático de la selva”. Sin embargo, sólo por el hecho de haber sido privada de libertad por sus planteamientos ideológicos durante seis años, por haber sobrevivido y por no olvidar a sus compañeros a los que siempre recuerda, se merece este reconocimiento.

El discurso en el Teatro Campoamor
La generosidad de Ingrid Betancourt la llevó a comenzar su discurso haciendo un repaso por todos los premiados y lo que para ella habían significado durante su cautiverio; sin lugar a dudas, el más sorprendido, fue Rafael Nadal, que con sus piernas estiradas en medio del pasillo, no se podía creer lo que estaba escuchando: Ingrid había seguido su carrera por la Radio Internacional Francesa y conocía sus victorias; todo un halago para una persona tan joven.

Lo mejor vino después, comenzó a recordar el Premio de la Concordia 2007 a las víctimas del Holocausto y cómo estas asistieron “al doloroso cuestionamiento que ellos les hacían a sus propios vecinos, aquéllos que los miraron en silencio partir hacia el infierno y que no hicieron nada.” Creo que este fue el momento más emotivo y al mismo tiempo más duro del discurso. La premiada interpeló a todos los hombres y mujeres y nos habló de la indiferencia, del mirar hacia otro lado y de la dificultad de ser héroes anónimos. De esos hay pocos. A todos nos gusta pensar que ante situaciones de secuestro, robo, violencia, seríamos los primeros en saltar hacia delante para evitarlo, sin embargo eso es lo difícil, arriesgar la propia supervivencia por el vecino de al lado sabiendo que podemos terminar como él.

Como todos los premios y premiados hay detractores y gente que los apoya, Ingrid Betancourt no es una excepción, sin embargo con su discurso de agradecimiento tocó el corazón de muchos e hizo que otros agacháramos la cabeza en señal de asentimiento ante las verdades tan contundentes que se nos mostraban delante de los ojos.

Fuentes del texto:
Discurso completo de Ingrid Betancourt:
http://www.fundacionprincipedeasturias.org/esp/04/premiados/discursos/discursorig846.html
Breve biografía de Ingrid Betancourt:
http://www.fundacionprincipedeasturias.org/esp/04/premiados/trayectorias/trayectoria846.html
Fuente de la foto:
http://www.elpaisvallenato.com/html/noticias/2008/octubre/24/5804497_sociedad566.html

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